Región Metropolitana será menos sustentable por cambio climático

(La Nación, 25/05/2009)
Por Cristina Espinoza

1646651551_foto_santiago_cambio_climatico.jpgPreparado por expertos de las universidades Católica y de Chile, el estudio será fundamental para definir la postura que el país llevará a la cumbre global sobre el tema en diciembre. Aunque aún no levantan toda la información, adelantan problemas para la capital y la necesidad de poner atención en la gestión de sus recursos hídricos.
El impacto del cambio climático hace rato que dejó de ser un problema netamente ecológico. Aunque las proyecciones hacia fines de siglo se enfocan en que el aumento de la temperatura del planeta podría ocasionar una serie de desastres naturales, ni la sociedad, la política, ni menos la economía se escaparán del golpe que significará enfrentar el fenómeno.

Para Chile, en el escenario más severo, se proyecta un aumento de hasta 5 grados Celsius -en sectores cordilleranos-, la disminución de precipitaciones en verano y el derretimiento de nieve a menor altura, lo que como consecuencia ubica al sector hidrológico como el más afectado.

Pero no es el único, habrá cambios en todos los sectores productivos y en la biodiversidad, los que a su vez impactarán de forma directa en la economía.

Qué tan duro puede ser el golpe, es lo que pretende determinar un equipo multidisciplinario de investigadores (geólogos, biólogos, ingenieros, agrónomos, entre otros) de las universidades Católica y de Chile, que desarrollan la parte nacional del estudio Erecc (Estudio Regional de la Economía del Cambio Climático), promovido por Cepal y Reino Unido. La investigación más completa sobre el tema deberá identificar el impacto en cada uno de los sectores y determinar, además, el costo de mitigar o adaptarse a las nuevas condiciones.

“No podemos aventurarnos en temas de costos, pero de todas maneras esto va a significar desembolso”, asegura Francisco Meza, investigador del Departamento de Fruticultura y Enología de la Universidad Católica y director del Centro de Cambio Global de la misma universidad. Según el académico, el estudio permitirá determinar los costos de hacer algo hoy versus los gastos que involucraría no hacerlo (o hacerlo más tarde). “Lo más probable es que en muchos casos signifique un flujo adicional de recursos para fortalecer o construir nueva infraestructura, realizar programas de educación ambiental, etcétera”, señala.

Sebastián Vicuña, director ejecutivo del centro especializado de la PUC y encargado de coordinar la parte chilena de Erecc, enfatiza en que los costos serán importantes, pero no catastróficos. “La agricultura no se va a acabar, ni vamos a dejar de tener energía hidroeléctrica. Hay impactos importantes, pero no es una catástrofe”, sostiene.

Sustentabilidad

Según los investigadores, una vez finalizados los estudios, los datos recogidos permitirán determinar cuantitativamente los principales impactos en el país, por sector y región. “No es fácil para un país como Chile hacer suposiciones por el momento, lo que estamos haciendo es entender cuáles son las variables importantes”, señala Vicuña.

Si bien no pueden adelantar resultados preliminares, en parte porque aún no acaba el levantamiento de información y análisis, el investigador indica que una de las regiones que vería amenazada su sustentabilidad sería la Región Metropolitana. El suministro de agua y el desarrollo industrial no serán compatibles, “ahí se ve un problema clave, ya que es una región que tiene menos recursos y cada vez más consumo”, sostiene.

Pero no es la única. “Todas las regiones pueden tener ejes de vulnerabilidad frente al cambio climático que son importantes. No tiene sentido priorizar en esos términos. Lo aconsejable es que cada sector socio-económico y región del país analice su vulnerabilidad específica y determine las medidas de adaptación frente al cambio climático”, explica Meza.

“Nuestro análisis se ha centrado, en parte en la RM, porque demanda recursos y porque genera una gran fracción del PIB en sectores importantes que tienen un nivel de sensibilidad alto con el cambio climático”, enfatiza.

Según el especialista, primero es necesario dimensionar los impactos y luego pensar en las alternativas. “Creo que la gestión de recursos hídricos merece especial atención. Determinar la sensibilidad de la cuenca del Maipo, de sus glaciares y del sistema de uso de recursos hídricos en cada sector es algo de gran importancia. Es obvio que en la medida que crecen las ciudades en general concentran más a la población y demandan mayores cantidades de recursos (agua y energía), pero para el tema del cambio climático no es obvio que se deba limitar a la región”, señala.

A nivel nacional, la clave es enfocarse en mitigar impactos y causas desde hoy. “Qué tan grave es el futuro, depende de lo que hagamos hoy. Si uno se prepara para enfrentar impactos, como la sequía y las inundaciones, para proteger la biodiversidad, si el sector minero se prepara para enfrentar la escasez de recursos, todos esos temas, si hoy día los resolvemos bien, vamos a estar preparados para la proyecciones del futuro”, afirma Vicuña. LN

“Hay que perfeccionar el Código de Aguas”

El recurso hidrológico será uno de los más afectados por el impacto y, como consecuencia, el sector productivo y energético. Aunque este último aún se puede suplir con recursos nefastos como el carbón, la matriz energética se va a ver afectada, dice Meza. “Uno puede hacer muchas cosas, dar un mejor uso al agua; en el consumidor la responsabilidad tiene que ver con indicadores de eficiencia de su uso. Pero la protección de glaciares es sumamente importante, porque son la fuente agua en el período que más se necesita. Ahora, una buena legislación y asignar responsabilidades en definición de caudales ecológicos es otra cosa importante, protección de cuencas para un manejo integrado, control de erosión, etc.”, agrega.

“Hay un camino por recorrer, no vamos a decir que el Código de Aguas hay que borrarlo y hacer uno nuevo, hay que mejorarlo, es perfeccionable probablemente, estudiar si los incentivos están correctamente colocados y si está realmente preparado para una eventualidad donde el clima está cambiando. Pero me parece que hay una institucionalidad en Chile que es respetada y que funciona y hay que ir agregando un poco a esa institucionalidad todos los nuevos desafíos”, sostiene Vicuña.

Hacia la COP 15

El estudio debe estar terminado entre fines de junio y mediados de julio, ya que será parte fundamental para determinar la postura del país en la próxima reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 15), a celebrarse en diciembre, en Copenhague, Dinamarca. En la oportunidad se negociará un nuevo compromiso que reemplace al (nunca completamente implementado) Protocolo de Kioto que concluye en 2012.

Incertidumbre

Gran parte de las proyecciones sobre el cambio climático concuerdan en que el aumento en la temperatura es seguro, sin embargo, existen diferencias entre los modelos que predicen una baja en las precipitaciones, pues no todos llegan a la misma conclusión. Por ello, uno de los objetivos del grupo es analizar la incertidumbre de los resultados. “Las condiciones locales tienen un rol muy importante, es muy fácil que un modelo entregue una señal que otro no la está dando. Hay que reconocer que hay incertidumbre y eso es importante al momento de diseñar medidas de adaptación. Hay que tratar de buscar medidas que sean robustas en el sentido de que funcionan para escenario A y B y eso es complejo”, dice Vicuña.

Otra de sus metas es lograr proyecciones más cercanas, pues la mayoría se enfoca en el impacto hacia fines de siglo. “Queremos ver qué es lo que pasa en el período 2010-2040. Lo más probable es que la magnitud de los impactos será menor que los proyectados a fin de siglo, pero no sabemos qué tanto”, Vicuña.