En Guayaquil la cultura de la regeneración se ha instaurado desde una comprensión holística del concepto patrimonio. Las primeras piezas urbanas en ser concebidas dentro de la estructura urbana para un proyecto de regeneración fueron la red de áreas verdes y parques urbanos, levantando el valor del patrimonio natural para el desarrollo de la ciudad. Años después, el foco del verdadero potencial de transformación urbana se desplaza hacia el frente de agua. El Malecón 2000 se extiende en una obra de 2.5 kilómetros que conecta museos, jardines, muelles y miradores, como una estrategia para consolidar los límites de una serie de barrios y al mismo tiempo construir un hito visible tanto para los guayaquileños como para el resto del mundo. El proyecto revela nuevamente el modo en que el espacio público induce a grandes transformaciones sociales y como de estas depende el éxito de los proyectos.

































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