
Ante la revisión de titulares, crónicas y artículos sobre el tema borde costero porteño, desde los noventa hasta hoy, la incógnita queda instalada, en una zona que hoy representa el activo más importante para una ciudad cuyo déficit en inversión pública es reconocible en toda su extensión.
Por Gonzalo Undurraga Arq. PUCV / OCF Plan Cerro.
Luego del Cabildo Abierto (1991) que derivó en la ejecución del Acceso Sur (2007), existía consenso ciudadano en la necesidad de consolidar la relación del habitante de Valparaíso con su mar.
Tras la apertura al uso público del muelle Barón (2002), surgían varios anuncios de obras, siendo el de la remodelación del eje Plaza Sotomayor – Muelle Prat (2007) la gran vuelta de tuerca para un sistema que ya venía restableciendo el vínculo marino con la ciudad desde sus extremos, con sendos paseos remodelados, el Altamirano y el Wheelright (2007 – 2008). Y como broche de oro, la idea de Puerto Barón (2000) en un sector históricamente relegado al uso ferroviario – portuario, maravillaba por su magnitud y significancia: vivir la experiencia fantástica de estar en primera línea frente al mar, con un programa e infraestructura de primer nivel como soporte.
Sin embargo y en sintonía con las bases de la ciudad que ya se habían pronunciado en el histórico “Puertazo” (1999) un grupo de ciudadanos comenzaba a cuestionarse la idea de Puerto Barón, cuadrándose con este movimiento que clamaba la necesidad de una intervención del Estado a todo nivel, antes que someterse al advenimiento del desarrollo según el modelo existente. Ergo, sonaban las alarmas tras la adjudicación de la licitación por el único oferente tras la elaboración del Master Plan, el Grupo Plaza (2006). El desafío quedaba en manos de un poderoso operador de centros comerciales, mandatado por una empresa del SEP encargada de mover contenedores. Algo muy distinto a la dinámica puerto – malecón pegada en la retina de los más recalcitrantes y parte importante del imaginario recogido por la UNESCO en su nombramiento como Patrimonio de la Humanidad (2003). SEGUIR LEYENDO