Talcahuano enfrentará desastres con centros de emergencia comunitarios

Por Sebastián Henríquez, El Mercurio. (17/11/13)

Municipio crea inédita Dirección de Gestión de Riesgo:

Tres sedes vecinales están siendo adaptadas para que los vecinos tengan un rol protagónico ante un evento mayor.

El terremoto de febrero de 2010 sacó a los vecinos de Talcahuano de sus casas, y ya sea porque intuyeron qué hacer o porque siguieron a los que corrían, gran parte de la población se refugió en los cerros. Y aunque desordenada, la medida tomada fue efectiva: solo 33 personas murieron esa madrugada.

“La cifra pudo ser mucho mayor”, asegura Rubén Sandoval, jefe de la nueva Dirección de Gestión de Riesgo, repartición creada por el municipio de Talcahuano tras el 27-F y la primera del país a nivel comunal orientada a prevenir desastres.

Viendo que el rol de los vecinos es clave ante una emergencia, y tomando como ejemplo la experiencia de Japón, Colombia y otros países, esta unidad inició la habilitación de sedes sociales como centros de emergencia comunitarios, que en Japón reciben el nombre de “bokomi”.

“Acá hicimos algo parecido, pero lo adaptamos a la realidad local”, dice el sociólogo Mauricio Torres, uno de los profesionales con que cuenta la nueva dirección municipal.

“En Japón funciona distinto, hay una conciencia ciudadana más disciplinada: cada uno tiene casco, linternas y pitos. Cuando pasa algo, reaccionan en seguida. Nosotros no tenemos eso, pero tenemos ventajas: el chileno puede improvisar más que un japonés, nosotros apelamos a que los vecinos propongan sus propias soluciones”, agrega.

Ya hay tres centros en proceso de habilitación, el que culminará en febrero. Se sumarán otros tres en distintos barrios, y todos estarán a cargo de un director de uno de los servicios municipales, apoyado por funcionarios de su repartición. Pero en la práctica, serán los vecinos los que deberán responder en primera instancia.

“Si hay, por ejemplo, una alerta de tromba marina, es la comunidad la que mejor sabrá dónde ir y cuáles son los lugares de riesgo”, explica Sandoval. En el trabajo en estos centros, los vecinos deberán ayudar a identificar esos riesgos.

“En los cerros, obviamente, no tenemos peligros de tsunami, pero sí de derrumbes. Ahora, es la comunidad la que sabrá, por ejemplo, que en tal o cual lugar hay un peligro mayor de deslizamientos y qué vecinos pueden ser los más afectados. Eso sirve para tomar medidas antes de que ocurra un derrumbe”, afirma Torres.

En el caso de la costa, son los pescadores los que están atentos a las mareas, “y saben que con marea alta, lluvia y marejadas, hay que reaccionar más rápido que si hay marea baja. Ellos son los que están mirando las mareas, no nosotros”, agrega.

Equipamiento

Los tres primeros centros comunitarios ya están siendo equipados con computadores, aparatos de radio, agua y generadores eléctricos. Desde allí se enviará información a los encargados municipales para orientar el trabajo en terreno, dice Sandoval.

La idea es que en cada recinto el liderazgo lo tengan cinco o seis dirigentes equipados con radios. Ellos recibirán, además, una preparación en primeros auxilios. Por su parte, los funcionarios de la Dirección de Gestión de Riesgo se están capacitando en Japón en cursos que dicta la JICA, la agencia de cooperación internacional de ese país.

Se pretende que los centros sirvan también como base de las brigadas vecinales que el municipio prepara como primera línea de defensa ante una emergencia. “¿Qué pasa si en un evento local a un vecino le da un infarto? Alguien tiene que saber qué hacer”, afirma Sandoval.

Ya hay una buena evaluación del programa, pues se ha registrado un 50% menos de emergencias en comparación a 2009, aseguran los encargados. Entre los vecinos y el municipio se tomarán decisiones mayores, como redefinir vías de evacuación.

“Me hubiera gustado tener este sistema antes del terremoto, hubiera sido bueno saber qué teníamos que hacer y qué iban a hacer los demás. Está bien que se haga, porque reduce la incertidumbre”, dice Lidia Romero, dirigenta del sector Los Guindos.

Prevención

Una de las funciones de estos centros será determinar los riesgos de su entorno.

$200 millones aportó la Unión Europea para el proyecto. El municipio invirtió otros $70 millones.

Seis centros de emergencia comunitarios tendrá la comuna. Los primeros tres estarán listos en febrero.

$25 millones cuesta habilitar cada uno de ellos. Hay que equiparlos con radios y generador eléctrico.