Guía Urbana de Chile: Puerto Varas

© Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Puerto Varas, conocida como “la ciudad de las rosas y los volcanes”, se ha convertido en los últimos años en una de las ciudades más atractivas de Chile. En ella se mezclan casi a la perfección su imponente paisaje natural, formado por el lago Llanquihue y los volcanes Osorno, Calbuco y Puntiagudo, con sus calles que guardan lo más típico de la arquitectura y pastelería alemana y el movimiento de una ciudad que ofrece innumerables panoramas.

Pero todo esto es sólo lo que se puede ver a simple vista, ya que al recorrer con atención sus calles, sus casas patrimoniales van contando la historia de esta ciudad fundada en 1853.

Ubicada a 21 kilómetros de Puerto Montt, en la Región de Los Lagos, Puerto Varas tiene un sector denominado Zona Típica con construcciones protegidas que son el reflejo más fiel de la influencia germana en la identidad puertovarina.

Pero además su patrimonio natural y sus alrededores, como el Parque Philippi y el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, son un excelente motivo para quedarse varios días en esta ciudad.

Historia

Plaza de la Colonización. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

En 1845, el gobierno de Chile aprobó la Ley de Colonización para poblar la zona sur del país con inmigrantes extranjeros y así aumentar los habitantes al 
sur del río Biobío, el que había sido un límite durante los intentos anteriores de colonización, por los conflictos entre mapuches y españoles.

Ocho años más tarde, en 1853, el político Vicente Pérez Rosales fijó que los nuevos habitantes se instalarían en el Territorio de Colonización Llanquihue, conformado por el seno de Reloncaví y la orilla del lago Llanquihue, los que actualmente son parte de la Provincia de Llanquihue.

Las primeras familias que llegaron ese mismo año fueron contactadas en Alemania por el navegante Bernardo Philippi, quien a cambio de que se vinieran a Chile les ofreció terrenos agrícolas.

Con la llegada de los nuevo colonos fue posible fundar la ciudad en 1853 bajo el nombre de Puerto Varas, en honor al ministro del Interior de la época, Antonio Varas. El 30 de diciembre de 1925, la ciudad de Puerto Varas pasó a ser también una comuna.

Zona Típica de Puerto Varas: El reflejo de la influencia alemana

En las décadas siguientes, la ciudad experimentó un crecimiento con un inconfundible sello alemán que marcó la arquitectura de casas, iglesias y plazas. La mayoría se ubica en el sector norte que en 1992 se declaró Zona Típica por su aporte a la identidad de Puerto Varas.

Parroquia Sagrado Corazón de Jesús. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Para conocer este sector protegido, lo mejor es comenzar un recorrido a pie desde la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, clásica postal de Puerto Varas. Esta iglesia, reconocida como Monumento Histórico, se edificó con un estilo neo-románico entre 1915 y 1918, tomando como ejemplo la Iglesia Santa María de Berlín.

Interior Parroquia Sagrado Corazón de Jesús. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Frente a la parroquia y a sólo tres cuadras del centro, está la Gruta de Lourdes, una plaza de oración que hizo el sacerdote Juan Duschl entre 1906 y 1912. Hoy esta gruta y la plaza están protegidas como Espacios de Valor Ambiental por la vegetación que tienen.

© Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Al caminar por la misma calle empinada de la parroquia, se puede llegar a la Casa Yungue-Hitschfeld, un tercer hito de la Zona Típica ubicada en la Av. San Ignacio. Esta casona la construyó Juan Hitschfeld entre 1935 y 1936 como un chalet para su familia, la que pasó de generación en generación.

Casa Yungue-Hitschfeld / Casona Triciclo. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Sus actuales dueños decidieron abrirla a la gente bajo el nombre de Casona Triciclo, un centro cultural en donde se puede elegir un vinilo mientras se toma un café, construir un huerto en el patio, ver una exposición de arte y una tienda de arte y diseño nacional. Pero lo que la diferencia aún más del resto de las casas del sector es que entrega la posibilidad de alojar en una casona declarada Monumento Histórico.

Casa Yungue-Hitschfeld / Casona Triciclo. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

El resto de la Zona Típica es un lugar perfecto para visitar las tiendas de diseñadores independientes y los cafés que hay en los mismos jardines de las casas alemanas, los que dan la opción de pasear de una forma más tranquila. Como están en los cerros de la ciudad, se puede disfrutar de una vista al lago Llanquihue y a los volcanes Osorno y Calbuco.

Parque Philippi

Entrada Parque Philippi. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Al norte de la Zona Típica está el Parque Philippi, construido sobre un cerro en honor a Bernardo Philippi. En su cumbre se encuentra la “Cruz Monumental”, la cual se puede ver desde varias partes de la ciudad y que fue donada por el Club de Leones.

El parque tiene un sendero que termina en un mirador desde donde se ve la ciudad desde 30 metros de altura, el lago Llanquihue y los volcanes Calbuco, Osorno y Puntiagudo y donde también está la cruz.

Parque Philippi. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Pero esto no es todo, ya que en la cumbre del cerro está el único canopy que hay en Puerto Varas y que termina muy cerca de la entrada del parque.

Plaza de Armas y alrededores

Plaza de Armas de Puerto Varas. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

La historia urbana de Puerto Varas comenzó en 1858 cuando José Decher, uno de los primeros colonizadores alemanes, trazó el primer plano de la ciudad. En este plan, la actual ubicación de la Plaza de Armas era ocupada por una iglesia católica, pero como ésta se incendió dos veces, se optó por construir en el lugar la plaza principal en 1911.

Desde entonces, la plaza es el principal punto de encuentro del centro de la ciudad. Al igual que la plaza, la gran mayoría de las calles de la ciudad se caracterizan por tener jardines con rosas, lo que le ha significado a Puerto Varas ser reconocida como “la ciudad de las rosas”.

Otra gran característica de Puerto Varas son sus cafés y restaurantes que venden dulces alemanes, como kuchens y strudels que los colonos hicieron parte de la identidad puertovarina y de la pastelería chilena. Frente a la plaza está el Casino de Puerto Varas y una feria con artesanías hechas con materiales típicos del sur, como greda, lana y madera.

Entrada Casino de Puerto Varas. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Justo al frente de esta plaza, hacia el lago, está la Plaza de la Colonización, un espacio que se construyó para conmemorar los 150 años de la colonización europea.

Siguiendo por esta pequeña plaza se llega al Muelle Piedraplen, un paseo peatonal que tiene puestos de artesanía, donde también está la Casa del Turista, una oficina con información turística de la ciudad.

Muelle Piedraplen. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Desde el muelle se puede recorrer la costanera Vicente Pérez Rosales que une Puerto Varas con Puerto Chico, un segundo centro urbano de la ciudad que termina en el camino hacia Ensenada.

Museo Pablo Fierro

Museo Pablo Fierro. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

En la costanera hay una casa que definitivamente no pasa inadvertida, porque tiene la mitad de un auto incrustada en la fachada y un balcón lleno de antigüedades.

Se trata del Museo Pablo Fierro, un espacio que en 2002 fundó el pintor puertomontino del mismo nombre para rescatar el pasado urbano de la región a través de la recolección de miles de antigüedades, como buzones, luminarias, teléfonos públicos, entre tantos otros.

© Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Al entrar al museo, el mismo pintor es quien recibe a los visitantes, una experiencia que ocurre en pocos lugares y que se puede vivir en Puerto Varas. También es quien cuenta la historia de los miles de objetos y de la casa que la verdad es que nunca fue una, ya que en ella funcionaban algunas bombas de agua de la ciudad. Además, explica que la entrada a su museo es liberada para acercar el patrimonio a las personas y para que conozcan sus cuadros de las casas más típicas de la ciudad.

Saltos del Petrohué y Lago Todos los Santos

La costanera de Puerto Varas termina en el balneario municipal, la playa más extensa de la ciudad, la cual se llena de gente en los días de más calor del verano.

Costanera Puerto Varas. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Desde ahí la orilla del lago se transforma en el camino hacia Ensenada, una ruta que bordea el lago y en donde se puede comer en uno de los tantos restaurantes que están al borde del camino y que ofrecen las especialidades gastronómicas de la región, como mariscos, pescados y pasteles alemanes.

Por esta misma ruta y a 72 kilómetros al este de Puerto Varas, está el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, el primer parque de su tipo en Chile creado en 1926, y el más antiguo de Latinoamérica, según los registros que existen. Este lugar tiene más de 253 mil hectáreas y conforma los Bosques Templados Lluviosos de los Andes Australes, una reserva de la biosfera reconocida por la Unesco en 2007.

Parque Nacional Vicente Pérez Rosales © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Uno de los principales atractivos naturales de la región está en este parque: se trata de los Saltos del Petrohué, cascadas del río Petrohué que corren sobre una base formada por la lava del volcán Osorno. Éstos se pueden ver desde plataformas ubicadas a la altura desde donde cae el agua o desde lanchas que realizan paseos por el río.

Saltos del Petrohué en Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Dentro del parque se pueden recorrer senderos de trekking, practicar rafting, pescar y conocer la flora y fauna nativa.

Un segundo hito natural en este parque es el lago Todos los Santos, considerado por algunos como el límite norte de la Patagonia chilena y que da origen al río Petrohué.

Lago Todos los Santos en Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Este lago es un lugar muy especial en donde se tiene la sensación de que todo lo que se ve no ha sido intervenido por el hombre. Por esto, caminar o andar en bicicleta por las arenas volcánicas, o simplemente sentarse aquí es perfecto para estar rodeado únicamente por la naturaleza.

Independiente de la época del año en que se visite, se puede ver cómo el verde de los cerros se transforma en nieve a medida que se internan hacia el lado argentino, ya que éste lago se puede recorrer en barcos turísticos que llegan hasta la costa este, ubicada en Bariloche.

Quienes quieran navegar por el lago, pero en un paseo más corto, lo pueden hacer en una de las lanchas que están estacionadas a la entrada de la playa.

Lago Todos los Santos en Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. © Armando Torrealba para Plataforma Urbana

Hay que ver: Las cartas que dejan los visitantes en el Museo Pablo Fierro, en las que le agradecen al pintor por la creación de este lugar que rescata antigüedades de las calles y muestra en cuadros las casas de la región.

Ubicaciones, entradas y horarios

– Zona Típica de Puerto Varas: Perímetro conformado por las calles Gramado, Otto Bader, Verbo Divino y San Francisco.

•Parroquia Sagrado Corazón de María y Gruta de Lourdes: Esquina de las calles San Francisco y Verbo Divino. Entrada liberada.

•Casa Yungue-Hitschfeld / Casona Triciclo: Av. San Ignacio Nº 711. Martes a sábado, de 11.00 a 20.00 hrs.

– Parque Philippi: Abierto entre las 08.00 y las 22.00 hrs. Entrada liberada.

– Plaza de Armas: Ubicada entre las calles Del Salvador, Santa Rosa, Gramado y San Juan. Entrada liberada.

Feria artesanal: Del Salvador Nº109. Abierto de lunes a domingo, entre las 10.30 hrs. y las 20.00 hrs.

– Casino de Puerto Varas: Del Salvador Nº 21. Abierto las 24 horas de lunes a domingo. Entradas: $2.000

– Museo Pablo Fierro: Av. Vicente Pérez Rosales s/n. Abierto de lunes a sábado, desde las 09.30 hrs. hasta las 20.00 hrs. (Cerrado entre las 13.00 y 15.00 hrs.). Entrada liberada.

– Parque Nacional Vicente Pérez Rosales: A 72 kilómetros de Puerto Varas por la Ruta Internacional Ch 225 Puerto Varas, Ensenada y Petrohué. Horario de verano de lunes a domingo, entre las 08.30 y 20.00 hrs. Horario de invierno de lunes a domingo, entre las 08.30 y 18.30 hrs. Entrada general: $1.500. Entrada liberada para adultos mayores (mayores de 65 años) y niños (hasta 12 años).