Crisis económica de Copiapó genera explosiva alza del comercio en Feria de las Pulgas

comercioPor: ALEJANDRO NÚÑEZ.

Caída de inversión minera tiene a Atacama con mayor desempleo del país: Creada durante la crisis asiática, sus 200 locatarios de entonces han aumentado a más de 1.000 en la actualidad, provocando una sobreoferta que ha bajado los precios.

“Tengo un trabajo, pero no me alcanza”. Francisco Rojas trabaja en la minería y en sus turnos de descanso realizaba otras labores, que desde el año pasado ya no existen. Con el alto costo de la vida en Copiapó y el pago de la universidad de dos de sus hijos, no le quedó otra opción que comenzar a vender sus cosas para generar algún ingreso extra. Como él, cientos de familias atacameñas están haciendo lo mismo.

El lugar en que lo hacen es la Feria de las Pulgas de la capital regional, que se ha convertido en una alternativa económica para miles de personas que allí venden o compran lo que necesitan para vivir. Tanto así, que autoridades y dirigentes gremiales reconocen un fuerte aumento en la cantidad de vecinos que participan del mercado informal debido a la contracción económica por la que atraviesa la Región de Atacama.

Porque de los casi US$ 30 mil millones de inversión que se proyectaban en el lapso 2012-2019, un 90% se desmoronó junto a la caída del precio del cobre, y la cesantía en la región se empinó hasta un 9,2% en el trimestre febrero-abril, la más alta a nivel nacional. En Copiapó es aún peor: llega a 9,4%.

Mientras ofrece tres prendas y un par de lentes de sol viejos en $500, Rojas explica que solo en la educación de sus tres hijos gasta unos $700 mil, a lo que se suma un arriendo que en promedio supera los $250 mil. “La situación está mala”, subraya, por la escasez de trabajo y la baja en los sueldos.

La Feria de Las Pulgas comenzó con otra crisis -la asiática- hace dos décadas. Entonces participaban cerca de 200 personas. Según dirigentes y feriantes, hoy supera las 1.000.

Cintia Campillay coloca hace 10 años su paño con cosas usadas desde las 7 de la mañana, desafiando las bajas temperaturas, que bordean 1° en invierno. Asegura que en el último tiempo las ventas han bajado, porque “esto se ha expandido mucho por la misma cesantía y la gente que no sabe qué hacer”.

Reclama que llegan personas incluso en camioneta a vender ropa que antes regalaban, lo que ha redundado en una baja de precios que los afecta a todos. Coincide Ana Segovia, quien recibe una pensión de $120 mil. La mujer de 70 años se sienta en un banquito -su diabetes le impide estar de pie por períodos muy prolongados- y explica que antes ganaba entre 12 mil y 15 mil pesos diarios, pero que ahora no supera los $3.500 y algunos días se va con los bolsillos vacíos.

Los vendedores más antiguos critican que falta una regulación para la feria, ya que hay quienes han llegado hasta los puños por conseguir un puesto para vender. El presidente del Sindicato N° 5 de Feriantes, Rubén Aránguiz, acusa que el mercado “es un pueblo sin ley”, donde la antigüedad es la que manda al momento de determinar dichos espacios.

INFORMALIDAD
Municipio admite que la baja de la actividad minera ha repercutido en el alza del comercio menor e informal.