El Legado Urbano de Benjamín Vicuña Mackenna

Proyecto que ideó Vicuña en 1873, proyectado por Ernesto Ansart. Cortesía Carlos Maillet.

Por Carlos Maillet Aránguiz, Arquitecto especialista en proyectos patrimoniales, Máster Historia y Gestión del Patrimonio Cultural por la Universidad de Los Andes, Docente Universidad Mayor.

El pasado 12 de febrero se conmemoró el aniversario Nº 473 de la fundación de Santiago. Con motivo de esta celebración, se realizó la apertura de la Torre del Museo Histórico Nacional, antiguo Palacio de la Real Audiencia y Cajas Reales que fue oficina de la antigua Intendencia de Santiago ejercida, entre 1872 y 1875, por el Intendente Benjamín Vicuña Mackenna.

Coincidiendo con esta apertura y bajo el marco del proyecto de Difusión del Máster en Historia y gestión del Patrimonio Cultural, se lanzó el mapa “Precursor del Urbanismo: El Legado Patrimonial del Intendente Benjamín Vicuña Mackenna”, un documento elaborado con fines educativos como parte del proyecto de tesis de postgrado de magíster del Arquitecto Carlos Maillet Aránguiz, especialista en Patrimonio de la Universidad de los Andes. En total, se entregaron más de cinco mil trípticos para quienes visiten la Torre y deseen enterarse de las ideas más vigentes que el ex Intendente promovió sobre Santiago.

Conoce el Plan de Transformación de Santiago [i] de Vicuña Mackenna y el tríptico a continuación.

¿Por qué Benjamín Vicuña Mackenna?

Si bien el poeta nicaragüense Rubén Darío dijo de Vicuña Mackenna: “el más Santiaguino de los Santiaguinos”, nosotros, los Santiaguinos y en casi todo Chile, no conocemos la verdadera dimensión de la obra de Vicuña Mackenna, ni menos el detalle de su influencia.

La obra personal del ex Intendente de Santiago es más que una intervención en Santiago, es en profundidad un ejemplo de civilidad, una verdadera muestra hagiográfica de un profesional dedicado absolutamente, y consagrado porqué no, a la educación cívica y a la construcción de una patria nueva, una república nueva, por medio del amor a lo público.

Benjamín Vicuña Mackenna. Cortesía Carlos Maillet.

Así comienza ésta historia:

Benjamín Vicuña Mackenna nació el 25 de agosto de 1831. Comenzó a participar activamente en la vida pública como secretario de la Sociedad de la Igualdad, compartiendo con activistas y políticos liberales de la época: Francisco Bilbao, Santiago Arcos y José Victorino Lastarria.

Después de la guerra civil de 1851, es exiliado a San Francisco, EEUU. Comienza así un viaje por Norteamérica, Europa occidental, Brasil y Argentina donde reconoce las nuevas tendencias europeas de emancipación y los cambios sociales que transcurrían en la sociedad occidental del siglo XIX.

No sólo extrae ideas o proyectos, sino que va más allá: importa sueños.

En 1872, asume la Intendencia de Santiago bajo la Presidencia de Federico Errázuriz Zañartu. Aquí comienza su gran itinerario urbano. Pienso que el cargo de Intendente no es lo mismo que hoy conocemos, ni tampoco se parece a un “Alcalde Mayor”. Se parece más bien al cargo de un “Ministro del Interior y Seguridad Pública”, que tenía autoridad sobre toda la provincia en materia de Edilidad. Hoy no tenemos ese cargo político tal cual, lo ejercen diversos Ministerios y Subsecretarias, por lo que ha perdido fuerza.

No solo se preocupó incansablemente -y muchas veces a costa propia- de ejecutar los proyectos edilicios, sino también de propiciar mejores condiciones de educación, higiene, transporte, patrimonio, seguridad, etc. Como vemos, alzó sus ideales a la ciudad que pretendía transformar. Tras alcanzar alta popularidad, terminó su período edilicio antes de lo previsto.

Así, se presenta en 1876 como candidato presidencial y recorre el país en tren por el país en “la Campaña de los Pueblos”, siendo la primera vez que un candidato o autoridad lo hace junto a la ciudadanía, relacionándose con los problemas locales y sociales. Este ejemplo lo toma de las campañas políticas que conoció en Norteamérica. No logró concitar gran apoyo en las clases políticas tradicionales y tuvo que dejar la candidatura a favor de un triunfo de Aníbal Pinto. Es elegido posteriormente como Senador por Santiago y Coquimbo. También fue unos de los primeros integrantes del Cuerpo de Bomberos de Santiago.

Falleció a los 51 años en la hacienda de su familia en Concón, el 25 de enero de 1886. Su cuerpo descansa en su Ópera Magna, la ermita del Cerro Santa Lucía.

La ciudad “propia”: Los tajamares del Mapocho

Cortesía Carlos Maillet.

El puente Cal y Canto fue un ícono patrio y urbano de la renovación santiaguina. La historia de Santiago estaba marcada por el incipiente ímpetu republicano, y por lo tanto, se deseaba renovar la ciudad.

Independiente a la mención histórica de cada edificio, deberíamos hablar, hasta inicios del siglo XIX, como de una renovación urbana. Fue una iniciativa estatal impulsada en beneficio no sólo del embellecimiento o del romanticismo que estamos acostumbrados a referirnos de esa época, sino también que de un profundo análisis de las necesidades de la trama urbana.

Las reformas comenzaban en el “casco urbano”, el trazado comenzado por Pedro de Valdivia 200 años antes. Así, Vicuña Mackenna la iba a denominar como la “ciudad propia” a esta porción que recibía otras apelaciones como “la ciudad cristiana”, “civilizada”, “opulenta”, en oposición a la ciudad de los arrabales y de la “miseria”.

La gran obra, que incluso llama la atención y el interés de la ciudad contemporánea, es la canalización del río Mapocho y la comunicación de la Chimba con el Centro de Santiago. Aquí, como en tantas obras de la época, se ocupó mano de obra de reos y sacando piedra del “Cerro Blanco”. Conseguir un puente definitivo y grandioso era la intención del Cabildo.

Las mega obras coloniales y la remodelación urbana de Santiago

Cortesía Carlos Maillet. (Haz click en la imagen para agrandar).

El camino a Valparaíso y el canal del Maipo son los proyectos gloriosos de la república a partir de las ideas coloniales.

Ya Bernardo O’Higgins recibió el permiso del Cabildo el 17 de mayo de 1791 para ejecutar el deseo de poder conectar, para carretas y todo tipo de vehículos o coches, Santiago y Valparaíso, idea fundamental para el comercio de la Zona Central.

Sucesivamente, las autoridades desarrollaron grandes motivaciones edilicias, preocupados de la higiene del espacio público y sus baños. Así hubo mejoras en el alumbrado público, pavimento de calles y veredas, ubicación de mercados y ferias.

Vinieron las grandes obras de rehabilitación como el Cabildo (actual municipalidad de Santiago), la Casa de Gobierno (donde hoy está el Correo Central) y la Plaza Mayor de cara al siglo XX.

Se destaca que surge un espíritu americanista muy fuerte. Que si bien estéticamente proveyó la ciudad de monumentos afrancesados y románticos, trajo consigo un devenir que buscaba vincular los intereses sociales y urbanos. Se destaca de sobremanera la Remodelación de Santiago de 1873.

En 1870, se planteó la absoluta necesidad de llevar a cabo una remodelación integral a partir de la continuidad histórica, de la independencia y del americanismo, que influyó en ordenar el trazado de la ciudad y a modo de sobre layer técnico, fuera recogiendo las medidas positivas que permitieran comunicar, transitar, conectar y densificar de mejor manera los barrios y solares, de tal manera de preservar una mejor higienización de la capital.

El fin de la Adolescencia Urbana: El Arribo del Intendente Benjamín Vicuña Mackenna

Cerro Santa Lucía. Cortesía Carlos Maillet.

Así llegamos al pináculo de este texto y de la transformación urbana de Santiago: Vicuña Mackenna, quien fue uno de los ilustres reflejos del siglo XIX, haciendo trascender los ideales republicanos de forma de vincular la arquitectura pública con la ciudadanía.

Se pretende enseñar a los habitantes de Santiago que al momento de realizar preguntas en cuanto a la urbanidad, a la innovación y a la educación cívica de las ciudades, se comenzaría a profundizar en sus propuestas.

Vicuña introdujo en su labor de Intendente y político una labor de conservación y rescate de los testimonios del pasado, desde una perspectiva científica.

La obra de Vicuña en la Intendencia no fue espontánea. Se preocupó de no malgastar los fondos fiscales y por lo tanto levantó el erario público a partir de inversiones privadas logrando grandes obras. Su efigie señala con claridad esta frase: “la capital Luz de América, el París de América”, con respecto a Santiago, donde sin lugar a dudas, la ópera magna fue el Cerro Santa Lucía.

La Operación Vicuña Mackenna

Cortesía Carlos Maillet.

Se puede transformar Santiago (o cualquier ciudad) donde surge una mente como la de Vicuña, especialmente desde la remodelación de 1872 cuando Santiago era un infanti.

Vicuña se basó en modelos de Buenos Aires, París o Londres, pero los hizo criollos a la realidad de Santiago y su gente.

Para ir mas allá de la “estética” o del “proyecto afrancesado” de la “Operación Vicuña”, se resalta la figura del noble ciudadano que interpretó las ideas republicanas y americanistas en una ciudad que venía madurando desde la Colonia.

Vale decir que Vicuña no fue un urbanista tal ni un mentor del afrancesamiento. Vicuña no fue anacrónico. Sí nosotros podemos ser anacrónicos al aferrarnos a la época de Vicuña. Sí nosotros podemos legar y en base a la tradición, traer a colación la heredad de esa época que basó sus leyes y normas estéticas y paisajísticas en el París de Haussmann, o en el nuevo Londres, o en un Nuevo Mundo con ansias de “surgir” y madurar de la colonia.

Simplemente Vicuña trató de hacer lo mejor de su época.

Si nosotros fuéramos Vicuña hoy en día: ¿podríamos imitar Francia? ¿podríamos imitar el urbanismo de Paris? O definitivamente, ¿imitaríamos a Miami? O ¿Pekín? o ¿Shanghai?

Queda abierta tal pregunta, pues el anacronismo, o el falso histórico son evidentes en el quehacer de todo ciudadano. Soñamos con cierta nostalgia, sin proyectarnos en el tiempo que nos toca vivir.

Sin ir más lejos, la “Operación Vicuña” es una simple sistematización de la realidad. Es decir, en base a un método criollo se van construyendo sueños, proyectos e ideas, con una alta innovación y con un alto contenido histórico y a la vez, sin ser contradictorio, futurista.

La trascendencia del personaje, mas allá de su personalidad, no nos cabe más que decir que hoy necesitamos más “Vicuñas”, necesitamos que no se transforme el discurso urbano o la operación proyectual de la ciudad y el patrimonio en una mera fase estética, reminiscente decimonónica o una discusión que tenga sólo sus bases en una tradición incuestionable y poco certera con el tiempo y necesidades de hoy en día.

[i] Las principales obras de Vicuña en La Transformación de Santiago.

  1. Canalización del Mapocho.
  2. Camino de Cintura. (Circunvalación del tren urbano).
  3. Transformación de los barrios del sur. (Avenida Matta, Biobío y Exposición o Chuchunco).
  4. Ensanche del uso del agua potable.
  5. Creación de nuevas plazas (18).- Paseo de Santa Lucía sería la principal.
  6. Recovas existentes: (distribución de los abastos públicos).
  7. Terminación del Mercado Central.
  8. Centralización i construcción de las escuelas municipales bajo un plan distinto del actual.
  9. Apertura de calles tapadas.
    10.  Construcción de doble cauce de Negrete.
    11.  Construcción del cauce abovedado del canal de San Miguel.
    12.  Construcción
de un nuevo matadero en los barrios del norte de la ciudad.
    13.  Supresión de las chinganas públicas i construcción de cuatro grandes casas de diversión popular.
    14.  Construcción de una nueva casa de ciudad.
    15.  Transformación del empedrado de las calles.
    16.  Proyecto sobre aceras i ochavamiento de las esquinas.
    17.  Terminación de las avenidas del Ejército Libertador i del Cementerio.
    18.  Reparación radical del Matadero.
    19.  Reparación i terminación del Presidio Urbano.
    20.  Provisión de un nuevo sistema de vestuario i armamento de la policía de seguridad (no existía la policía civil).
    21.  Reparación y terminación del presidio urbano.
    22.  Provisión de un nuevo sistema de vestuario y armamento para la policía de seguridad.

Otras obras:

23.  Exposición del Coloniaje (futuro Museo Histórico Nacional).
24.  Cuartel Policía y Cárcel Pública.
25.  Teatro Municipal (restauración después de incendio).
26.  Parque Cousiño (Hoy parque O’Higgins).
27.  Oficinas de trabajos públicos de la ciudad (Ministerio de Obras Públicas e Intendencia).
28.  Oficina de jardineros (Aseo y Ornato municipal).
29.  Paseo Santa Lucia.
30.  Reorganización del cuerpo de policía, que debe concluir con la construcción del cuartel general.
31.  Policía de aseo.

Créditos proyecto

Autor: Carlos Maillet Aránguiz
Diseño Gráfico: Mariela Roldán y Buendía Diseño
Layer Stgo. 1890, Centro de Patrimonio UC: Investigación Fondecyt Jose Rosas, Wren Strabucci, German Hidalgo.
Patrocinio Principal: Museo Benjamín Vicuña Mackenna y Museo Histórico Nacional.
Tesis: Máster en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural de la Universidad de Los Andes.
Agradecimientos del autor: Junto con poner a disposición el PDF del tríptico, agradezco el patrocinio del Museo Benjamín Vicuña Mackenna, del Centro de Patrimonio de la Escuela de Arquitectura UC que facilitaron el layer Base del Plano bajo una investigación de los profesores Rosas, Strabucci e Hidalgo, al Director de la Escuela de Arquitectura Sr. Emilio de la Cerda, a la Escuela de Arquitectura de la Universidad Mayor, al Colegio de Arquitectos y a la Dirección de Arquitectura del MOP.