Hace unos días, le mostramos la impresionante situación en que se encuentran algunas de ciudades chinas, que, creadas desde cero para recibir habitantes, con todos los servicios y comodidades, se encuentran vacías. A pesar de que la demanda por viviendas en zonas urbanas crece cada año, el alto precio que provoca la especulación inmobiliaria hace que estos nuevos complejos sean inalcanzables para la mayoría de la población.
Similar es lo que ocurre en algunas localidades españolas, aunque a una escala menor. No son ciudades fantasmas, sino pequeños pueblos o barrios completos, con blocks de departamentos, que fueron construidos durante el boom inmobiliario en el país, y ahora, ante la crisis bancaria que se vive en varias naciones de Europa, ni los clientes pueden hacer la inversión ni los bancos pueden facilitar los créditos hipotecarios.

































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