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25
Jul
2008

Desarrollo Humano en Chile 02: La cultura del consumo, el mall y el espacio público

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Foto Vía Flickr por billshields

La semana anterior inauguramos la serie de artículos que pretenden reflexionar en torno a los Informes de Desarrollo Humano que realiza el PNUD, entendiendo Desarrollo Humano como aquel proceso por el cual la persona se hace sujeto y beneficiario efectivo de los cambios en curso. Dentro de los diversos aspectos que determinan los cambios culturales que ha vivido la sociedad chilena y que determinan los procesos de subjetivación del individuo, los aspectos relacionados a los cambios en la producción cultural sin duda son uno de los más determinantes; lo interesante es que dentro de los informes de Desarrollo Humano se trata al consumo como un nuevo modo de producir cultura. Interesante, sobre todo considerando las repercusiones directas que este fenómeno puede tener sobre nuestras ciudades.

1. Consumo como Producción Cultural.

Para comenzar, habría que entender de qué manera el consumo es determinante en el desarrollo de las personas y su repercusión en la construcción de lo social o lo público.

“A veces no se percibe bien que la adopción de la “lógica del mercado” implica un proyecto cultural. Su característica principal parece ser la centralidad del individuo y, en forma más directa, una determinada concepción del individuo como actor autónomo, racional y aislado. [...] Tal vez el rasgo más sobresaliente de la sociedad chilena hoy en día sea el acelerado proceso de individualización. El chileno tiende a romper los vínculos sociales y hábitos tradicionales que, a la vez, lo encerraban y lo protegían.”

El nuevo protagonismo del consumo sin duda determina la construcción de nuevas identidades informales y tentativas que nacen de este acercamiento al mundo público y privado, y es de esta manera que logra producir cultura, entendiendo cultura en términos generales, según la UNESCO, como las maneras de vivir juntos, y entendiendo la importancia de la cultura por ser parte constitutiva de un Desarrollo Humano. Esta idea toma fuerza al ahondar en el Informe del PNUD y ver cómo el consumo impregnaría esta manera de vivir juntos:

“En Chile, la conversación social, según los trabajos de PNUD, suele desembocar con facilidad en la evocación, enumeración y evaluación de lo que se ha comprado, se pretende comprar o se quiso, pero no se pudo comprar. Es decir, tiende a girar en torno a aspiraciones y frustraciones de consumo.

“Por los estudios cualitativos se sabe que el “consumismo” sería una de las presiones más agobiantes para el individuo de estrato medio. [...] para el 80% de los entrevistados consumir es una forma de satisfacer un deseo.”

La penetración del consumo como parte constitutiva de la vida, en cómo nos relacionamos, en qué conversamos, en qué aspiramos, repercutirá en la constitución individual y colectiva de los chilenos, a la vez que determinará la forma del medio físico que construimos para desarrollar esta vida, tanto el que envuelve a cada individuo como aquel que construimos como sociedad.

“Llevado al extremo, el individuo “es” su estilo de vida, la imagen proyectada de su estilo. [...] La cultura del consumo sería, así, una vivencia estética que no tiene palabras.”

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2. La vivencia estética y su formalización en la ciudad.

El espacio de consumo es sin duda la formalización más evidente de estos cambios culturales. Y dentro de los espacios de consumo es sin duda el mall el que de manera más contundente se hace cargo de esta tendencia. Es difícil referirse a los mall sin caer en una serie de clichés, por lo que parece interesante un acercamiento con validez estadística como el que hace el PNUD al respecto:

“Un chileno de clase media se siente tentado a considerar el mall como emblema del Chile actual. El centro comercial parece sintetizar la nueva combinación de consumo, esparcimiento y paseo público. Esta experiencia se consolida en los años noventa. En apenas cuatro años, el número de estos centros aumentó en 55%. No sorprende pues que, acorde a la encuesta del PNUD, sólo el 3% de los entrevistados no tendría cerca alguna plaza comercial. [...] ¿Cuál es el significado del mall en la experiencia subjetiva de los chilenos? El más evidente es comercial. Pero sólo el 28% de los entrevistados va al mall únicamente a comprar”

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Plano de Santiago, densidad de equipamiento comercial, mall, y subcentros proyectados. Revista Foco 76 n. 5. Cartografía original OCUC, de José Rosas, Margarita Greene y Luis Valenzuela

Sin duda el diseño de esta vivencia estética repercute en la redefinición del espacio público, incluso si intentamos evitar caer en afirmaciones cliché y lugares comunes; la diversificación de los servicios prestados por el mall, las convierte en las centralidades que la cultura del consumo solicita; lo interesante es preguntarse de qué manera estos espacios diseñados de manera altamente eficiente en relación a la mencionada “lógica del mercado”, es capaz de hacerse cargo de la construcción del espacio público, tanto como esa vivencia estética que plantea la cultura de consumo, como aquel ” lugar de encuentro al cual todos los ciudadanos pueden acceder libremente” planteado por la teoría política. ¿La importancia de éste? Creo que se responde de manera precisa en el propio informe:

“Lo público es la casa construida y habitada por la pluralidad de ciudadanos. Sin ese mundo común, la diversidad no sería sino un conjunto de fragmentos.

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Foto vía Flickr por betta_design

*PNUD, “Desarrollo Humano en Chile Vol.1. Nosotros los chilenos: un desafío Cultural”. Eugenio Ortega R., Pedro Güell V., Norbert Lechner B., Rodrigo Márquez A., Soledad Godoy M. Santiago, LOM Ediciones, 2004.

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pablo dice:

y el espacio publico ya no sirve la clase media tradicional ni cultural ni fisicamente esta visible en ninguna parte , ya no tienen espacio publico solo un lugar cerrado donde comprar

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# Julio 25, 2008 a las 13:37
 
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David dice:

Creo que la crítica del “consumismo” se pierde con la necesidad de irse al extremo, crear un muñeco de trapo ficticio y lograr apuñalarlo con alfileres.
Primero, el hecho que la sociedad comience a valorar las individualidades y que estas se fomenten en forma no antes vista, no significa, como se intenta plantear, que se sacrifiquen la cultura o los vínculos sociales. De lo contrario, estos se reformulan y en muchos casos, se hacen mas fuertes. Un individuo sin vínculos sociales se una piedra en el desierto, sin capacidad de surgir como tal. Los individuos están ganando herramientas para expresarse como tales, como una entidad autónoma, con una IDENTIDAD que no se define por quienes lo rodean. Como Chilenos, hemos pecado en nuestra historia de ser elementos demasiado pasivos, algo que está cambiando.
Por otro lado, como consumidores, es una ilusión que sólo ahora, últimamente, nos hemos convertido en consumidores. El consumo existió desde el momento que nos converitmos en seres especializados que necesitamos del comercio para sobrevivir como especie. El hecho es que ahora, somos mas libres de hacerlo y tenemos mas poder para lograrlo. También logramos herramientas para otras cosas, como por ejemplo, para informarnos. En otras palabras, también somos consumidores de data, o en su mejor expresión, de información. No solo en el consumo se refleja nuestro avance, e ignorar el resto de los factores para cegarnos en la crítica del consumo como entidad única solo logra desprestigiar el argumento.
Es cierto que en este nuevo paradigma, los ciudadanos caigamos en el caos y en la experimentación de patrones no tan útiles. Pero también es irónico que justo despues de un artículo que promovía el quitarle el miedo al caos saquemos otro que critica exactamente los cambios que estamos viviendo.

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# Julio 25, 2008 a las 20:01
 
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claudio dice:

La verdad no estoy de acuerdo, creo que se estigmatiza demasiado el concepto de cultura de consumo ok sí es verdad`pero hay malls que han sabido agregar a su oferta distintos servicios culturales y de consumo a la vez, además en que parte del mundo la gente no habla de lo que consume y sus frustraciones, más de la mitad de los habitantes del mundo pertenecemos a países emergentes y lo primero que hacemos es consumir lo que no podíamos antes creo que es natural o acaso Francia y Alemania no fueron así en su momento y sus ciudades se desarrollaron en base a calles comerciales, todo se basa por el comercio.Esta frase “Lo público es la casa construida y habitada por la pluralidad de ciudadanos. Sin ese mundo común, la diversidad no sería sino un conjunto de fragmentos.” también la puedes aplicar a un mall yo por lo menos no sólo voy a un mall para comprar y no por ello soy menos culto que si fuera un museo.
Saludos, muy interesante el tema.

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# Julio 26, 2008 a las 02:36
 
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Francisca dice:

Ya lo dijo koolhas, “Shopping is perhaps the last remaining form of public activity”

triste pero bastante cierto. ahora la pregunta es: como le damos forma a esa actividad publica? como y donde sucede? vamos a dejar que el mercado relocalice el espacio de interaccion social desde la calle al mall? estas son decisiones de planificacion que hay que incorporar al debate publico.
mas alla de criticar el consumismo…seremos capaces de debatir sobre como queremos consumir?

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# Julio 26, 2008 a las 06:50
 
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César dice:

El fenómeno de la sociedad de consumo es global, no lo miremos Chile como un caso aislado, lo que según mi opinion resulta preocupante es el “ímpacto modelizador” que el consumo tiene en la ciudad chilena, el rol que comienzan a jugar los mall frente necesidades de la sociedad: esparcimiento, ocio, encuentro social.

Las centralidades cívicas, de ocio, esparcimiento,culturales, en la ciudad chilena parecen cada vez más acotadas a espacios de consumo, eso resulta preocupante, que los centros tradicionales de las ciudades grandes y medias de Chile se degraden, ofrezcan cada vez menos alternativas de esparcimiento, culturales, ocio, etc. Un ejemplo que ilustra lo que digo es el caso de Viña del Mar y su eje peatonal, la calle Valparaíso, esta peatonal fue durante años centro de esparcimiento para habitantes de Viña del Mar y Comunas interiores, sin necesidad de consumir nada, podias escuchar algún recital callejero, comerte un completo o simplemente caminar…a partir de la contrucción del Mall de Viña del Mar esa peatonal se ha deteriorado, la oferta nocturna se reduce a una decena de shoperias.

¿Como equilibrar el crecimiento de la ciudad hacia el resguardo de centralidades cívicas, culturales y de esparcimiento? allí me parece que radica un tema a hacerse cargo desde la planificación urbana.

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# Julio 27, 2008 a las 04:26
 
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karina dice:

El PNUD siempre propone interesantes temas para el debate. Me parece notable.

Respecto al tema, concuerdo en que culturalmente somos pasivos en el uso de los espacios públicos, pero sin embargo, hay una gran cantidad de ellos que se han ido poblando casi de forma espontánea, fortaleciéndose con una masificación que se propaga de boca en boca. A lo que voy, si como planificadores damos poco espacio a este tipo de actividades, obviamente se buscará suplir con otra, en este caso tan atrayente como el comercio. Siempre ha sido así y muchos de los puntos de partida de lo que hoy reconocemos como espacios publicos en santiago (ahumada por ejemplo) han sido al amparo de pequeños locales sectorizados en un punto específico de la ciudad.

Puedo dar fe de lo agradable que es sentarse en un banco a no hacer nada en medio de árboles y pajaritos, a ver la vida pasar, tal como en antaño lo hacían nuestros abuelitos. A mi pesar, esta experiencia fué en Madrid y pocas veces puede darse en nuestra ciudad, tanto por la falta de espacios públicos de calidad (no el vacío que dejaron los edificios, es decir con planificación) y por la seguridad. Ante eso, obviamente que la idea de “pasear” en una zona segura como un mall resulta más que atraciva.

Otro punto que me parece a mencionar, es que en el mall uno sabe que hay más como uno, con anticipación uno sabe que se va a encontrar con una tonelada de gente metida con las mismas intenciones que uno; dar vueltas y en muchos casos, gastar lo que no tiene. Ese afan de encontrar a otros con las mismas preocupaciones o con los mismos intereses, en nuestra ciudad se da en pocos lugares, creo(independiente de lo valedero o justificable de las intenciones).

Nos falta sentirnos parte de la ciudad para vivirla como tal. para sentir que estamos en la pecera correcta y no experimentar esa sensación en esa “cómoda” burbuja llamada mall.

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# Julio 28, 2008 a las 16:02
 
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Prefiero mil veces pasear por las calles comerciales de mi ciudad a ir a los Malls… siempre estan tan llenos, sobretodo los dias domingo, se vuelve muy desagradable y sofocante.

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# Julio 29, 2008 a las 10:52
 
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Encuentro lamentable que el consumo tenga que ver con el proceso de individualización del ser humano. Descubrir quienes somos no puede estar sujeto a lo que nos ofrece el mercado, que está en un permanente cambio. El camino es precisamente el opuesto, no podemos descubrir quienes somos por la satisfación de nuestros deseos, no somos nuestro “estilo de vida”. La identidad no se compra, se busca en uno mismo, no en el mercado ni en las modas.

No estoy de acuerdo en que nuestra identidad, como dice David, ya no se define por quienes nos rodean, o que somos mas libres en esta definicion porque el mercado es mas amplio o porque tenemos mayor poder adquisitivo. Quizas hay mas opciones; ahora puedes escoger entre cincuenta camisas en vez de cuatro, puedes escoger entre veinte autos en vez de uno…El problema que aqui planteo es que la raiz es la misma, el sistema nos engaña haciendonos creer que somos mas libres porque tenemos mas capacidad de consumo, porque hay mas diversidad. Asi nacen las modas y vemos como los adolecentes se identifican con una moda y se visten todos igual (¿donde esta la identidad?), o buscamos desesperadamente salirnos de las modas y caemos igual en la “moda alternativa”.

La libertad de escoger entre mas productos es una forma de esclavitud encubierta. Me reuso a pensar que un poder como el mercado va a definir quienes somos.

El problema radica en la identificación con las cosas y en la consideración de lo que otros piensen. Nos identificamos con lo que tenemos, con las modas, estilos, con nuestros deseos y pensamientos. Nos importa lo que piensen los otros y eso nos limita y transforma.
Solamente cuando dejamos de identificarnos podemos descubrir quienes somos realmente, ahi esta la identidad y lograr eso es lo unico que puede darnos una verdadera libertad.

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# Agosto 5, 2008 a las 10:06
 
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David dice:

Daniel:

El consumo no es exclusivo y no define el proceso de individualización del ser humano. Ese argumento es precisamente el mono de trapo inventado al cual yo pretendo rechazar. Esa es precisamente la demonización y extremización del fenómeno del consumo que creo que está de más. El consumo es solo una (absolutamente necesaria) parte de nuestra nueva forma de vivir. Pero hay muchas otras. Di un ejemplo del acceso a la información a través del internet que posibilita (pero no garantiza) un increíble aumento en nuestro conocimiento.

La identidad obviamente no es exclusivamente definida por quienes nos rodean. Es una combinación de atributos propios, influenciados por lo que nos rodea y quienes nos rodean. Y obviamente nos somos mas libres porque consumimos mas. La libertad es una función de nuestras reglas y patrones de sociedad, de nuestras leyes y nuestra forma de vivir en comunidad. El consumo simplemente es un poder. Nadie se engaña pensando que somos mas libres por poder consumir mas.

Estas mismas frases son las que yo llamo un “muñeco de trapo”. Se inventa un concepto que nadie ha postulado y se le derrota.

¿Como es la libertad de escoger entre mas productos una forma de exclavitud? Favor elaborar.

El aumento del consumo, como concepto y realidad, puede encandilarlos, pero están lejos de definir, o de llenar por completo nuestra identidad o saciar nuestro apetito por múltiples necesidades varias que tenemos (aparte del consumo).

Y por último, noto una gran nota de hípocreísa en todo esto. Como lo irónico que es que aquellos íconos nacionales que vemos como protagonistas del fomento de nuestra cultura, apenas pueden, se comprar la 4×4 o salen como protagonistas de comerciales de una gran tienda comercial.

¿No será que le tenemos miedo al consumo porque no lo entendemos ni podemos controlarlo como quisieramos?

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# Agosto 5, 2008 a las 10:32
 
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Estamos de acuerdo que el consumo no define el proceso de individualización. Sin embargo los datos del PNUD nos dicen que la gente sí se identifica con lo que tiene. Esta es la esclavitud encubierta de la que hablo, o de la ilusión de libertad. De pensar que somos lo que tenemos, o lo que podemos tener o lo que no tenemos.

“Llevado al extremo, el individuo “es” su estilo de vida, la imagen proyectada de su estilo. […]”

A mi parecer, la individualidad va mucho mas allá de todos estos disfraces, y es por eso que agrego el concepto de la identificación.
No demonizo el consumo, como practica social es necesario, lo que critico es de qué manera este concepto se traslada directamente al individuo y su identidad.
Cuando la gente se identifica con lo que tiene, con lo que escucha o con lo que desea, entrega su individulaidad a manos de otros por lo que inmediatamente se pierde a sí mismo en un mar que no le pertenece, que no le ayuda a descubrirse a sí mismo sino por el contrario lo dirige y lo controla.

No pretendendo definir la libertad, no es el caso ni creo ser capaz de hacerlo, pero la libertad que yo planteo no es una “función de nuestras reglas”, ni tiene que ver con leyes, ni con patrones de como vivir en sociedad, sino mas bien la veo como una desición individual, un camino, una lucha con uno mismo en el que los poderes externos no tienen que ver. Es descubir quienes somos y cual es nuestra relación con el mundo para poder tomar el control de nuestras vidas. Y en este sentido, el que nos identifiquemos con nuestro “estilo de vida”, con imágenes, con los deseos de consumo, con lo que nos dicen que somos, solo nos entorpece, nos duerme y dificulta la búsqueda por nuestra identidad. Si no podemos reconocernos a nosotros mismos no hay manera que encontremos la libertad.

Respecto al acceso a la información que planteas como algo positivo, yo tendría al menos cautela. El consumo de información abstracta nos hace creer que tenemos el mundo entero en nuestra pantalla. Que todo el conocimiento está aquí. Recibimos la información, ¿pero la comprendemos realmente? La comprensión se logra cuando el saber se conecta con el ser (el hacer, la experiencia). A mi gusto tanta información adormece, alimenta el ego y nos aleja de la experiencia, de los sentidos, que es lo que genera la verdadera sabiduría. No creo que sea negativo tener la información, pero si pienso que es peligroso perdernos en esta abstracción del mundo que recibimos.

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# Agosto 5, 2008 a las 11:50
 
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Jorge dice:

Análisis de discurso:
• El consumo no es exclusivo y no define el proceso de individualización del ser humano. Sin cuando se convierte en un fin en si mismo, es cosa de ver las tribus urbanas ¿Cuál es su identidad y como la obtienen?
• Pero hay muchas otras. Di un ejemplo del acceso a la información a través del internet que posibilita (pero no garantiza) un increíble aumento en nuestro conocimiento. ¿Quiénes tienen un acceso adecuado al internet o mejor dicho quienes tienen y ocupan el internet como una herramienta?
• ¿Cómo es la libertad de escoger entre más productos una forma de esclavitud? Favor elaborar. ¿de verdad uno tiene esa libertad uno compra lo que quiere, osea todos tenemos esa accesibilidad a los bienes de consumo, es tan libre?
• ¿No será que le tenemos miedo al consumo porque no lo entendemos ni podemos controlarlo como quisiéramos? ¿AMIGO MIO, QUIEN CONTROLA EL CONSUMO, ALGUIEN LO CONTROLA, yo no, tu si conoces alguien que lo controle?
• La identidad obviamente no es exclusivamente definida por quienes nos rodean.(los jóvenes piensan bastante diferente a ti)Es una combinación de atributos propios, influenciados por lo que nos rodea y quienes nos rodean. Y obviamente nos somos más libres porque consumimos más. La libertad es una función de nuestras reglas y patrones de sociedad, de nuestras leyes y nuestra forma de vivir en comunidad. (¿quiénes inventaron las actuales leyes que hoy nos rigen, cuando como porque?) El consumo simplemente es un poder. Nadie se engaña pensando que somos más libres por poder consumir más.

Las citas expuestas me parecen excelentes…
Ahora mi pregunta es ¿todas estas preguntas el sujeto común y corriente se las hace? Este es un conflicto entre el urbanismo clásico y el urbanismo de post modernidad (por favor no discutir el termino no estamos en ese espacio), mis reflexiones son entorno a que el consumo si modifica la ciudad al generar centros no planificados, ósea desde el punto de vista cívico. Crecen desde la perfectiva de este mix (recordemos que el mal nace en Canadá por un tema climático y es importado a estados unidos y luego a América latina con un éxito impresionante). Confieso que noto un poco de ingenuidad en el tema, al pensar que “es lo que hay” sin tener una mirada un poco mas critica con respecto a la realidad de la configuración de la ciudad, sobre todo Santiago, los mall si suben el valor de suelo, ¿tienen otro aporte a la ciudad?, que pasa con los micro empresarios que quiebran por que estas catedrales del consumo simplemente los destruyen, ¿demonizar? Mmm no lo sé, aquí no hay bueno y malos ¿o sí?, ¿¿¿los mall son una forma de integrar la ciudad???? O si analizamos urbanísticamente la fragmentan, acaso la ciudad no crece indiscriminadamente, acaso no existe segregación, ghetización, fragmentación. Que se comparte en los mall a que va la gente, que se hace adentro, es positivo, es negativo, o , cito,- …El problema que aqui planteo es que la raiz es la misma, el sistema nos engaña haciéndonos creer que somos mas libres porque tenemos mas capacidad de consumo, porque hay mas diversidad. Asi nacen las modas y vemos como los adolecentes se identifican con una moda y se visten todos igual (¿donde esta la identidad?), o buscamos desesperadamente salirnos de las modas y caemos igual en la “moda alternativa”.
No seamos ingenuos si la ciudad la definieran los ciudadanos, si el consumo lo definiéramos nosotros, si pudiéramos pensar nuestra propia ciudad ¿tendría mall? O acaso el problema aquí , y esto es tema para rato, no existe identidad y por eso es tan fácil instaurar este tipo de proyectos importados,(nada nuevo en chile en todo caso) me parece la discusión tiene para rato, yo solo tengo mas preguntas, la respuestas…no lo se alguien las tendrá, yo tengo las mías.
para terminar ….cita..

“En Chile, la conversación social, según los trabajos de PNUD, suele desembocar con facilidad en la evocación, enumeración y evaluación de lo que se ha comprado, se pretende comprar o se quiso, pero no se pudo comprar. Es decir, tiende a girar en torno a aspiraciones y frustraciones de consumo.“ ¿y que pasa con esto y todo lo que se dijo anterior mente?

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# Agosto 26, 2008 a las 17:38
 
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Stephanie dice:

Es interesante ver la preocupación que surge a partir de este título. Es importante hacer notar que somos muchos(supongo que la mayoría son arquitectos o urbanistas)los que queremos opinar acerca del tema, pero lo más importante sería analizar por qué lo estamos haciendo.

Creo que el problema del espacio público no se lo podemos adjudicar sólo al problema que tiene la sociedad de consumismo. El problema que yo veo es que los arquitectos nos hemos ido alejando de las inquietudes de la gente. En esta era del capitalismo, el arquitecto sólo actúa cuando es contratado por el sector privado, ateniéndose a dar respuestas sólo a ese sector. Casi nunca el arquitecto es el primero en acudir a esas necesidades públicas, no propone, no tiene iniciativa, dejando que los que diseñen esta ciudad sea el sector privado y algunos miembros del Estado. Ellos son los que deciden qué se tiene que construir y qué no. Es lamentable que las necesidades de los ciudadanos queden fuera de estas decisiones y es ahí donde el arquitecto o urbanista debe actuar como intermediario.
Mientras unos cuantos decidan qué es lo que se debe hacer en las ciudades, seguiremos encerrándonos en estas burbujas de consumo.

Por mi parte, soy miembro de un colectivo llamado MANGUM (www.mangum.wordpress.com), preocupados por el espacio público…

Para dejar un ejemplo concreto… yo soy mexicana, pero viví un año en Santiago. En los domingos, Santiago parecía una ciudad fantasma porque la mayoría de los comercios cierran el domingo, siendo el día en que la familia se reúne y sale a gastar lo que ganó en la semana. Sin embargo Parque Arauco, Falabella y demás contenían toda la vida social que no había en las calles.

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# Noviembre 4, 2008 a las 15:23
 
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Swedo dice:

Es la inyección puesta a la vena social, por un capitalista qué a impuesto, esta forma de pensar y actuar. Aquí la droga es un producto manofacturado y cada vez más se encuentra nuevas formas de adquirir más “consumo” (vía targetas). Han visto el rapport USA el país qué vive con dinero prestado! O sea la forma de endeudarse para adquirir bienes de consumo. No necesariamente alimentos y medicinas. Todo esto bajo el entorno estético(seductor) “idiotizador” “Automatas del consumo” Es el concepto en boga. Se vende a rabiar.
Saludos gente.

Responder
# Febrero 10, 2009 a las 06:51
 

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