Hoy en día nuestros hábitos de consumo demandan cerca de 3 planetas Tierra para poder producir recursos y absorber la totalidad de deshechos producidos. La cantidad de hectáreas globales consumidas por la población mundial es a todas luces excesiva, por lo que a este ritmo claramente no llegaremos muy lejos. En otras palabras estamos agotando nuestros recursos y Chile no se escapa de esta tendencia. Nuestra huella ecológica de 2,9 hgp (hectáreas globales por persona), si bien significativamente menor a la de países como Emiratos Árabes, Estados Unidos o Australia, se encuentra sobre el promedio mundial de 2,1 hgp registrado en 2005.
La agenda global de Naciones Unidas se encuentra hoy enfocada en revertir esta peligrosa tendencia. El objetivo impuesto por líderes mundiales post protocolo de Kioto es lograr bajar estos índices a 1,44 hgp. En la próxima conferencia de COP15 en Copenhagen, se reunirán líderes políticos, ONGs, académicos, practicantes y organizaciones civiles de todo el mundo para llegar a nuevos acuerdos en temas de desarrollo sustentable y medidas para combatir el cambio climático. Si bien existen voces suspicaces sobre la real efectividad de la asamblea, el objetivo primero de ésta es limitar los efectos negativos en el medio ambiente producidos por el hombre. Chile, uno de los países miembros del COP15, llega a la conferencia con al menos dos cartas interesantes de mostrar, pero con un gran desafió a nivel de prácticas y maneras de hacer las cosas.





















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