Uno de los principales temas a la hora de diseñar un espacio público, es poder mantener el equilibrio entre el diagnóstico y la expectativa, entre la realidad y lo que se espera. En este sentido, entre el diseñador y el usuario se produce un juego de voluntades entre “lo que realmente ocurre” y “lo que se desea que ocurra”, lo que determinará finalmente el éxito o fracaso de la propuesta.
Desde el lunes se ha convertido en todo un tema el recientemente inaugurado parque Quinta Normal, por las denuncias de falta de cuidado de sus usuarios, la basura en el parque y los niños bañándose en la laguna. ¿Y si se hubiera pensado desde un inicio en que las personas se pudieran bañar en Quinta Normal? ¿Cuánto es la cuota de responsabilidad en el diseño del parque? ¿De qué manera se fortalece el sentimiento de pertenencia y arraigo a estos espacios comunes? ¿Por qué destrozar lo que me sirve a mí y a otros?



































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