
Ya antes de que Sebastián Piñera fuera electo presidente, era posible ver grandes diferencias entre lo que se ha denominado “las dos almas de la derecha”. Un artículo en El Mostrador señalaba hace algún tiempo, respecto a la influencia de Libertad y Desarrollo: “desde las propias filas del candidato hay temor frente al rol que tendrá el poderoso think tank ligado a la UDI en un eventual gobierno de la derecha”. La semana pasada ya comenzó el gallito: a propósito de la polémica desatada en torno a la línea 6 del Metro, se dio inicio a la disputa entre ideas muy distintas de entender el desarrollo y las ciudades. Mientras Ana Luisa Covarrubias declaraba que “cuando construyes un Metro, la demanda debe estar asegurada”, se oponía a ella el alcalde de Cerrillos Alejandro Almendares (RN), señalando que el trazado es “técnicamente” adecuado y que la opinión de experta del Instituto Libertad y Desarrollo y del grupo Tantauco “no representa al Presidente electo”. Comentando en el posteo de Plataforma, Pablo Allard restaba importancia a los dichos de Covarrubias: “Las opiniones de Ana Luisa Covarrubias las ha hecho a título personal, y atribuirlas al próximo gobierno me parece de tan mal gusto como especular en posibles cargos que son decisión del Presidente”. Claramente hay visiones muy distintas en lo que será el próximo gobierno; a continuación las razones por las cuales la visión de Libertad y Desarrollo tiene todas las de ganar, y qué tipo de políticas públicas pueden esperarse para las ciudades, de la mano de la UDI y antiguos funcionarios de la Dictadura. SEGUIR LEYENDO





















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