Kumbh Mela: Aprendiendo de Ciudades Temporales

© Felipe Vera

Con motivo de la visita del arquitecto y urbanista Rahul Mehrotra a Chile, hemos querido indagar en su trabajo arquitectónico y en las investigaciones en el campo del urbanismo que ha venido desarrollando en los últimos años. Un estudio que nos llama la atención especialmente, es el que se refiere a los asentamientos temporales que se realizan cada doce años en India, con motivo de la fiesta religiosa hindú, “Kumh Mela”. Varios millones de personas realizan un peregrinaje hasta los lugares santos para reunirse durante cincuenta y cinco días, poniendo a prueba la capacidad de organización y de diseño requeridos para generar el albergue y dotación de servicios necesarios. Los académicos Raul Mehrotra y Felipe Vera, nos explican qué ocurre en la ciudad efímera del “Kumbh Mela” para dar lugar a la reunión pública más grande del mundo.

Por Rahul Mehrotra* y Felipe Vera**

Hoy en día, la escala y el ritmo de la urbanización contemporánea desafían la noción de permanencia como la condición básica de las ciudades. Paisajes efímeros en asentamientos emergentes están constantemente aumentando en escala y confrontan la noción de ‘la ciudad’ como una entidad estable y permanente. En respuesta a esta condición, hay una discusión creciente acerca de cómo las conversaciones en urbanismo se beneficiarían disolviendo el par binario establecido entre los componentes efímeros y estables de las ciudades. En realidad, cuando las ciudades se analizan en lapsos de tiempo mas extensos, ‘lo efímero’ surge como una condición inescapable en el ciclo de vida de cada componente del entorno construido. Dicho de otro modo y en palabras de Bishop y Williams: Dada la abrumadora evidencia que las ciudades son una compleja superposición de edificios y actividades, que son, de una manera u otra, temporales, ¿Por qué los urbanistas han estado tan enfocados en la permanencia?

La exploración de paisajes y ciudades temporales abre una potente vía de investigación para cuestionar la ilusión de permanencia que enmascara el medio ambiente construido, ofreciendo oportunidades para extraer lecciones y provocar discusiones sobre configuraciones tanto, explícitamente impermanentes como aparentemente permanentes dentro de la condición urbana.

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El Kumbh Mela es un ejemplo extremo de una congregación religiosa que genera un asentamiento temporal, el cual se despliega para la celebración de un festival religioso hindú que se celebra cada doce años, en la conjunción de los ríos Ganges y Yamuna, en la ciudad de Allahabad en India. Sirve aproximadamente a cinco millones de personas que se reúnen durante cincuenta y cinco días y a un flujo adicional de diez a veinte millones de personas que vienen durante ciclos de veinticuatro horas en seis fechas clave.

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Para soportar la reunión pública más grande del mundo, la ciudad efímera del Kumbh Mela, en cuestión de semanas, despliega sus propias calles, puentes, tiendas de campaña, residencias, lugares para reuniones espirituales y múltiples ‘edificios’ los que funcionan entre otras cosas como infraestructura social de diversos tipos, hospitales, teatros o clínicas de vacunación. Es una fiesta religiosa para la que se despliega la ciudad efímera más grande del mundo, la que según cifras oficiales el año pasado recibió más de cien millones de visitantes. El festival ocurre en cuatro ciudades, en las que según textos sagrados hindúes dicen que cayó el ‘Amrit’ (El néctar sagrado de la inmortalidad). Es por esto que cada tres años, siguiendo calendarios astrológicos, hordas de personas viajan a darse baños sagrados en uno de los cuatro lugares indicados por los Vedas y Puranas: Ujjain y Nasik, Haridwar, Allahabad. Cada doce años el Kumbh Mela se celebra en el ‘Tirtharaja’, el rey de todos los Tirthas o puntos de cruce entre el mundo real y divino. Este lugar es Allahabad, el que en esta fecha se convierte en el más sagrado y donde la congregación de personas es más recurrida y la ciudad desplegada es mas extendida de todas las cuatro iteraciones de Kumbh Mela.

Este evento despliega un campamento de proporciones extremas que dura tanto como la duración del festival. La ciudad efímera se construye en algunas semanas después de que el nivel del Ganges desciende, una vez que termina el monzón. La agregación de unidades convergen en una interminable textura de algodón, plástico, madera contrachapada y varios otros materiales organizados por una red de infraestructura inteligente que articula caminos, electricidad y desechos. Como una ciudad móvil, el Kumbh está en continua transformación. Durante cada etapa de la implementación de la ciudad, se despliegan actividades simultáneas y tareas directamente relacionadas con la expresión morfológica y materialización física de la intensidad social y religiosa que impulsa el asentamiento emergente. Cada componente se construye coreográficamente desplegando materiales que se ensamblan en el lugar, los cuales una vez terminado todo se desensamblan en piezas que son reutilizadas en construcciones cercanas o bien que se almacenan para servir a próximas versiones del festival.

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Como un ejemplo fecundo de elasticidad urbana, tiene mucho que enseñarnos sobre planificación y diseño, sobre gestión de elementos soportantes en casos de metabolismos urbanos acelerados, sobre el despliegue de infraestructura, y también sobre construcción de identidad cultural, ajuste y elasticidad en condiciones temporales.

La ciudad efímera construida para el Kumbh Mela es un caso muy particular en el que un asentamiento es diseñado para albergar una población que experimenta incrementos de hasta diez veces su población total en breves ciclos del tiempo. Hasta ahora, entre las estrategias que hemos identificado como claves para el manejo de tales fluctuaciones de intensidad, hay algunas que parecen ser esenciales al momento de proporcionar a la ciudad con el grado requerido de robustez para soportar tales presiones. Una de las principales tácticas utilizadas en la construcción de resiliencia es una tendencia constante de redundancia en lugar de optimización, cuando se trata de decisiones sobre la cantidad, dimensiones y organización de elementos infraestructurales clave. Ejemplos de esto son la construcción de diecisiete puentes que conectan a ambos lados del río, donde se necesitarían menos de la mitad. Es la repetición estos artefactos la que permite a la red operar eficazmente en condiciones de flujo extremo.

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La distribución del riesgo entre los subcomponentes de la malla infraestructural es una estrategia que también encontramos en la forma en que se organiza espacialmente el establecimiento. Similar a cómo funciona el plan de Le Corbusier de Chandigarh, el espacio se organiza en una serie de subestructuras discretas. El área total del Kumbh Mela subdivide el espacio en áreas operativas básicas menores denominadas sectores, los que son definidos por la red de infraestructura. Complejidades en relación al tamaño se resuelven dividiendo cada sector administrativa y funcionalmente en células auto-organizadas denominadas ‘campos’ los que forman una red interconectada que apoyan el funcionamiento de la ciudad de manera de evitar el colapso sistémico en situaciones de crisis. A diferencia de otras grillas que se utilizan para desplegar ciudades temporales, como por ejemplo la de campos de refugiados, donde la repetición de un módulo disminuye expresiones de identidad y singularidad, el grano básico del Kumbh no es un único modulo, sino que la definición del área abierta o campo, la cual se entrega a distintas comunidades sin un reglamento interno preconcebido. A cada comunidad se le concede autoridad sobre estas parcelas las que organizan el espacio en forma y estructura permitiendo la aparición de la singularidad espacial. Es por esto que al caminar dentro de la asentamiento se pueden ver a varios tipos de organizaciones espaciales; unos que se organizan más espontáneamente e incrementalmente así como otros que son más sistemáticos y se estructuran siguiendo grillas más rígidas.

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La grilla no sólo organiza el espacio residencial, sino también da estructura a diversas capas de infraestructura tales como: agua, electricidad, desagüe, carreteras y puentes, elementos que se articulan más como flujos relacionales que como conjunto de elementos superpuestos. Si bien la palabra infraestructura usualmente se refiere a construcciones materiales ‘duras’, en el Kumbh Mela la infraestructura se construye mediante inteligentes estrategias de agregación incremental, configurando una infraestructura altamente ‘suave’. Las calles. por ejemplo, en vez de pavimentarse se construyen con placas de acero que pueden ser llevadas por los habitantes locales sin la necesidad de utilizar maquinaria pesada. La tecnología inespecífica y ajustable que se utiliza para conectar piezas de infraestructura les concede también la posibilidad de volver a introducirse en las economías regionales de la construcción una vez que el festival termina. Debido a la facilidad con la que esta infraestructura puede ser desmontada hay un pronto y efectivo reciclaje del material. La parafernalia que no se reutiliza generalmente está hecha de material re absorbible, tales como la paja y bambú, que se incorporaran en el sitio y se fusiona con el terreno natural a través de su descomposición orgánica. Esto naturalmente permite la reprogramación del espacio en los campos agrícolas.

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Como un caso extremo de urbanismo efímero el Kumbh Mela presenta una narrativa destilada acerca del despliegue de una ciudad en el tiempo. Los temas que se negocian en esta forma de urbanismo efímero son tan diversos como la memoria, geografía, infraestructura, saneamiento, gestión de salud pública y ecología. Estos parámetros despliegan su potencial proyectivo ofreciendo alternativas sobre cómo incorporar estructuras más suaves pero quizás más robustas en las ciudades más permanentes.

* Rahul Mehrotra es Profesor y Chair del Departamento de Planificación y Diseño Urbano del Graduate School of Design de la Universidad de Harvard.

** Felipe Vera es Instructor en el departamento de planificación y diseño urbano del Graduate School of Design de la Universidad de Harvard y Profesor en el Design Lab, Universidad Adolfo Ibañez