Ocho librerías comunitarias que llevan la lectura a los espacios públicos

Fuente: designboom.com

Hace un par de meses les mostramos seis casos exitosos de librerías comunitarias que han logrado acercar los libros a las personas en espacios públicos mediante la reutilización de un bus público o de una típica cabina de teléfono londinense que se transformaron en bibliotecas.

En esta oportunidad, podrán conocer ocho nuevos casos que siguen este principio y que han cumplido su objetivo, entregándole la opción a las personas de leer mientras están en la calle, en un parque o incluso en un paradero de buses.

A continuación los ocho nuevos casos.

1. “Word Play” – Nueva York

Fuente: designboom.com

Esta librería comunitaria es parte del proyecto global Little Free Library, el que a través de su página enseña a las personas cómo construir una pequeña librería que después se incluye en un mapa, con el fin de que otras personas sepan los libros que pueden leer y los compartan entre sí.

Siguiendo esta idea, el artista y diseñador Chat Travieso construyó tres librerías como parte de un concurso de diseño que creó Little Free Library, en conjunto con la Liga de Arquitectura de Nueva York y el Festival de Literatura Internacional PEN para instalar bibliotecas comunitarias en Lower East Side, en Nueva York.

Fuente: designboom.com

Como uno de los objetivos es que las personas sean parte del proceso de construcción, el diseñador contó con la ayuda de la organización Two Bridges Neighborhood Council, que agrupa a vecinos del lugar en donde se instaló “Word Play”.

El modelo que diseñó está unido a las rejas que hay en la calle y consisten en un banco de madera en el que se pueden sentar dos personas, ya que en la mitad hay una caja con los libros que cualquiera puede tomar y leer.

Para reflejar la multiculturalidad del sector y para que los vecinos reconocieran la funcionalidad del asiento, Travieso escribió sobre la caja la palabra “librería” en chino, español e inglés.

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2. “Bibliotheque de Plage” – Istres

Fuente: fastcodesign.com

En plena playa Romaniquette, en la localidad francesa de Istres, se pueden encontrar 350 libros que las personas pueden leer cómodamente al lado de la misma librería.

Fuente: fastcodesign.com

Diseñada por Matali Crasset con el fin de ser un “refugio literario”, entrega la opción de leer libros clásicos y otros elegidos por la diseñadora mientras las personas están estiradas y con la misma sobra que da la librería. Ya que está ubicada en la playa, la instalación será temporal y estará abierta hasta fines de septiembre.

3. “Bookcrossing” – Berlín

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Si bien Bookcrossing empezó como un club de lectura online, luego se llevó a las calles a través de la liberación de libros, que consiste en dejar libros en algún punto en particular, como un parque para que una persona deje uno y se lleve otro.

Teniendo en cuenta que las liberaciones son masivas, un grupo de lectores de Bookcrossing que vive en Berlín ideó otra opción que consiste en una librería sobre los troncos de árboles caídos. En éstos se hicieron estantes internos que se cubrieron con una tapa de plástico para que los libros no se mojaran. Así, en la calle Prenzlauer Berg, los árboles tuvieron una segunda oportunidad y las personas pueden tomar un libro prestado, donar uno o intercambiar otro.

4. “Bookyard” – Gante

Fuente: thisiscolossal.com

En la viña Abadía de San Pedro, en Gante (Bélgica), el artista italiano Massimo Bartolini colocó doce estantes que dan origen a una librería única al aire libre y que se mezcla con su entorno, porque los estantes parecían ser la continuidad de los parrones.

Fuente: inhabitat.com

Los miles de libros que estaban en la librería Bookyard, que se instaló para el Festival de Arte de Bélgica 2012, podían ser leídos por las personas mientras estaban en la viña o se podían llevar uno si dejaban una donación, la que se entregaba a las librerías públicas de la ciudad.

5. “Librería al Aire Libre” de KARO Architecten – Magdeburg

Fuente: archdaily.com

En junio de 2009 se inauguró esta librería que actualmente tiene más de 20.000 libros que fueron donados por los vecinos. Construida con más de 1.000 cajas recicladas de cerveza y maderas, la biblioteca no sólo amplió el acceso a los libros, sino que también sirvió para revitalizar una zona abandonada en el este de Alemania.

Fuente: archdaily.com

Para que la biblioteca esté siempre disponible para los vecinos, se decidió que estaría abierta las 24 horas, los 7 días de la semana, basando su funcionamiento en una “biblioteca de confianza”.

6. “Library Lawn” – Governors Island, Nueva York

Fuente: inhabitat.com

Cuatro bibliotecas públicas (Biblioteca de Queens, Librería Pública de Brooklyn, Librería Pública de Nueva York y el Proyecto UNI) se unieron para crear Library Lawn, una sala de lectura más conectada con la naturaleza en Governors Island, Nueva York.

Fuente: inhabitat.com

A diferencia de las salas más clásicas de las librerías, ésta no pide ninguna inscripción a las personas, sólo que devuelvan un libro que lean mientras están en el parque. Esta iniciativa se mantendrá abierta los fines de semana hasta finales de septiembre y también cuenta con actividades educativas que buscan que las personas se interesen en la lectura y se inscriban en las bibliotecas.

7. “Stereotank” – Nueva York

Fuente: designboom.com

Al igual que “Word Play”, ésta librería también es parte de Little Free Library. Ubicada en Nueva York, permite que las personas ingresen al tanque y revisen por su cuenta los libros que están en un estante circular. Desde adentro, las personas pueden ver a través de dos orificios qué es lo que pasa afuera mientras revisan los títulos.

Fuente: designboom.com

La única instrucción que tiene el tanque amarillo se pueden encontrar adentro y sólo dice “toma un libro, devuelve un libro”.

8. “Osmosis” – París

Fuente: designboom.com

La parada de buses Gare de Lyon tiene varias características que hacen más agradable la espera. Una estación de carga de bicicletas, un mapa digital con los tiempos de espera, una librería pública y luces que cambian dependiendo de la hora, son los elementos que la empresa de diseño METALCO incorporó para hacer del paradero una “parada inteligente”.

Fuente: designboom.com