(La Nación. 22/06/2009)
Por Fabiana Frayssinet.
La mayor favela de Río de Janeiro, en Brasil, consiguió frenar la construcción de una criticada muralla a cambio de corredores ecológicos y recreativos entre ese barrio y el bosque carioca.
Representantes de la favela La Rocinha y del gobierno de Río de Janeiro acordaron sustituir por senderos ecológicos y parques de juegos los muros del paredón que se intentaba construir en la zona, para contener la expansión de este barrio hacinado hacia la selva.
La solución podría extenderse a otras favelas después de la polvareda que levantó la iniciativa original de amurallarlas, considerada un intento de apartheid entre ricos y pobres de esta ciudad carioca.
Para llegar a la cima de La Rocinha, donde una empresa del gobierno comienza a construir los límites ecológicos, hay que encaramarse a una moto-taxi, el transporte más apto para circular en los estrechos y sinuosos caminos de estas comunidades, generalmente tendidas sobre los “morros”, los cerros característicos de Río.
Cuando ocuparon estas tierras los conquistadores portugueses, en los morros cariocas, como a lo largo de otros 16 estados del oriente del país, crecía el Bosque Atlántico (Mata Atlântica en portugués), uno de los biomas de mayor diversidad biológica del planeta. Hoy sobrevive apenas el 7% de su cobertura original. SEGUIR LEYENDO