Conflicto ambiental entre el puerto de Antofagasta y la comunidad

Por Carlos Santana e Ignacio Araya, El Mercurio.

Al mes se embarcan 48.000 toneladas de concentrados por la ciudad:

Análisis a muestras de material sedimentado en las cercanías del recinto evidencian altas concentraciones de metales pesados.

Al menos tres edificios aledaños al puerto de Antofagasta mantienen colgadas banderas negras con lienzos. “No más contaminación”, dicen. Desde 1998 que el plomo boliviano ya no se acopia en la ciudad, sino en Portezuelo, a 33 kilómetros al este de ella, luego que estudios de la época detectaran altas concentraciones del mineral en la sangre de 70 menores de edad.

Sin embargo, la construcción de un nuevo galpón para almacenar concentrado de cobre en el puerto, ubicado a metros de un colegio y a una cuadra de una clínica, más los resultados de dos estudios que comprueban alta presencia de metales pesados en algunos sectores, instalaron las diferencias nuevamente.

En el primer estudio realizado en marzo por parte del Colegio Médico se hizo un análisis al polvo negro acumulado en las zonas aledañas al puerto, el cual arrojó la existencia de 19 metales pesados presentes en seis muestras. Según el gremio, se detectaron niveles de contaminación más altos que los registrados en 2011 en la escuela La Greda de Valparaíso y en el 2012 en Arica.

Un segundo análisis, efectuado en abril por el Instituto de Salud Pública (ISP), comprobó la presencia de once metales (beridio, vanadio, cromo, manganeso, hierro, cobalto, níquel, selenio, molibdeno, bario y mercurio) en la ciudad, siendo sus niveles más altos en puntos próximos a las instalaciones del puerto.

Aliro Bolados, presidente regional del Colegio Médico, apuntó que los análisis arrojan concentraciones sesenta veces mayor a lo permitido por la norma internacional en el caso del arsénico, “y para el plomo han superado veinte veces”.

Gastón Bastías, gerente general de Antofagasta Terminal Internacional -empresa concesionaria que moviliza el 96% de concentrado de cobre del puerto, unas 48.000 toneladas mensuales de mineral-, puntualizó que los estudios “corresponden a análisis sin una precisión y rigurosidad metodológica ni científica, realizados por dos entes privados”.

La seremi de Salud Lila Vergara señala que las concentraciones de metales corresponden a material sedimentado, y en Chile no existe una norma para este tipo de muestras. “Por su tamaño las partículas caen al suelo; por lo tanto, no se encuentran suspendidas en el aire para que sean respiradas por la población”.

El Ministerio de Salud planea ejecutar un estudio a 1.445 habitantes permanentes de la ciudad con el fin de identificar contaminantes en suelo y su posible fuente de origen. En el análisis se medirán ocho metales pesados, iniciativa que está en espera de la aprobación de fondos, y tardaría unos 10 meses en su ejecución.

ESTUDIO
Los alcaldes de Tocopilla y Calama pidieron ayer un estudio regional de impacto ambiental, que incluya esas comunas.