“Art on Track”: Galerías de arte en vagones de metro (Chicago)

© Art on Track

En 2008, el curador estadounidense Tristan Hummel, buscó la forma de reinventar el viaje en el metro de Chicago para hacerlo más atractivo y quitarle el ajetreo cotidiano. A partir de esta idea y a través de su grupo SALVO, creó “Art on Track”, una intervención artística que convierte los carros en verdaderas galerías artísticas.

Este año se realizó la quinta versión de este evento, en donde seis vagones cambiaron sus funciones por un día, acogiendo asientos verdes, un festival de cine y la decoración interior de una casa, entre otras.

Después del corte podrás conocer más detalles de esta intervención artística.

Para participar, los artistas y colectivos locales presentaron sus propuestas para adjudicarse, de forma gratuita, uno de los seis carros. La organización del evento estableció que las muestras debían ser aptas para todo público de seis a 60 años y tenían que asegurar la integridad de los pasajeros durante la exhibición, ya que esta se desarrollaba en  movimiento.

El pasado 22 de septiembre se realizó el evento. Cada carro fue intervenido sólo 45 minutos antes de que el público ingresara a los trenes, a las 17 hrs. A esa hora, el público ingresó a la estación Logan Square e inició unos de los varios recorridos por Blue Line, hasta UIC – Halstead.

© Art on Track

El recorrido entre ambas estaciones duró aproximadamente 20 minutos, pero si alguien quería permanecer más tiempo a bordo, podía hacerlo libremente. Como los carros en exhibición eran seis, el público podía bajar en las estaciones intermedias de Damen y Clark and Lake, para cambiar de vagón y disfrutar de las otras exhibiciones.

En cada carro, los pasajeros interactuaron con los objetos artísticos que no estaban tras una vitrina. Además, pudieron conversar con los creadores, quienes permanecieron a bordo del metro en todo momento. Todo esto convirtió un viaje normal en tren por uno especial que se da sólo una vez por año.

A las 22 hrs el evento finalizó y cada pasajero pudo bajar en cualquiera de las cuatro estaciones habilitadas para la muestra. Para que el tren volviera a las cocheras sin problemas, los artistas de cada exhibición debieron desmontar la muestra mientras el carro estaba en movimiento, con el fin de no afectar el normal funcionamiento de la línea en las horas restantes.

© Art on Track

Para costear la intervención, los pasajeros debieron pagar US$10, pudiendo acceder a los seis vagones durante las cinco horas que estuvieron disponibles las galerías.

Con “Art on Track”, los habitantes y visitantes de Chicago pudieron disfrutar del arte en un espacio en que diariamente no ocurren actividades inusuales. Asimismo, la exposición demostró que el arte en las ciudades se puede apoderar de espacios subterráneos ya existentes.