Proyecto Urbano: Allegheny Riverfront Park, recuperar la costanera

Arquitectos: Michael Van Valkenburgh Asociados
Ubicación: Pittsburgh, Pensylvannia, USA
Fecha de proyecto: 1994
Fecha de ejecución: 1998 – 2001
Presupuesto: USD$11.000.000

Un borde de río que constantemente está bajo riesgo de inundación, encapsulado entre avenidas y autopistas y olvidado por la comunidad puede parecer un desafío un tanto difícil y poco atractivo para poder generar espacio público de calidad. Sin embargo, como ya hemos visto en otros artículos, el urbanismo proyectual constantemente toma las dificultades y obstáculos como oportunidades, y ésta es la misión que Pittsburgh enfrenta a mediados de los 90’ para poder recuperar su frente de río.

Fuente: mvvainc.com

A lo largo de su historia, Pittsburgh ha tratado a su río con objetivos utilitaristas, y sólo a inicios del siglo XX, reconoció su potencial como espacio de esparcimiento. En 1911, Pittsburgh tenía un plan de parques en la ribera sur del Allegheny, propuesta por Frederick Law Olmsted Jr. Sin embargo, con el paso del tiempo, esos planes fueron reemplazados por sistemas de autopistas y avenidas. Al construirse, dejaron zonas urbanas residuales largas y angostas y un obstáculo importante entre la ciudad y el río.

Como consecuencia, en los 90’, el estado del sector de la costanera presentaba problemas de integración: en el nivel superior, en la explanada entre la ciudad y el río, había una vereda muy angosta al costado de una autopista; el nivel inferior, en la ribera del río, se usaba como estacionamiento improvisado y era casi inaccesible. Para solucionar la llegada de la ciudad al río, el Pittsburgh Cultural Trust’s District Plan encarga un parque costanera como parte de un proyecto mayor para transformar la relación de la ciudad con su distrito cultural, y se le solicita a Michael Van Valkenburg sortear las infraestructuras de transportes para lograrlo.

Fuente: mvvainc.com

Esta oficina ve una oportunidad clara para crear un sistema de senderos a lo largo del nivel superior de la costanera, sobre la autopista regional y hacia el nivel inferior en la ribera. Para esto, se proyectan 2 paseos de 1,2 kilómetros de largo, uno en el nivel superior y otro en el inferior.

Para construir el paseo superior, se desplazó un bandejón central de la avenida costanera, de 15 metros de ancho hacia el borde de la vía, y se creó un paseo lineal con mobiliario urbano y vegetación local. El paseo inferior se proyectó con características similares, pero su flora está adaptada especialmente para regenerarse después de inundaciones y heladas.

Fuente: mvvainc.com

¿Cómo se unieron ambos paseos separados por una autopista? Las conexiones entre cada paseo tenían la misión no menor de salvar una diferencia de altura de 7,6 metros, y para ello, se proyectaron rampas de inclinación leve para facilitar el acceso de peatones y ciclistas. Estas rampas, además, tienen “pantallas verdes” a sus lados: éstos son cerramientos revestidos de parras que sirven para aislar acústicamente el sonido del tráfico de la autopista adyacente y la ciudad.

Fuente: mvvainc.com

En este sentido, el proyecto presenta dos objetivos clave. El primero, naturalmente, trata sobre la accesibilidad del lugar. El proyecto está pensado en torno a las circulaciones de peatones, ciclistas, personas con movilidad reducida e incluso botes, y le devuelve a la ciudadanía un frente fluvial con un alto potencial de esparcimiento y desarrollo social.

Por lo tanto, esto lleva al segundo objetivo: la sociabilidad. Según Project for Public Spaces, las superficies del proyecto son lo suficientemente anchas como para darle a la costanera un uso intenso, activo y cómodo y, a la vez, son lo suficientemente angostas como para estimular el contacto cara a cara entre los usuarios y generar una especie de camaradería entre los ciudadanos. Por ejemplo, entre los que usan botes, los que pescan recreativamente y los que los miran.