Opinión: La luz como patrimonio sensorial de la ciudad

© Jennifer Levy

© Jennifer Levy

“La percepción del espacio está directamente conectado a la manera en que la luz lo integra. Lo que vemos y experimentamos es la interpretación de los elementos que están directamente asociados a cómo la luz interactúa con nosotros y con el espacio. La dinámica de la luz artificial no solo afecta el paisaje físico de la ciudad, sino que también provoca distintas experiencias visuales”.

La luz en la ciudad viene siendo definida como una preexistencia desde el comienzo de las grandes urbes. En un sinnúmero de grandes ciudades antiguas se construía a partir de los movimientos del sol, tales como los solsticios y equinoccios. Esto generaba ciudades planificadas en base a preexistencias sensoriales y visuales, generando ayuntamientos fuertemente ligados a la naturaleza y las divinidades, conformando así una fuerte identidad en base a esta preexistencia. Sin embargo, está metodología de planificación urbana siempre fue llevada a cabo con luz natural, siendo esta un factor de disposición inmediata, empero la luz artificial, al ser implementada recientemente en las urbes, no ha generado planificaciones en torno a ella.

La luz, siendo un factor sensorial, exhibe la cualidad de ser un habilitador de espacios. Habilita el espacio urbano nocturno, cuando de otra forma no se podría llevar a cabo. Geógrafos como Melbin en el libro “Night as Frontier” plantean que existe una nueva colonización nocturna, en donde el habitante elije vivir de noche, gracias a la iluminación artificial presente en la urbe.Mientras que los asentamientos de algunas de las áreas terrestres del mundo ya venía a su término, se inició un aumento en actividades de vigilia durante más de las 24 horas del día. Esta expansión a través del tiempo continua, especialmente en las áreas urbanas” (Melbin, 1978)1 . La actividad humana ya no se limita al movimiento del sol.

Es por ello mismo que se plantea un acercamiento a la planeación de espacios públicos a través de la luz artificial. Este tiene como ventaja la iluminación de casi cualquier recinto y la extensión del día hacia la noche, lo que genera mayor vida nocturna. Este cambio provocó nuevas y distintas posibilidades y problemáticas, principalmente la falta de identidad y seguridad en los espacios nocturnos.

La luz es empírica, un fenómeno de luz no se puede reproducir, explicar ni entender bien si no es mediante la experiencia presencial. Es por ello que, a nivel urbano, la luz sigue siendo un complemento en vez de un participante activo. Hoy la imagen de la ciudad solo se puede comprender por extremos, por un lado el culto a la luz se persigue sin cesar, se iluminan los espacios más bellos, el otro, la jungla, permanece negra y se acentúa la inseguridad nocturna (Caralt. 2010)2 . Estos espacios negros en la ciudad, que no son valorizados, son por lo general denominados terrain vague. Las ciudades están pobladas de este tipo de lugares, pueden ser estaciones en desuso, zonas de alta violencia, espacios residuales a los márgenes de los ríos, entre otros.

Los futuros cambios en la urbe no hacen alusión a la luz artificial nocturna como un elemento de diseño, si no que lo toman como un hecho dado, un dato, no se incorpora la iluminación como parte de una experiencia. Al no valorizar una variable altamente influyente en la vida de los habitantes, las ciudades se vuelven genéricas. Es por ello que debemos recurrir a una variable perceptual y conformarla como una preexistencia, para así lograr una mayor consolidación e identidad del habitante hacia el espacio. La luz artificial, considerada como una preexistencia sensorial, genera reconocimiento e identidad; la percepción del espacio está directamente conectado a la manera que la luz lo integra.

¿Cómo a través de la luz se pude consolidar la identidad en la ciudad nocturna? ¿Cómo esto se podría relacionar con la falta de identidad en las ciudades genéricas?

La identidad de una ciudad se consolida en gran parte por el dinamismo de sus habitantes, es por ello que deben existir infraestructuras responsivas hacia la actividad de los habitantes, que respondan a estos a través de una preexistencia sensorial como lo es la luz. Para ocupar la luz y así realmente valorizar y generar mayor identidad en un lugar, esta debe ser responsiva a las actividades y flujos en los espacios sin identidad en la ciudad, los terrain vague.

Un ejemplo atingente al caso sería el de LightBridge, un puente construido como una infraestructura lumínica interactiva del MIT, en Boston. Este ocupa la cualidad interactiva y sensorial de la luz, como una instalación urbana entregada a los habitantes, ya que al transitar por él, se ilumina, generando una infraestructura responsiva al habitante. Este tipo de estructuras son de gran relevancia para la ciudad actual ya que generan mayor identidad del usuario al espacio donde transita, y logra mejorar la sensación de inseguridad en la ciudad.

Actualmente en Santiago no existen espacios de iluminación continuos y planificados, si no que  existen como simplemente una preexistencia sin un valor patrimonial ni de identidad. Aún existen franjas o espacios urbanos, abandonados en donde pese al tránsito y ocupación de los habitantes de estos espacios durante el día, de noche se vuelven peligrosos e intransitables. Es en estos mismo espacios en donde se puede aprovechar de igual manera solucionar la inseguridad e identidad a través de la luz.

 

La presente tesina es una suma de escritos y reflexiones elaborados en los cursos de investigación aplicada en la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Desarrollo. Esta serie está orientada al ámbito de las preexistencia en la ciudad, como componente clave del territorio y el patrimonio. Se puede consultar su contenido completo en la Biblioteca de la Facultad o bien en su plataforma web.

El Profesor Guía de estos cursos es Carlos Maillet Aránguiz, Docente de la Línea Cultura Contemporánea en Escuela de Arquitectura de la Universidad del Desarrollo.

  1. Murray Melbin. (1978). Night as Frontier. Boston University: American Sociological Association. []
  2. Caralt David. (2010). Agualuz. Madrid: Ediciones Siruela. []