Guía Urbana de Chile: Museo Gustavo Le Paige y alrededores de San Pedro de Atacama

Por los maravillosos paisajes que lo rodean y su vasta historia precolombina, San Pedro de Atacama tiene una oferta turística tanto ecológica como cultural. Así, muchos turistas llegan atraídos por la idea de desafiar las condiciones extremas de este desierto que se pueden vivir -como veremos en esta guía- en algunos de los lugares más visitados como son el Valle de la Muerte, el Valle de la Luna y las lagunas Cejar y Tebinquinche. Pero, además, el Museo R.P. Gustavo Le Paige S.J. exhibe una colección de impresionantes vestigios arqueológicos que muestran desde los orígenes de la cultura atacameña hasta la llegada de los españoles, además de los procesos geológicos que dieron origen a los salares, quebradas y volcanes que rodean el pueblo.

Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo R.P. Gustavo Le Paige S.J.

Si bien su misión era únicamente pastoral, el sacerdote Gustavo Le Paige rápidamente quedó cautivado por el lugar y comenzó a investigar sobre los orígenes de la cultura atacameña. Al poco tiempo de su llegada a San Pedro, en 1955, el sacerdote jesuita de origen belga recorrió cementerios prehistóricos, talleres líticos, pucarás y otros lugares que habían sido habitados por la cultura local. Así, gracias a la recolección de vestigios arqueológicos, en 1957 inauguró el primer museo dentro de la casa parroquial, que hasta hoy está frente a la plaza principal.

Pieza del Padre Gustavo Le Paige en la sala del museo que exhibe varios de sus objetos personales.

Actualmente, el museo está ubicado en la calle que lleva su nombre y junto a su instituto de investigaciones, son parte de la Universidad Católica del Norte. Allí se alberga una colección de aproximadamente 380 mil piezas encontradas en territorio atacameño. Dicha recopilación corresponde al período que va desde los orígenes de la Cultura Atacameña hasta la llegada de los españoles. A través del recorrido de su exhibición permanente se puede apreciar desde el ambiente de la zona, concentrado alrededor del salar de Atacama y río Loa, la flora y fauna asociada, hasta los antecedentes de la cultura San Pedro que existe desde el 10 mil a.C., entre otras cosas.

Hall del Museo R.P. Le Paige.

Algunos de los tesoros arqueológicos exhibidos son las tabletas que usaban con más frecuencia los chamanes para rituales que involucraban el consumo alucinógenos, además de timbres para -probablemente- pinturas corporales, instrumentos musicales, joyas y herramientas de caza. De estas, una especie de martillo armado con una piedra y fibras, junto a los proyectiles moldeados en piedra, entre otras piezas, demuestran el desarrollo alcanzado por la cultura San Pedro y las interesantes similitudes y diferencias con otras culturas del mundo. El Área de Educación que se dedica específicamente a la difusión patrimonial y al contacto con el público visitante del museo.

Blog Área de Educación y Museo: museoarqueologicolepaige.blogspot.com

Pipas y tabletas con variados diseños usadas por los atacameños para consumir sustancias alucinógenas.

Junto con ser la capital arqueológica de Chile, San Pedro de Atacama también es la capital mundial de la astronomía. En los próximos cinco a diez años se terminará de construir el observatorio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), el proyecto astronómico más ambicioso del siglo confirmará que San Pedro tiene uno de los cielos más claros del planeta.

Vista del volcán Licancabur desde el Valle de la Muerte.

Salar de Atacama

Los cautivantes paisajes del Salar de Atacama o los valles de la Luna y la Muerte tienen una historia de millones de años que es posible de ver hasta hoy. La fuerte erosión producto del viento y el agua, todo un diseño en las rocas esculpido por el mar, volcanes y napas subterráneas dejando fluir sus minerales, son parte del gran patio trasero de San Pedro de Atacama, en uno de los desiertos más fascinantes del planeta.

Tras su creación en 1990 y declarada como “zona de interés científico para efectos mineros”, la Reserva Nacional Los Flamencos tiene la misión de proteger casi 74 mil hectáreas dividida en siete sectores ubicados a distintas alturas al sur-este de San Pedro de Atacama, lo que implica que haya condiciones climáticas, fauna y flora diversas. De todos los sectores -Salar de Tara, Salar de Aguas Calientes, Salar de Pujsa, lagunas Mischianti y Miñiques, Salar de Atacama, Valle de la Luna y Valle de la Muerte y el Tambillo- el más visitado es el Salar de Atacama.

Laguna Cejar en el Salar de Atacama.

Lagunas Cejar y Piedra

Un tanto más al sur del ayllu de Solor están las lagunas de color turquesa donde todos los días llegan turistas para saber cómo se siente flotar, inevitablemente, debido a las aguas con alto grado de salinidad. Formadas hace millones de años por lluvias provenientes de un gran lago salado, estas lagunas tienen características muy particulares. Por ejemplo, en su orilla se acumulan cristales de sal y unos metros más allá, rodeando todo el borde de las lagunas, hay un bofedal; es decir, un humedal que a gran altura hace que crezcan varias especies vegetales.

Baño en la Laguna Piedra.

Laguna Tebinquinche

Cada día, durante pocos minutos ocurre lo que probablemente es una de las puestas de sol más impresionantes del mundo; un fenómeno de colores, texturas que se da en las lagunas Chaxa y Tebinquinche, en el Salar de Atacama, y que evocan toda la belleza de la naturaleza. Tras este momento hay millones de años de constante cambios geológicos, en los que la zona sur de San Pedro de Atacama se fue nutriendo de minerales que surgían de la tierra o llegaban desde las montañas y volcanes junto con los ríos de las quebradas.

Al igual que en las lagunas Cejar y Piedra, alrededor de Tebinquinche hay bofedales donde habitan zorros y pájaros.

Turistas tomando fotografías en Laguna Tebinquinche.

Circuito Espeleológico Valle de la Luna

A solo 19 km de San Pedro de Atacama, el Santuario de la Naturaleza Valle de la Luna transporta a quienes lo vistan a un lugar que pareciera no ser de este planeta. Un sendero demarcado con piedras del mismo valle son el comienzo del camino para quienes quieren aprender sobre la historia y formación del lugar.

Caminata por el Valle de la Luna

Los recorridos tienen distintos grados de dificultad, que van desde no necesitar ninguna herramienta hasta arneses o cascos, en el caso del tour realizado por la Asociación Indígena Valle de la Luna, que con su trabajo en el circuito espeleológico del valle, astronomía andina y el circuito histórico minero, obtiene recursos para los ayllu o comunidades más antiguas de San Pedro de Atacama.

Cueva en el Valle de la Luna

En el Valle de la Luna, los lugares más visitados son las dunas de hasta 100 mt. de altura y las pequeñas crestas filosas como las llamadas “Tres Marías” (llamadas así por el padre Le Paige), el “Anfiteatro” y el recorrido por las cuevas dan una atmósfera de profundo misterio.

Piedras "Tres Marías" en el Valle de la Luna.

Valle de la Muerte

Al lado del Valle de la Luna, espectaculares esculturas naturales moldeadas por la lluvia y el viento decoran la Cordillera de la Sal, una zona de rocas amarillentas cubiertas de tanto de este mineral que pareciera que hubiera nieve en medio del desierto. Todos los tours terminan en este mirador para apreciar cómo el sol se esconde y cambia los colores del Salar de Atacama, las lagunas, San Pedro y, los siempre imponentes el volcán Lascar -uno de los más activo del país- y el volcán Licancabur, nombre que en kunza significa “gente del volcán”.

Rocas del Valle de la Muerte cubiertas de sal.

Horarios: Museo Arqueológico Padre R.P. Le Paige S.J., de lunes a viernes de 09:00 a 18:00 hrs.

Entradas: Reserva Nacional Los Flamencos (tanto para el Salar de Atacama como para el Valle de la Luna y el Valle de la Muerte): Adultos $2.000, Estudiantes $1.500. / Museo R.P. Gustavo Le Paige S.J.: Adulto $2500, Estudiante y Adulto Mayor $1.000, Atacameños y niños hasta seis años, gratis.