MOP ha impulsado 11 de las 48 iniciativas privadas presentadas en últimos 5 años

Por M. Miranda

En 2005 se presentaron 46 ideas. Durante 2013 y 2014 no se aprobaron propuestas y a la fecha no hay obras en construcción.

Un teleférico, centros cívicos, rutas alternativas o vías de conexión que actualmente no existen, son algunas de las propuestas que han presentado empresas privadas al Ministerio de Obras Públicas (MOP), y que deben ser declaradas de interés público antes de avanzar en su tramitación, y, en el futuro, convertirse en obras.

El mecanismo, conocido como iniciativas privadas, ha tramitado 425 proyectos desde que se inició el sistema de concesiones a fines de los noventa. Desde el año 2010 es el Consejo de Concesiones el que aprueba los proyectos. Esta instancia está compuesta por cuatro consejeros y el ministro de OO.PP., quien lo preside y define la tabla de temas a tratar en cada sesión.

El gerente de infraestructura de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Carlos Piaggio, aseguró que “de los 76 contratos de concesión que están operativos, 19 son proyectos que nacieron como iniciativa privada, es decir el 25%”. Un ejemplo es el aeropuerto El Tepual, de Puerto Montt, que será relicitado por cuarta vez. En la cartera de concesiones también están la Ruta G-21, a los centros de esquí, que se encuentra a la espera de ser licitada, y el Teleférico Bicentenario, que fue declarado de interés público en 2011, pero se encuentra en etapa de estudio.

El problema, según la industria, es que en los últimos cinco años hubo una baja en el ingreso, aprobación y licitación de iniciativas.

Cifras a la baja

Carlos Piaggio indicó que el peak se registró “en 2005, cuando ingresaron 46 ideas de privados, mientras que en 2012 hubo seis”. En contraste están las 48 iniciativas ingresadas en los últimos cinco años. En el reporte preliminar del año pasado de Copsa -gremio que agrupa a los concesionarios-, se informa que en 2014 hubo 13 proyectos nuevos presentados por empresas al MOP y en 2015 sólo ingresó una iniciativa privada.

Menos interés que influye en la aprobación. Según datos obtenidos por La Tercera vía Transparencia, entre 2010 y 2015 (fecha de operación legal de la entidad consultiva), se han declarado 11 iniciativas privadas como proyectos de interés público, pero durante 2013 y 2014 no se registraron aprobaciones, y en 2015 hubo un récord de siete proyectos, que venían de arrastre, que fueron visados.

“Es una buena noticia que el año pasado se haya reimpulsado el mecanismo, pero si un privado ingresa una iniciativa en 2010 y recién se evalúa en 2015, evidentemente hay un desincentivo para hacer propuestas, porque se pierden oportunidades y el tiempo también es valioso para las empresas”, señaló Piaggio.

Otro punto importante es que la propuesta sea clara y coincida con los planes del gobierno de turno, además que sea innovadora, ya que si el MOP estudia una alternativa similar, la idea quedaría desechada.

Luis Eduardo Bresciani, actual presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano de Chile, y ex miembro del Consejo de Concesiones entre 2005 y 2014, explicó que “muchas de las iniciativas que llegaron en ese período (cuando fue consejero), fueron proyectos que no necesariamente se podían ejecutar vía concesión, o estaban con información incompleta, o contradecían otras políticas del Estado”.

Una situación que también se dio el año pasado, cuando el consejo desechó la iniciativa privada del Grupo Costanera para impulsar la doble vía a la costa de Valparaíso, par vial Rutas 68 y 78, y optó por integrar el proyecto a la cartera de concesiones como una iniciativa pública.

Reglamento

La preocupación de la industria también pasa por los incentivos para que los empresarios presenten ideas. Juan Eduardo Saldivia, presidente de Copsa, llamó a acelerar los cambios en el reglamento, que se estudian desde 2012, y que, tras observaciones realizadas por la Contraloría a comienzos del año pasado, todavía no ingresa a toma de razón.

La Ley de Concesiones señala que luego de la declaración de interés público, la empresa que propuso el proyecto debe realizar los estudios y trámites necesarios para hacer que la idea sea viable a licitar. “Hoy no hay certeza de que el Estado va a pagar esos estudios, ni cuándo los va a pagar. Además, los premios, si la misma firma postula en la etapa de licitación, son muy bajos y no inciden en la posibilidad de que se adjudique el proyecto”, explicó Saldivia.

Sergio Bitar, ex ministro de OO.PP. apuntó a que “a veces el Estado no tiene capacidad para estudiar una cantidad de proyectos y eso también influye”.

El Ministerio de Obras Públicas fue consultado respecto a este mecanismo, pero no hubo respuestas a la solicitud.