Tras una semana de la interpelación a la ministra Magdalena Matte, se comienza a desatar una discusión en torno al cumplimiento de metas en materia de reconstrucción. Considerando la mecánica fiscalizadora de la instancia, se esperaba que esta hubiese levantado una evaluación de la reconstrucción como un proceso largoplacista: más allá de rendir cuentas sobre la mera producción de viviendas, se debe trascender a una profundización sobre la regeneración del tejido social, económico y cultural en las localidades abatidas por el terremoto y tsunami del pasado 27 de febrero. En una discusión poco fluida, el debate giró principalmente en torno al cuestionamiento por parte del diputado Juan Carlos Latorre frente a la asignación de los 100 mil subsidios entregados que asegura Matte por parte del Gobierno. Pocas respuestas surgieron sobre las proyecciones para desarrollar sosteniblemente las localidades y las amenazas que supone el actual curso del proceso de la reconstrucción. A pesar de no alcanzar mayor profundidad durante la sesión, la interpelación debiera generar un scanner de la gestión y un seguimiento de acción para dilucidar las transformaciones urbanas a largo plazo.
































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