Nuevo hospital de Rancagua abrirá un año y medio después de terminarse su construcción

hospital de rancagua nuevoPor René Olivares, El Mercurio.

Se han levantado 41 mil observaciones al moderno recinto:

Ex autoridad dice que tener la infraestructura sin ocupar “genera rentabilidad social negativa”, y Salud se defiende asegurando que no quiere repetir errores como en Maipú y La Florida, cuyas aperturas se hicieron sin la recepción definitiva.

El Hospital Regional de Rancagua tiene más de 50 años de trajín, y se le notan. Techos con filtraciones, servicios clínicos desperdigados por distintas alas y salas comunes de hasta ocho camas sin baño son parte de lo que dentro del recinto se asume con una normalidad que solo se rompe porque a no más de diez cuadras luce imponente el nuevo Hospital Regional de Rancagua: una masa de concreto de más de 90 mil metros cuadrados, que luce impecable -hasta con los jardines hechos y florecidos-, pero que hoy, a un año de haber terminado de construirse, todavía no recibe pacientes. Y según las autoridades, tampoco lo hará en el corto plazo.

Esta paradoja se da justo en el momento en que el centro del debate en Salud se fija en la construcción de hospitales. Aunque Rancagua nunca estuvo en el plan de inversiones de este gobierno (que recibió el recinto con un 97% de avance en las obras, tras una serie de problemas que extendieron su construcción, que originalmente estaba pactada para 2012), es una demanda ampliamente sentida por la gente de la zona, pues allí se atienden enfermos de toda la región. De hecho, los propios médicos del recinto antiguo que sigue en funcionamiento hacen bromas al respecto. Dicen que “Jesucristo debe trabajar en los pabellones de este hospital; porque pese a todas sus falencias, no tenemos más infecciones intrahospitalarias que el promedio”, según narra Miguel Duarte, del Colegio Médico regional.

En este momento, la nueva estructura está en la etapa final de levantar las observaciones hechas por la comisión revisora para su entrega. En esta instancia, se debe verificar la corrección de poco menos de 41 mil observaciones, que equivalen a casi un reparo cada dos metros cuadrados construidos. De hecho, según la estimación de las autoridades, si todo ocurre dentro de los parámetros calculados (cosa que no ha pasado hasta ahora en ninguna etapa de la construcción), el recinto debiera ser inaugurado a fines de año, es decir, un año y medio después de haberse terminado sus obras.

Esto es criticado por Luis Castillo, el ex subsecretario de Redes Asistenciales del gobierno de Sebastián Piñera, quien asegura que “si pasa tiempo en que el hospital no entra en operación estando listo, genera rentabilidad negativa. Es una pérdida social no tener abierto el hospital a la comunidad”.

Pero la jefa de la División de Gestión de Redes Asistenciales, Gisella Alarcón, explica que la decisión es abrir el recinto cuando esté completamente recibido: “No queremos repetir errores del pasado, como el traslado del servicio de urgencia sin tener el soporte para atender un paciente grave, como ocurrió en Maipú”. El director del Servicio de Salud de O’Higgins, Fernando Troncoso, agrega que, por contrato, no se puede hacer la entrega parcial de las obras.

Alarcón explica que se espera contar con la recepción de obras para poder instalar el equipamiento médico en el recinto, lo que ocurriría a partir de septiembre. Luego se debe capacitar al personal en el uso de las nuevas máquinas, para a continuación iniciar un proceso de traslado progresivo de pacientes, que se proyecta que ocurrirá a fines de noviembre o diciembre.

Brecha
Salud dice que quedan 91 cargos vacantes para el nuevo recinto, 40 de ellos médicos.