Habitantes rurales del Maule esperan que se concrete proyecto que los sacará del aislamiento y les dará conectividad

Por Robinson Retamal, El Mercurio.

Vecinos de la zona deben caminar hasta dos horas al día para tomar un bus:

Caminos de tierra, que en invierno las lluvias hacen intransitables, perjudican la calidad de vida de las personas que residen en sectores alejados de la ciudad.

Manuel Palma ha vivido sus 72 años en Huilliborgoa, un villorrio de no más de 15 casas ubicado a 14 km al norponiente de Talca, capital del Maule. No tiene agua potable y hace poco que cuenta con luz eléctrica. Siempre caminó más de dos horas, por un camino de tierra y piedras, para tomar el bus más cercano que pasa por el lugar con dirección a la ciudad. Hasta que se enfermó. “Tengo un problema al corazón y a la espalda que me impide caminar. En el último año me he gastado todos mis ahorros, más de $2 millones, en taxi, para llegar al hospital en Talca”, cuenta.

En el sector, explica Rosa Jara, pasa dos veces a la semana un camión de la Municipalidad de Talca a entregar agua potable a cada una de las viviendas. “Muchas veces el agua no nos alcanza y no tenemos cómo ir a comprar o conseguirnos más, porque acá no hay noria. Tengo que medirme en regar mis cosechas para consumo propio para no quedarnos a secas”, relata.

Un 33% del total de la población de la Región del Maule habita en sectores rurales, una de las más altas del país junto con la Región de La Araucanía.

Unas 81 mil personas de esta zona viven en aldeas y caseríos, alejados de la ciudad y muchas veces impedidos de conseguir elementos básicos.

Las rutas para llegar a sus hogares son caminos de tierra, algunos de una sola vía, por los cuales transitan no solo peatones y vehículos motorizados, sino que también caballos y bueyes arrastrando carretas.

“Si acá pavimentaran sería muy bueno porque en el invierno las lluvias producen mucho barro en el camino y ni andar en carreta ni caminar se puede. Aparte podríamos usar bicicletas”, cuenta Fernando Rojas, quien vive en el sector de Panguilemo, a metros del Río Claro, a unos 14 km de Talca.

Beneficiarios

Obras Públicas planea pavimentar 300 kilómetros anuales durante los próximos años (ver nota relacionada). Pero las comunidades no saben si estarán entre los beneficiados.

Los sectores que se intervendrán aún no están determinados. Se trabaja en conjunto con el Consejo Regional del Maule para suscribir los próximos días un convenio de programación específico que permita un mayor financiamiento para el proyecto.

Existen dos prioridades para la programación de los caminos a construir: zonas donde existen mayores indicadores de pobreza y de aislamiento y, segundo, la productividad comercial y turística.

El primer punto, según el subsecretario del MOP, Sergio Galilea, es primordial: “Queremos disminuir los tiempos para llegar a consultorios y escuelas de las personas que viven en zonas aisladas”, aclara.

El encargado sectorial del MOP en el Maule, Róbinson Flores, indica que “la comuna de San Clemente es donde falta más por asfaltar, y las conexiones entre Colbún, Parral y Linares”.

La segunda prioridad busca fomentar las zonas agrícolas y el turismo en zonas costeras y cordilleranas. “Nuestro desafío es que la gente del Maule entienda que salir a pasear por su propia región es una alternativa”, argumenta el subsecretario y destaca la gran cantidad de viñas que posee la VII Región.

Si el 1% de la inversión se destina a Huilliborgoa o Panguilemo, y se pavimentan los caminos hacia esas localidades, la vida cambiará y se hará un poco menos sacrificada para don Manuel, doña Rosa y don Fernando.

1.200 kilómetros de caminos planifica asfaltar el MOP en el Maule entre 2014 y 2018.

9.500 km suman todas las rutas, senderos y huellas que son usados en la VII Región.

2.000 km ya están pavimentados y se incrementarán a un ritmo de 300 km anuales.

Un tercio de los caminos básicos estarán pavimentados en 2018

En la Región del Maule se encuentra pavimentado el 12,6% del total de los caminos básicos, senderos y huellas que componen los sectores rurales. Un proyecto que desarrolla el MOP espera lograr que para 2018 las rutas asfaltadas alcanzarán el 33,6% del total, que considera 9.500 km de vías. De esa cifra, 6.800 km están bajo la responsabilidad de mantención del MOP. Hasta la fecha, el 21% ya se encuentra asfaltado y en óptimas condiciones. Según el seremi del MOP, Róbinson Flores, la inversión en las obras tienen un costo estimado de $90 millones por km construido como máximo. Las zonas costeras son las más caras, debido a que, por la superficie, requieren de caminos de más altos estándares de calidad.

El subsecretario de Obras Públicas, Sergio Galilea, afirmó que dentro de la próxima semana estarán terminados los mapas y la definición de las rutas que se incorporarán al plan de pavimentación que permitirán que la VII Región alcance un tercio de sus caminos básicos en condiciones adecuadas para un traslado seguro de sus habitantes.