Guía Urbana de Chile: Ancud

© Andrea Manuschevich para Plataforma Urbana

Un museo que cuenta la historia de las 16 iglesias de Chiloé, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, sus paisajes, sus leyendas y sus construcciones centenarias, hacen que Ancud sea uno de los grandes lugares para visitar en el norte del Archipiélago de Chiloé.

La historia de esta ciudad que comenzó muchos antes de su fundación en 1768, cuando era el puerto más importante de Chiloé, está impregnada tanto en su paisaje como en sus lugares emblemáticos, como el Fuerte San Antonio, el Polvorín, su Plaza de Armas y su mercado. Una historia que es parte de la conquista del sur de Chile y el nacimiento de una cultura muy propia de este lugar.

Historia

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El poblamiento masivo que se inició en Chiloé con la conquista de los españoles en 1567, hizo que esta zona austral se volviera atractiva para otros colonizadores, especialmente para ingleses y holandeses.

Para evitar invasiones, la Corona Española protegió militarmente sus territorios más estratégicos, como el principal puerto del archipiélago que estaba en la Villa y Fuerte Real de San Carlos de Chiloé -actual ciudad de Ancud- fundada por el gobernador español Carlos de Berenguer en 1768.

En los años siguientes, Ancud comenzó a poblarse y los organismos públicos más importantes, que se encontraban en Chacao, fueron trasladados para dar forma a la ciudad.

Una vez que Chile se independizó de los españoles, Chiloé fue parte de una serie de batallas entre quienes buscaban la autonomía del archipiélago y quienes querían que fuera parte del país. Finalmente, esto último ocurrió en 1826 con la firma del Tratado de Tantauco. Pocos años después, en 1834, la ciudad dejó de llamarse San Carlos cambiando su nombre por Ancud.

Plaza de Armas

© Andrea Manuschevich para Plataforma Urbana

El principal paseo público de Ancud es su Plaza de Armas. Por este lugar todas las mañanas transitan quienes van a sus trabajos, y en la tarde, aquellos que buscan un lugar para distraerse. En la plaza de Ancud se puede jugar taca-taca y ping-pong, conversar con los vecinos o visitar alguno de los espacios emblemáticos que están junto a ella, como la Catedral, el Museo Regional o el Mercado que está a sólo una cuadra.

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Su última remodelación fue realizada en el 2011, año en que se pusieron en sus jardines esculturas de los principales seres mitológicos de Chiloé hechas por el quellonino Ramón Octavio Pérez. Sin duda la escultura más popular es la del Trauco, el que según cuenta una de las leyendas más típicas de Chiloé es un pequeño ser de muy feo aspecto que es capaz de embarazar a las mujeres con su aliento o durante los sueños.

La Catedral

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Frente a la plaza está la Catedral de Ancud, un edificio que reemplazó a la primera Catedral construida en 1905 y que fue demolida tras el terremoto de 1960. El actual edificio se hizo varios años después y una exposición que está en la misma iglesia muestra como este edificio ha cambiado a través de los años.

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Aquí se explica, por ejemplo, que la torre de la iglesia se construyó en 2012 con los aportes de ancuditanos y que ellos fueron los que decidieron que la madera se mantuviera como el material principal.

Iglesia San Francisco

Iglesia San Francisco. © Andrea Manuschevich para Plataforma Urbana

Si bien la Catedral de Ancud tiene un diseño distinto al de las iglesias patrimoniales de Chiloé, hay una segunda iglesia en la ciudad, la de San Francisco -cerca de la Plaza de Armas- que recupera el estilo neoclásico chilote con tejuelas de alerce y una torre en su fachada.

Aunque esta iglesia sólo abre cuando hay misa los domingos, su jardín está abierto todos los días, por lo que se ha incluido en los recorridos patrimoniales y turísticos por la ciudad.

Museo Regional de Ancud

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Cuando uno está en la Plaza de Armas y mira hacia el mar, ve muy cerca los mástiles de un barco, siendo que la costanera está varias cuadras más abajo. Recién al acercarse al edificio del que se asoman -el Museo Regional de Ancud- uno se da cuenta que se trata de una réplica de la Goleta Ancud.

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La goleta original se construyó en 1843 y zarpó desde la ciudad con 22 chilotes que navegaron durante cinco meses hasta el Estrecho de Magallanes para finalmente incorporarlo al territorio chileno en septiembre de ese año. Este barco es uno de los 2.000 objetos que tiene este museo, fundado en 1976 por el sacerdote Audelio Bórquez, y que junto al esqueleto de 25 metros de largo de una ballena azul, forman parte de la gran muestra de este museo.

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En el segundo piso del edificio, construido con piedras imitando un fuerte, está la colección permanente, la que cuenta la historia de Ancud y de Chiloé, desde los primeros indígenas, pasando por la colonización española, hasta el terremoto de 1960. En el centro de la sala, hay una reproducción a menor escala de una iglesia en la que se puede entrar y conocer la historia y objetos de algunas de las 16 iglesias patrimoniales.

Museo de las Iglesias

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Aunque Ancud no tiene ninguna de las 16 iglesias declaradas como patrimonio, a no más de tres cuadras de la Plaza de Armas está el Centro de Visitantes de la Ruta de las Iglesias de Chiloé, el punto de partida para conocer en un solo lugar, el mayor registro sobre estas construcciones que fueron impulsadas por los jesuitas en el siglo XVII y que tienen un estilo arquitectónico único en América.

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El Museo de las Iglesias, funciona en la capilla del ex Convento de la Inmaculada Concepción y en él se pueden ver puertas y ventanas rescatadas de los arreglos que se han hecho en las iglesias. Además, aquí se puede aprender sobre la técnica con la que están construidas, un sistema de ensamblaje que evita que la madera sea perforada, estilo chilote que se unió a las ideas que trajeron los jesuitas de las iglesias europeas y que dieron origen a la Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera.

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Costanera de Ancud

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Andar en bicicleta, trotar o simplemente pasear por la costanera de Ancud, son algunas de las opciones de lo que aquí se puede hacer, ya que también es un muy buen lugar para tomar fotos de la hermosa Península de Lacuy.

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Desde la costanera se ven dos torres de piedra que hacen creer que se trata de uno de los tantos fuertes que tiene Ancud en sus alrededores, pero no es así, porque las torres son parte del Museo Regional que está justo al frente, sobre un pequeño cerro.

Mercado y Feria Municipal

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Después de una caminata por la costanera, una buena idea es ir a almorzar al Mercado Municipal que en los restaurantes de su segundo piso ofrece junto a una gran vista hacia el mar, una extensa carta con lo mejor de la zona, donde por lejos lo más pedido es el tradicional curanto.

A sólo tres cuadras hacia el oriente está la Feria Municipal, inaugurada en 2013, en donde se pueden encontrar tradicionales botellas de licor de oro, frutas y verduras, flores, paquetes de cochayuyo y otros productos típicos de la zona. Un lugar donde también se puede ir a almorzar o a comprar pescados y mariscos frescos.

Fuerte San Antonio y Polvorín

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Muy cerca de la Plaza de Armas, al final de la avenida San Antonio, está uno de los sitios históricos más importantes de Ancud y que se ha mantenido casi intacto desde fines del siglo XIX. Se trata del Fuerte San Antonio, un enorme muro de piedras con cañones que apuntan hacia el mar que fue diseñado por el ingeniero Lázaro de Ribera y construido entre 1778 y 1779, para proteger la ciudad de los ataques de militares y piratas.

Hoy el fuerte se ha convertido en un parque donde se puede caminar entre los seis cañones de bronce con una de las vistas más bonitas de la ciudad.

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Su nombre se eligió en honor al gobernador Antonio de Quintanilla, quien lo reconstruyó entre 1818 y 1824 y además ordenó la construcción del Polvorín, una bodega para guardar la pólvora de los cañones, que se hizo en donde alguna vez estuvo otro fuerte, llamado San Carlos. El Polvorín es una gran bodega que está enterrada en la cumbre del cerro y que está abierta a los turistas.

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Playa Arena Gruesa

En el norte de Ancud y alejada de los lugares más turísticos, la playa Arena Gruesa es uno de los secretos mejor guardados de esta ciudad.

Rodeada de rocas, espesa vegetación y con aguas transparentes, el paisaje es realmente sorprendente. Además, desde aquí se puede ver el golfo de Quetalmahue y las islas cercanas a Ancud.

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Una buena idea es subir a la gran roca que está en el borde del mar, desde donde se puede ver toda la playa, el golfo de Quetalmahue y algunas de las islas cercanas a Ancud, que se distinguen claramente durante los días despejados.

Hay que ver: La vista desde el mirador del campanario que se encuentra en la capilla del Museo de las Iglesias, donde comienza la Ruta de las Iglesias de Chiloé.

Ubicaciones, horarios y entradas

  • Plaza de Armas: En el perímetro de las calles Blanco Encalada, Eleuterio Ramírez, Libertad y Pudeto.
  • Museo Regional de Ancud: Calle Libertad 370 (frente a la Plaza de Armas). Horarios: Martes a viernes, de 10:00 a 17:30 hrs. Sábado, domingo y festivos, de 10:00 a 14:00hrs. Entrada adultos: $500.
  • Museo de las Iglesias: Federico Errázuriz 227. Horario: Lunes a domingo, de 10 a 18 hrs. Entrada adultos $500.
  • Mercado Municipal: En la esquina de las calles Arturo Prat y Libertad.
  • Feria Municipal: En la esquina de las calles Arturo Prat y Puerto Montt.
  • Iglesia San Francisco: Federico Errázuriz, esquina calle San Carlos.
  • Fuerte San Antonio: Avenida San Antonio s/n. Horarios: Lunes a viernes, de 8.30 a 21 hrs. Sábado, domingos y festivos, de 9 a 20 hrs. Entrada liberada.
  • Polvorín: Av. General Baquedano, esquina Fuerte Corona. Sin horarios, entrada liberada.
  • Playa Arena Gruesa: El acceso a la playa está al final de la Avenida General Baquedano.