Hoy por hoy se habla de un descontento social generalizado. Pareciera que con el mar de información que nos llega con las redes sociales pasamos rápidamente de ciudadanos informados a ciudadanos indignados, soslayando una fase clave que es la de transformarnos antes en ciudadanos involucrados. Sin duda la forma en que se toman las decisiones – muchas veces a puertas cerradas – o la falta de cumplimiento de promesas de campaña política son caldo de cultivo para protestas, tomas, más protestas y más tomas.
Más allá de lo inquietante que puede sonar esto, la buena noticia es que los ciudadanos están comenzando a movilizarse cada vez más por aquellas ideas que estiman importantes para lograr llevar adelante el tipo de vida que desean. La clave para superar el conflicto y no matar la gallina de huevos oro es, a mi modo de ver, pasar de una actitud ciudadana reactiva a una más bien proactiva.
Dicho eso, y a modo de ejemplificación, me gustaría compartir un par de casos de estudios interesantes de tener en mente, cerrando así la serie de artículos sobre Tácticas Urbanas posteados anteriormente aquí y acá, Es importante recordar que estas prácticas en su mayoría de bajo costo, están pensadas para que personas o grupos de vecinos con más ganas que recursos logren movilizarse y generar cambios positivos en sus calles o barrios a escala local.





























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