
La regulación urbana parte en sus inicios como una reforma social que hace posible que las modificaciones en los modos de hacer ciudad, establezcan mejoras y aseguren calidad de vida a sus habitantes. En un contexto de constante cambio en las dinámicas urbanas, en la escala local se hace necesario normar densidades de ocupación, usos de suelo, constructibilidad de las edificaciones, polos de desarrollo, alturas, entre otros, que asegure una armónica relación entre los distintos agentes que participan de estos procesos de cambio sin poner en riesgo la imagen, el modo de vida y el patrimonio de la comuna.
El problema entonces se llena de ecuaciones, sumas y restas que involucran a los actores que participan de estos cambios: Vecinos, Municipio, Inmobiliarios, y los objetivos que se pretende alcanzar para el desarrollo de la comuna, ya sea Polos de desarrollo, ejes Estructurantes, Imagen residencial de la comuna, etc. ¿Quién ganará en este forcejeo de intereses?





















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