Guía Urbana de Chile: Frutillar

Frutillar es uno de esos lugares que encantan a primera vista. Y es que el estilo alemán de las casas, la tranquilidad de sus calles y el impresionante paisaje del volcán Osorno con el lago Llanquihue, el segundo lago más grande de Chile, hacen que esta ciudad lacustre sea como un mundo aparte de la Región de los Lagos.

La identidad de esta pequeña ciudad está fuertemente marcada por la colonización germana que ocurrió durante el siglo XIX, la que está retratada en el Museo Colonial Alemán, un espacio que en la mitad de un parque recrea la vida diaria de los colonos en Chile.

Las Semanas Musicales también son parte importante de la identidad de Frutillar. Hace más de cuatro décadas que aquí se celebra este festival de verano que no sólo atrae a público nacional e internacional durante diez días, sino que a renombrados artistas que se presentan en el Teatro del Lago, el escenario más moderno del sur de Chile.

Historia

© Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Los conflictos entre españoles y mapuches que ocurrieron en la región del Biobío a principios del siglo XIX no permitieron que las zonas más australes se poblaran. Por esto, el Estado invitó en 1853 a un grupo de colonos europeos a vivir al sur de Chile y así aumentar la población.

Lo que actualmente es Frutillar fue una de las zonas escogidas por el político Vicente Pérez Rosales para ubicar a los alemanes que aceptaron vivir en el sur a cambio de terrenos.

Las primeras familias que llegaron construyeron sus casas en la orilla del lago Llanquihue y se dedicaron a actividades agrícolas y ganaderas, las que convirtieron a Frutillar en un centro de abastecimiento entre Osorno y Puerto Montt y en una ciudad el 24 de noviembre de 1856.

Costanera de Frutillar. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Con esto, se hizo necesario establecer nuevos servicios públicos y organizaciones sociales, como bomberos, una municipalidad, la Cruz Roja y el Club Alemán.

Ya en su historia más reciente destaca la creación en 1968 de las Semanas Musicales de Frutillar, el evento más importante de la ciudad: un festival de verano que cada año realiza 40 conciertos entre el 27 de enero y el 5 de febrero.

Teatro del Lago

Teatro del Lago. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

En los últimos años, el Teatro del Lago se ha convertido en uno de los íconos de la ciudad y en uno de los escenarios más reconocidos del sur de Chile por artistas y visitantes, chilenos y extranjeros.

Su nombre no sólo se debe a que se construyó en la orilla del lago, sino también porque un 80% del edificio está sobre el agua.

La idea fue del empresario Guillermo Schiess, luego que el Hotel Frutillar, sede de las Semanas Musicales, sufriera un incendio en 1996. Dos años más tarde, el 27 de enero de 1998, se inició la construcción del teatro que hoy es la sede oficial del festival de música.

Teatro del Lago. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana.

En un principio, el teatro sería un lugar para conciertos sinfónicos, sin embargo, durante la construcción se decidió que también albergaría óperas. Para que esto fuera posible, los arquitectos a cargo, Gerardo Köster y Gustavo Greene, debieron modificar el diseño e incluir 800 paneles de madera enchapada para asegurar la calidad del sonido.

Después de doce años de trabajos, el teatro finalmente se inauguró el 6 de noviembre de 2010, y desde entonces, es considerado el teatro más moderno de Chile.

Una visita al Teatro del Lago

Una buena forma de conocer el teatro es ir a un concierto, una charla o a una de las visitas guiadas que se realizan dos veces por semana.

El recorrido parte desde el hall principal y continúa en un salón que inmediatamente llama la atención por el enorme ventanal que apunta hacia las calles de Frutillar, su costanera y las plataformas peatonales que rodean el teatro.

Teatro del Lago. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

En el extremo norte hay un anfiteatro que se usa para presentaciones más íntimas con un máximo de 279 espectadores.

Al continuar por los pasillos del teatro, en los que se siente un inconfundible olor a madera, se puede llegar al salón Punta Larga, ubicado en el segundo piso y con una vista de la primera marina del lago Llanquihue. Este espacio se ocupa para congresos y seminarios, pero también sirve de antesala al salón principal Espacio Tronador-Sala Nestlé, el que por su enorme tamaño puede recibir a 1.178 personas y 100 músicos en un foso.

Espacio Tronador-Sala Nestlé, Teatro del Lago. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Conciertos de ópera, pianistas y presentaciones de ballet son sólo algunos de los espectáculos que recibe este teatro que tiene una programación cultural que se renueva durante todo el año y que atrae a gente de todas las edades.

El teatro además cuenta con una guardería en donde los niños no sólo pueden dibujar y pintar, sino que también juegan a ser actores, bailarines y músicos.

Guardería Infantil del Teatro del Lago. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana.

El teatro además tiene dos espacios para comer con vista al lago, mirando los volcanes Osorno, Calbuco y Puntiagudo. Se trata del restaurant Mi Bistró y la cafetería Cappuccini, los que están ambientados con temáticas musicales e imágenes de los espectáculos. Un tercer lugar que completa la oferta del teatro es la tienda, T-arte, un lugar perfecto para llevarse un recuerdo, porque todos los objetos austriacos que están a la venta tienen algún detalle musical.

Tienda T-Arte, Teatro del Lago. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Caminar a la orilla del lago Llanquihue

Frente al Teatro del Lago está el Templo Luterano de Frutillar, el único Monumento Histórico de la ciudad. Éste se construyó entre 1929 y 1934 con un marcado estilo neogótico que se adaptó con maderas locales.

Templo Luterano de Frutillar. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana.

Desde el templo se puede iniciar un tranquilo paseo a pie por la costanera del lago Llanquihue, desde donde se pueden ver a todo minuto los tres volcanes.

En cada cuadra de la costanera hay algún detalle que marca el estilo alemán de la ciudad, el que se puede ver en la arquitectura de las casas, en las pastelerías que venden los clásicos kuchen y strudels, y en las tiendas.

© Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Las esculturas de una nota musical y de un piano que adornan la costanera, reflejan la identidad de la ciudad marcada por las Semanas Musicales.

Costanera de Frutillar. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana.

Por toda la costanera se puede bajar directamente a la playa. Ésta se caracteriza por tener arenas negras de origen volcánico que contrastan con las aguas cristalinas del lago.

En el punto más central del paseo se llega al Muelle de Frutillar el que se inauguró en 2008. Como está apuntando directamente hacia el volcán Osorno, es uno de los mejores lugares para tomar fotografías.

Muelle de Frutillar. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana.

Para terminar el recorrido, por la orilla del lago se llegar a la Casa Richter, una casa neoclasicista que se construyó en 1895 y que perteneció al colono alemán Bernardo Richter. Desde 2007, en la casa funciona la Escuela de las Artes, una iniciativa del Teatro del Lago, donde hay clases y talleres de música.

Casa Richter. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana.

Museo Colonial Alemán

A fines de la década del 70, los habitantes de Frutillar sintieron la necesidad de construir un lugar que recreara la vida cotidiana de los inmigrantes alemanes durante sus primeros años en Chile.

Museo Colonial Alemán Casa de Campo. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Por esto, en 1979, la municipalidad donó tres hectáreas de los terrenos de la familia Richter a la Universidad Austral de Chile, para que hiciera el Museo Colonial Alemán en un parque sobre una colina de la ciudad, el que abrió sus puertas al público en 1984.

En esos años, el museo sólo tenía dos grandes hitos: la Casa del Herrero y la Casa del Molino de Agua. Hasta hoy, los dos mantienen un estilo rústico que muestra cómo los artesanos de la época vivían y trabajaban en el mismo lugar.

Casa del Herrero, Museo Colonial Alemán. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Al subir el cerro se llega a la Casa de Campo, la que recrea el interior de las casas familiares de la época a través de los objetos que donaron los descendientes de los colonos.

En los últimos años se han sumado otros lugares que se pueden visitar, como un Campanario, una laguna de lotos, un mirador y una tienda de artesanías alemanas.

Museo Colonial Alemán. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Desde el museo se puede ver gran parte del centro de Frutillar, por lo que ir a este museo es uno de los imperdibles de esta tranquila ciudad, ya que mezcla la historia de la ciudad y las mejores vistas de ésta en un entorno natural único.

Monumento a los Colonos Alemanes

Monumento a los Colonos Alemanes. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana.

Este monumento es otro lugar donde se puede tener una gran vista del lago Llanquihue rodeado por los tres volcanes.

Monumento a los Colonos Alemanes. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana.

Para llegar hasta el Monumento a los Colonos Alemanes, ubicado en la cumbre de un cerro a cuatro kilómetros al sur de Frutillar, se debe tomar el camino que rodea el lago y subir por un camino de ripio que es fácil de reconocer ya que se ve el monumento en la cima.

Construido en 1936 por los descendientes de los primeros alemanes que llegaron a la región, este homenaje aún tiene grabados los nombres de estas familias en las rocas del monumento.

Hay que ver: En el salón Punta Larga del Teatro del Lago están los restos de un piano que se usó en las Semanas Musicales y que se rescataron del Hotel Frutillar, luego que éste se incendiara en 1996.

Ubicaciones, horarios y entradas

– Teatro del Lago: Av. Philippi Nº 1.000. El costo de las entradas varía según el evento.
* Restaurant Mi Bistró: En el Teatro del Lago. Lunes a viernes, de 12.00 hrs. a 24.00 hrs.
* Café Cappuccini: En el Teatro del Lago. Lunes a viernes, de 10.00 a 20.00 hrs.
* T-Arte (Tienda del Teatro del Lago): Av. Philippi Nº 1.000, en un costado de la entrada principal. Horario de verano, de lunes a domingo, de 10 a 18 hrs. En febrero se extiende hasta las 22 horas. Horario de invierno, de martes a domingo, de 10 a 18 horas.

– Casa Richter: Av. Philippi Nº 451.

– Museo Colonial Alemán: Av. Vicente Pérez Rosales s/n. Horario entre el 1º de enero y el 28 de febrero, de
lunes a domingo entre las 09.00 y las 19.30 hrs. (continuado). Horario entre el 1º de marzo al 31 de diciembre, de lunes a domingo, entre las 09.00 hrs. y las 17.30 hrs. (continuado). Entradas adultos: $2.500.

– Monumento a los Colonos Alemanes: A cuatro kms. al sur de Frutillar, por la Ruta Interlagos. Sin horario. Entrada liberada.