Del problema nace la solución: el ejemplo del Plan para la ciudad de Cantho en Vietnam

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Nuestras ciudades chilenas, como muchas otras en el mundo se encuentran reguladas por ciertas normas que influyen en su morfología; estas normas suelen ordenarse por zonas, las que tendrán ciertas condicionantes en cuanto a las alturas de sus edificaciones, densidad o cantidad de habitantes por hectárea, áreas verdes, usos de suelo o qué es lo puede existir en cada lugar, etc. Todas estas variables y muchas otras definirán la posición que tendrá dicha zona dentro de la ciudad, es decir, si será un centro, una zona residencial, una zona de usos especiales, etc. Por supuesto, dentro de un plan regulador existen muchas otras complejidades, tales como zonas patrimoniales, planes sectoriales (mucho más específicos, para zonas más acotadas), diferentes escalas de planes (regionales o comunales), etc. Pero en general, así es como funcionan nuestras ciudades, por zonas.

El zonning ha sido una herramienta muy poderosa, que ha servido para establecer estándares higiénicos, lumínicos, ordenar la vialidad, y ordenar todo lo que pasa dentro de la ciudad, partiendo desde el correcto o incorrecto entendimiento de esta , siendo este punto donde radica su éxito. Esta tendencia, que comienza a principios del siglo pasado, toma a fondo las variables económicas y sociales, y del medio construido preexistente para su funcionamiento, y a partir de esto, con el paso del tiempo, transforma la ciudad.

Sin embargo, los planes reguladores no son la única norma que las regula, de hecho, existen cada vez más normas y planes que inciden en la morfología de la ciudad, pues nos hemos dado cuenta de que las variables del tipo económico y social no son las únicas que deberían incidir fuertemente en la proyección de su forma y funcionamiento. Actualmente hay leyes sobre el medio ambiente, por ejemplo, que también regulan qué es lo que se puede hacer en un lugar a escala territorial. También nos damos cuenta y apreciamos, quizás por primera vez de forma masiva, la importancia de la topografía, del paisaje, de la hidrografía, del funcionamiento sistémico de estos elementos, y de cómo estos sí nos afectan. Lamentablemente muchos de estos planes funcionan de forma desintegrada.

Esto también sucede en la ciudad de Cantho, al suroeste de Vietnam. Con 1.2 millones de habitantes es la más poblada del delta de Meokong y hasta ahora, al igual que nuestras ciudades, tenía una serie de planes desarticulados, además de una serie de desafíos a los que responder, tales como el excesivo crecimiento de población y el cambio climático. La forma de la ciudad siempre se vio afectada por el delta, ya que el hombre ha tenido que domesticar al territorio con canales artificiales y suelos planos de cultivo arrocero rural que se van tejiendo con zonas urbanas, las que se iban creando a medida que avanzaba la domesticación del delta a través de canales artificiales de irrigación, y a su vez la creación de mercados flotantes que abastecían las los lugares poblados. Desde siempre hubo un equilibrio que nacía del agua. Sin embargo, con el paso del tiempo la ciudad de Cantho se ha visto enfrentada de manera acelerada a los desafíos de la modernización, sin tener aún una simbiosis óptima entre los planes hidráulicos, ecológicos, agrícolas, y la zonificación urbana.

En el 2011, Landscape Urbanism Studio trabajó dentro del marco del European Master of Urbanism`s, EMU, estudiando este delta, con el objetivo de buscar soluciones innovadoras para los problemas de las aguas residuales y las inundaciones en zonas urbanas (ya que mientras crece la ciudad, últimamente de manera acelerada, crece la superficie pavimentada, y se reduce la superficie de reabsorción del agua, lo que provoca inundaciones, limitando el crecimiento adecuado de los asentamientos urbanos). La idea era que estas soluciones pudieran ser incorporadas a la norma existente con el fin de integrar los planes desarticulados que ya habían. El problema era básicamente que una ciudad construida bajo la lógica del funcionamiento del agua, no puede crecer correctamente si se mira al agua desde una sola perspectiva, sea esta económica o ecológica; la integración de visiones y soluciones era por tanto crucial.

© Shannon, De Meulder, Water Urbanism, Topos Magazine nº81

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El plan se articula desde las condiciones topográficas. El estudio de la hidrología y las condiciones mecánicas del suelo, arrojan zonas inundables (azules) y zonas seguras (verdes), que se transforman en la base del plan para el ordenamiento del crecimiento de asentamientos urbanos, el que se propone sobre plataformas artificiales. Estos asentamientos, a su vez, se ordenan a lo largo de una “espina cívica” que funciona como un dique, con la función de aumentar la conectividad, ordenar las plataformas anti-inundaciones y contener programas hospitalarios, cívicos, educacionales, etc. De esta manera se recrea una descentralización organizada, también llamada desakota, la que es propia del lugar, y que permite la densificación, ordena el desarrollo de infraestructura y equipamiento, y la convivencia integrada con el delta y sus fluctuaciones, manteniéndolo como parte de un paisaje productivo y cultural, no como una limitación frente a los nuevos desafíos. Incluso, para ciudades futuras, se propone reducir el uso de plataformas, mediante el uso de nuevas tipologías constructivas. Como consecuencia, el nuevo Másterplan para la ciudad de Cantho, propone un cambio de paradigma desde una ingeniería dura a una más suave y adaptada a las condiciones propias del lugar, de manera tal que integra eficientemente no sólo condiciones económicas y sociales, sino que también topográficas y temporales.

En Chile, tenemos una topografía única, que no siempre ha tenido el valor que merece. Desde los tiempos de la conquista y la colonia las nuestras ciudades se han fundado y organizado en tramas de manzanas cuadradas y perfectas, cercanas a un cerro que las protegiera y a un río que las abasteciera de agua. Los elementos topográficos han sido vistos desde un comienzo sólo desde su condición utilitaria. Actualmente los elementos de protección y abastecimiento de la población no provienen directamente de estas condiciones, las que aún no son revalorizadas dentro de nuestro imaginario a partir del cual le damos un uso ciudad. En Santiago, los cerros islas parecen hoyos dentro de la trama de la ciudad, con dueños y usos diversos, pese a que la falta de áreas verdes es crítica en la mayoría de las comunas, así como los ríos que recién comienzan a incorporarse a planes estatales para su uso recreativo, pero muchos de ellos son realmente basurales. Y las urbanizaciones que incluyen alguno de estos elementos topográficos y naturales u otros, tales como bosques o corredores ecológicos, no necesariamente deben responder a estas condiciones. Luego, por supuesto, vienen los problemas: pastizales secos e incendios, como el de Rodelillo, aluviones en cerros poblados, zonas baldías peligrosas, basurales, etc.

© Santiago Cerros Isla

Tal como ha ocurrido en Cantho, es hora de que también en nuestro país se incorporen de forma eficiente o ordenada a la normativa vigente los planes ya existentes para los cerros, los ríos, y el paisaje en general, creados por diversas instituciones gubernamentales o privadas. Ya hemos visto algunas luces con el Legado Bicentenario y sus 100 obras, que incluye por ejemplo el Mapocho 42k, el Parque Fluvial Renato Poblete, o el Parque Kaukari; también existe normativa asociada a sistemas ecológicos, pero no existe una integración de carácter legal de las diversas normas, planes y componentes de las ciudades chilenas con sus particularidades, que nos permita crecer armónicamente con nuestras condiciones topográficas, para dejar de pretender ser “ciudades tipo”.

Tal como afirmé en un comienzo, el éxito de un plan reside en la detección adecuada de los problemas y particularidades de cada ciudad para la elaboración de un másterplan que no borre estas singularidades, sino que las transforme en las soluciones que potenciarán su carácter y posibilidades de desarrollo. En Chile tenemos todo para hacerlo, me atrevería a decir incluso que mucha de la fase investigativa ya esta avanzada, pero para que se concrete debe ser una necesidad ciudadana: mire al cerro isla o al río que quede cerca de su casa: imagínelo ahora no como un problema o algo que no es suyo; sí, es suyo, ese podría un día, ser su parque.

Fuentes:
1. SHANNON K., DE MEULDER B. (2013), Water Ubanism, Topos Magazine nº81, pág. 24-31
2. SHANNON K., DE MEULDER B., BOGDAN O., GERRITS Y. (2011), Landscape Urbanism Studio, Studio Brief, Recuperado el 28 de diciembre del 2013, http://vietnam-studio.blogspot.com/
3. Imagen 1: http://www.vietnamitasenmadrid.com/2011/12/can-tho.html
4. Imágenes 2 y 3: SHANNON K., DE MEULDER B. (2013), Water Ubanism, Topos Magazine nº81, págs.. 27 y 28.
5. Imagen 4: http://www.edgargonzalez.com/2011/09/16/infraestructuras-multi-performativas/
6. Imagen 5: http://www.santiagocerrosisla.cl/