“Roadsworth”: Arte urbano de guerrilla en Montreal, Canadá

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Desde 2001, el artista canadiense Peter Gibson, se ha dedicado a dejar numerosas muestras de arte, principalmente graffitis y stencils, en las calles de Montreal. En un principio las creó para demandar la construcción de más ciclovías, ya que cuestionaba cómo se creó una cultura en torno al automóvil a pesar de los efectos nocivos que genera en las personas y en el medioambiente. Utilizando el apodo “Roadsworth”, hasta hoy continúa realizando distintas intervenciones que adornan las calles con demandas ciudadanas y arte urbano.

Su crítica hacia los autos la resume en que “el paso entre el punto A y el punto B se trata como tal”. En este sentido, apunta a que las calles son mucho más que la distancia entre dos lugares, porque tienen mucho más que ofrecer para ver y experimentar, lo que se logra de mejor forma cuando se recorren a pie o en bicicleta.

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A pesar que su trabajo inicial expresaba el sentir de muchos ciclistas, en 2004 fue detenido, porque sus obras habrían atentado los espacios públicos de Montreal. Cuando este hecho se dio a conocer y ya era reconocido como activista, fue apoyado públicamente por numerosos ciudadanos, por lo que su condena fue menor a lo que se esperaba por los 53 cargos que habían en su contra.

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Luego de su detención, no dejó de lado el activismo e incluyó otros elementos en sus pinturas que hacen referencia a lo que se puede ver en los parques -como el nido de la imagen- para que las personas vayan a estos espacios públicos. También incluyo más animales en sus obras para demostrar que los autos les han quitado parte de sus hábitats.

Salmón pintado en los estacionamientos frente al río San John. Fuente imagen: roadsworth.com

Por otro lado, también comenzó a pintar objetos que llamaran la atención de las personas y que le entregaran un poco de humor mientras caminan por Montreal, para que se concentren en el paisaje de su alrededor.

Una de sus obras favoritas corresponde a la huella de un zapato pintada sobre un paso peatonal. Como explicó Gibson hace un tiempo, “esta obra me gusta por varias razones. Primero me gusta el hecho de que el paso de peatones se transformó con un poco de interferencia de mi parte. A primera vista, un peatón puede incluso no darse cuenta de que hay algo distinto y siempre me ha gustado el aspecto subliminal de este tipo de arte urbano. También me gusta el hecho de que la pieza puede ser interpretada de diferentes maneras, como a nivel humorístico o político. También estoy orgulloso de esta pieza, porque fue un reto ejecutarla, ya que se hizo en una zona de la ciudad con mucho tráfico”.

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Con intervenciones como éstas, la gente que no estaba de acuerdo con las pinturas cambió de opinión y las apoyó. Incluso, su detención puso en el debate porqué ciertas manifestaciones de arte público son consideradas como vandalismo. Ante esto, el experto en cultura, Dr. Tim Blackmore, de la Universidad de Western Ontario, dice que “si yo asesorara a la ciudad, sugeriría que se reúnan colectivos de artistas y se les entreguen espacios libres”.

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Gibson también está de acuerdo en esto y postula que el acceso es clave: “si yo fuera un concejal de la ciudad, me gustaría designar un montón de espacio público como espacio libre, en donde se pueda expresar cualquier cosa”.