“Corrales para Bicicletas”: Una buena idea para ciclistas…y automovilistas

Hace un tiempo publicamos el artículo “Donde cabe 1 auto caben 10 bicicletas”, en el que les mostramos cómo en un estacionamiento de autos se pueden estacionar 10 bicicletas.

Ahora les mostraremos el programa “Corrales para Bicicletas”, en los que se pueden estacionar – de manera gratuita – 12 a 15 bicicletas en el mismo espacio utilizado por un estacionamiento para autos y que, desde el 2010, se ha replicado con éxito en las ciudades estadounidenses de Columbia, Nueva York, Portland, Pittsburgh, San Diego y San Francisco.

A continuación más detalles de la infraestructura pública.

Los corrales para bicicletas no requieren grandes inversiones de dinero, ya que sólo se necesita habilitar el espacio equivalente al estacionamiento de un automóvil, instalar amarraderos fijos a la calzada y postes reflectantes que marquen el inicio y término del corral. Por último, se pintan los límites entre la calzada y el corral, para que los automovilistas distingan la separación y listo!

Entre las ventajas del sistema, destaca que los ciclistas pueden estacionar las bicicletas sin perder tiempo en buscar un poste, un parquímetro o un árbol para amarrar a él la bicicleta, lo que además no entrega seguridad sobre la bicicleta. Asimismo, el corredor mantiene una separación entre cada amarradero, lo que permite que cada bicicleta no se caiga en ningún momento sobre otra.

A pesar de que los corrales fueron creados para ciclistas, los automovilistas también se ven beneficiados, porque muchas de estas infraestructuras están habilitadas en las esquinas de intersecciones muy concurridas y en las que antes de los corrales, se generaban accidentes de tránsito debido a los “puntos ciegos”. Desde ahora, los automovilistas tienen mayor visibilidad sobre la calle perpendicular a la que circulan, pudiendo distinguir si hay autos o no, ya que la altura de las bicicletas es bastante menor a la de un auto o una camioneta.

Intersección de Smith Street con Sackett Street, en Brooklyn.

Tal era el caso de la intersección de Smith Street con Sackett Street en Brooklyn, en donde los choques entre autos ocurrían con bastante frecuencia. Para revertir esto, la Asociación de Vecinos de la calle Sackett solicitó al Programa de Bicicletas de la Dirección de Tránsito de  Nueva York si podían habilitar un corral, a lo que accedieron para evitar los accidentes de tránsito y satisfacer la demanda de los ciclistas por tener más estacionamientos habilitados a lo largo de la ciudad.

Incluso los comerciantes de las zonas cercanas en las que se han habilitado los corrales se muestran a gusto con la medida, porque aseguran que los clientes ingresan mas relajados a sus tiendas porque en todo momento pueden ver sus bicicletas estacionadas a través de las vitrinas, lo que les entrega mayor seguridad. Además, muchas cafeterías que tienen mesas al aire libre se han visto favorecidas, porque los corrales quedan cercanos a los dueños de las bicicletas.

Mientras la ciudad estadounidense de Filadelfia le está demandando a su alcalde la habilitación de estos corrales, San Francisco estima que a finales de este año tendrá instalados 19 corrales para bicicletas. Pero, sin lugar a dudas, Portland lleva la delantera, ya que cuenta con 85 de estas infraestructuras públicas. ¿Cuándo será el turno de las ciudades chilenas?