Los huertos urbanos son cada vez más comunes y son muchas las ciudades en las que se han implementado. Con el tiempo se ha ido innovado en sus formas de instalación y actualmente los vemos no sólo como pequeñas huertas en balcones y terrazas sino que también a mayor escala en azoteas y espacios públicos en barrios.
Los beneficios de estas propuestas urbanas son múltiples: dotan de nuevos espacios verdes, mejoran el entorno y sirven de recreación para los visitantes. Además desde una perspectiva comercial permiten generar recursos con la venta de los productos a restaurantes y mercados, extendiendo la oferta de frutas y hortalizas saludables para la comunidad.
Pero muchas veces estos proyectos, que conllevan un compromiso de la comunidad, no prosperaban ya que se encontraban con reglamentos y normativas propios de cada ciudad. Pero esto parece estar cambiando y ya hay casos de ciudades que han decidido normalizar esta situación para generar un desarrollo complementario en los barrios. SEGUIR LEYENDO




























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