“14º Festival de las Luces” en Lyon, Francia

© Pascall Fayolle

A principios de diciembre, las fachadas de catedrales, edificios, esculturas y monumentos de Lyon, en Francia, fueron transformados en escenarios para acoger el 14º Festival de las Luces, el que surgió de una tradición religiosa hace 160 años. El evento dura cuatro días y ya es reconocido como una de las fiestas culturales más importantes de Europa, porque cada año atrae a millones de turistas.

Durante el festival, 70 puntos de la ciudad, entre los que destaca el centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad en 1998, son intervenidos gráficamente por artistas visuales, arquitectos, diseñadores y expertos en iluminación de distintas partes del mundo, quienes crean distintas historias y secuencias que son reproducidas sobre los edificios.

La iluminación también abarca los ríos Ródano y Saona, además del parque urbano de la Tête d’Or, el Théâtre des Célestins y la iglesia de  Saint-Nizier.

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Aunque no existe una versión oficial sobre sus orígenes en el siglo XIX, la que maneja el municipio francés consiste en que durante la inauguración de la Basílica de Fourvière en 1852, el arzobispo de Lyon bendijo el edificio, pero sin iluminación. Ante esto, los fieles pusieron velas en sus balcones y ventanas para que la ceremonia no se realizara a oscuras. Además, en 1989 la ciudad adoptó un Plan de Iluminación que interviene los lugares más emblemáticos, lo que ha situado a Lyon como un centro de diseño de iluminación.

Este año, los artistas trataron de rescatar la tradición lionesa y crearon un proyección con velas que, al reproducirla sobre la fachada, creaba la sensación de que los vecinos del edificio las hubieran encendido.

© Pascal Fayolle

El inicio del festival estuvo marcado por la iluminación de la estatua ecuestre de Luis XIV en la Plaza Ballecour. La intervención del artista Gilbert Moity transformó la estatua en un “cubo mágico” que inició el conteo regresivo antes de iluminar los edificios y lanzar fuegos artificiales.

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La intervención de la catedral Saint-Jean estuvo a cargo del artista Damien Fontaine, quien durante cada noche del festival, la “pintó” de un color distinto.

© Robert Pratta, Reuters; vía lexpress.fr

Pero no sólo los edificios fueron intervenidos. Las calles también fueron parte del festival a través de distintas creaciones, como el corazón tridimensional que creó Agatha Ruiz de la Prada.

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Además, varios “racimos” de lámparas adornaron Lyon. Estos se caracterizaron por disminuir su intensidad de iluminación a medida que bajaba la temperatura ambiente.

© Pascal Payolle

El Festival de las Luces destaca durante cuatro noches el patrimonio arquitectónico y permite que los ciudadanos vean su ciudad intervenida, pero no dañada. Además, los espacios públicos utilizados rescata parte de su funcionalidad, al recibir múltiples visitas que se reúnen por una actividad cultural específica.