Guía Urbana de Santiago: Barrio Italia

© Teresita Pérez / Plataforma Urbana

Es la cara más reposada de Providencia; una alternativa al ajetreo comercial de las avenidas que sólo invita a caminar lento, a detenerse a mirar pequeñas cosas brillantes que llaman nuestra atención, a compartir un café, una cena o un trago. Entre las calles Bilbao, Sucre, Bustamante y Román Díaz, el Barrio Italia parece haber encontrado el equilibrio perfecto entre lo residencial y lo comercial, pues allí conviven, día a día, almacenes pequeños, restauradores de muebles, tiendas de diseño, galerías de arte, restaurantes, bares, gente que ha vivido allí toda su vida y otros que sólo andan de turistas.

Historia

Avanzado el siglo XIX, el Intendente de Santiago don Benjamín Vicuña Mackenna, delimitó la ciudad habitada creando el “Camino de Cintura”: hacia el oriente, el límite era la Avenida que hasta hoy lleva su nombre. Así, la zona del actual Barrio Italia pasó a ser una buena alternativa para la aristocracia que buscaba un ambiente provincial y apacible en la periferia de Santiago. La Av. Bustamante, por ejemplo, pasó a conocerse como “el camino de las quintas”.

Hacia fines de siglo, barrios enteros eran proyectados con fachadas continuas y construcciones de un piso. Aunque en el barrio no se construyeron tantos cités, aún se pueden encontrar algunos en las calles J.M. Infante y Condell. Ya creada la comuna de Providencia en 1897, el Barrio Italia fue consolidando su identidad semi-rural, comercial y con una mezcla de cités, poblaciones y chalets.

En medio de todo esta efervescencia urbana, Marco Girardi crea el Teatro Italia en 1936: una obra que atrae toda la atención de la esquina de las avenida Bilbao e Italia. En sus años mozos, esta gigante y simétrica obra de la arquitectura moderna fue un gran impulsor de la vida en el barrio que finalmente tomó su nombre en honor a este edificio. Hoy, en el ex-teatro Italia se presentan ferias con temáticas variadas, pero enfocadas principalmente en el diseño.

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Calle Caupolicán

Avanzando en la historia más reciente, en la segunda mitad del siglo XX las autoridades se empeñaron en el proyecto Nueva Providencia que dio origen a un nuevo centro urbano-comercial en el oriente de la comuna. Con esto, el resto de los barrios mantuvo mucho más su carácter “provincial”, de construcciones antiguas, amplias y almacenes.

Sin embargo, en la década de los ’70, un grupo de vidrieros y cartoneros de Santiago que reunía sus materiales la calle Caupolicán, poco a poco comenzó a darse cuenta que la gente llegaba a ellos para vitrinear sus “cachureos” y se interesaba en comprar muebles y objetos antiguos o reparados. Así, muchos empezaron a trabajar creando o restaurando muebles, hasta que lograron posicionarse en Santiago como una de las zonas de anticuarios más importantes de Santiago.

Este proceso que evidenció el potencial cultural del actual Barrio Italia, fue forjado también en la década de los ’80 por la construcción del equipamiento del Parque Bustamante y el auge en las viviendas del sector Jesuitas-Santa Isabel. Hoy la calle Caupolicán -entre Salvador y Condell- es ideal para pasear en las tardes y sumergirse entre los muebles y objetos de todo tipo que esperan ser descubiertos por coleccionistas o quienes gustan de decorar sus casas.

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El auge del diseño

Viendo el éxito de la tradición de los mueblistas y restauradores, visionarias tiendas de diseño y deco apostaron por el Barrio Italia como un nuevo circuito de diseño y arte contemporáneo, con un futuro que muchos asocian con el barrio de Palermo en Argentina. Hoy, más de 40 llamativas vitrinas se concentran en Av. Italia y Condell, entre las calles Marín y Caupolicán, haciendo de éstas una verdadera ruta del diseño. Allí se pueden encontrar ropa exclusiva para hombres y mujeres, otras para niños (Vicho), objetos decorativos creativos y sustentables, artículos de jardinería (Artecultivos), artesanía chilena (Deorigen), antiguedades (Mandarino), y mucho, mucho más.

Varias de estas tiendas se han agrupado entre sí en amplias casonas antiguas, de techos altos y paredes vidriadas, para ofrecer a los visitantes en una sola pasada: novedosas alternativas en diseño de vestuario, muebles, galerías de arte, librerías, juguetes, artesanías y restaurantes.

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Centro gastronómico

Uno de los clásicos santiaguinos también es pionero en instalarse en el Barrio Italia: desde 1991, el Danoi encanta a familias enteras con su sabrosa comida italiana. Además, la oferta del barrio incluye comida mexicana, peruana, japonesa, chilena y orgánica, entre otras, además de ricas pastelerías y almacenes que ofrecen sus propias colaciones. La mayoría de ellos está en Av. Italia y Condell, entre Santa Isabel y Caupolicán. Algunos de los más reconocidos son el Café Plaza Victoria, las originales tortas decorativas de la Pastelería María José Armijo, el Café Anay y su galería de arte, el café orgánico de Abukaldi y el muy bien críticado restaurant Casa Luz, entre muchos otros.

Circuitos cultural y patrimonial

Un almacén tradicional que lleva más de 30 años en el barrio (Caupolicán 474), la Antigua Colchonería Marín (Tegualda 1462), el rockero Bar de René (Santa Isabel 0369), la imponente arquitectura de la Casa Fresia (Fresia esq. Salvador) y la característica Parroquia San Crescente (Santa Isabel esq. Salvador), son algunos de los hitos que comprende el circuito patrimonial del Barrio Italia.

Por su parte, el circuito cultural cuenta con varias galerías de arte contemporáneo y librerías ubicadas principalmente en Av. Italia. Entre sus atracciones, cabe destacar el único museo inserto en el Barrio Italia: la Casa-Museo Eduardo Frei Montalva. Allí vivieron los dos ex-presidentes (padre e hijo) junto a su familia, por más de 40 años, y hoy es la única casa-museo que existe de algún mandatario chileno. De martes a domingos y festivos se pueden visitar las habitaciones con sus muebles originales y una colección privada de pintura chilena, además del retrato original que Guayasamín hizo de Frei Montalva.

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La nostalgia viva de los oficios

El sólo hecho de entrar es hacer un viaje al Barrio Italia de los años ’50, en un espacio donde el tiempo se detuvo. La Peluquería Morales -ubicada en Emilio Visse esq. Santa Isabel-, lleva el apellido de su dueño y peluquero que hace 56 años que corta el pelo de hombres al estilo más tradicional: sólo con navaja.

Otro de los oficios que pueden encontrarse en el barrio es el de la Sastrería Henry Wilson (J.M. Infante 1000), que hace más de 30 años confecciona trajes para hombres y mujeres. Justo al lado, está una tiendita que por fuera no llama mucho la atención, pero que por dentro está llena de relojes antiguos que necesitan ser reparados, incluyendo a los relojes cu-cús, que a cada hora dejan sonar el canto de su pajarito.

© Teresita Pérez / Plataforma Urbana

Hay que ver: Los bellos objetos decorativos que pueden encontrarse en la calle Caupolicán.
Disco recomendado: Buen soldado“, Fran Valenzuela.
Estacionamientos: Sí. En casi todas las calles.
Estacionamiento de bicicletas: Sí, en la mayoría de las tiendas y restaurantes.
Cajero automático: En J.M. Infante con Santa Isabel o cercano al metro Bustamante.
Ubicación: Av. Italia esq. Santa Isabel, Ñuñoa-Providencia.
Horarios: No.
Metro: Santa Isabel o Parque Bustamante, Línea 5.
Visitas guiadas: En el barrio no, pero hay un mapa descargable. La Casa-Museo Eduardo Frei Montalva tiene visitas guiadas de martes a domingo de 10:00 a 18:00 hrs. Reservas en [email protected]
Fotografías: © Teresita Pérez / Plataforma Urbana