
Sin querer ser repetitivo con esta sección, creo que esta editorial del sábado en El Mercurio amerita comentarla en Plataforma Urbana. En un tema tan caliente como el Transporte Público y dado el efervescente escenario del financiamiento de nuestro Transantiago, la columna puntea una serie de ideas sobre el estado del arte actual de esta forma de mover masas en grandes ciudades y hace hincapié en la dificultad transversal de muchas naciones en poder financiarlo y persuadir a los usuarios para dejar el auto. Una problemática en que Chile está comenzando a dar la pelea, y que sin duda es de largo aliento. Dice así:
” Las grandes ciudades enfrentan serias dificultades de transporte en los países más diversos. La queja principal es que gran parte de los viajes se realiza utilizando el automóvil, y que ello puede crear problemas de congestión y contaminación ambiental y acústica. Se intenta resolver esta dificultad mediante grandes inversiones en transporte público, en el entendido de que las personas están dispuestas a cambiarse a él, en vez del auto, sólo si acceden a altos estándares de calidad. En muchas situaciones, esas experiencias no han rendido los frutos esperados.”
Así, en las 15 ciudades de mayor tamaño en EE.UU., un promedio de 13 por ciento de los viajes laborales se hace en transporte público, a pesar de cuantiosas inversiones en diversas iniciativas, siendo la más común los trenes livianos. En ese país, sólo Nueva York ha logrado un alto uso del transporte público: 55 por ciento de las personas lo utiliza para desplazarse a su lugar de trabajo -cabe, sí, considerar que la densidad y la extensión de la red del metro son allí particularmente desarrolladas.
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