Guía Urbana de Santiago: Museo Nacional de Historia Natural

© Teresita Pérez / Plataforma Urbana

Es uno de los museos más antiguos de Latinoamérica y actualmente el más visitado de Chile. Ubicado en el Parque Quinta Normal, el Museo Nacional de Historia Natural es una de las atracciones culturales de Santiago que desde los conocimientos de la historia del hombre y la naturaleza ha potenciado la curiosidad y el asombro de un público diverso en edades e intereses.

Luego del teremoto del 2010, el Museo sufrió daños en el segundo piso del edificio que están siendo reparados. Sin embargo, esta experiencia también le sirvió para reformar el tipo de museografía que utilizaban en ese entonces. Ahora las exposiciones son mucho más interactivas, permitiendo incluso, mostrar en vivo el trabajo de taxidermia y paleontología que realizan especialistas del Museo.

En total son 11 Salas y una Biblioteca que exhiben los trabajos de investigación de Zoología, Botánica, Paleontología, Antropología y Etnografía realizados por el propio Museo.

Historia y edificio

En 1828 el botánico, naturista e historiador francés, Claude Gay, llegó a Chile ansioso de descubrir la flora y fauna de un país desconocido. Contratado por el gobierno previsional de José Tomás Ovalle, en septiembre de 1830 Gay fundó el Museo Nacional de Historia Natural con el fin de conservar las principales producciones vegetales y minerales del territorio. Más tarde emprendería un viaje de diez años por la Laguna de Tagua Tagua, el valle de Colchagua, la región de Atacama, el Archipiélago de Juan Fernández, la Isla de Chiloé y la zona central del país. Gracias a su observación, Gay realizó los primeros amplios estudios sobre flora, fauna, geografía y geología chilenas.

El edificio que alberga al Museo desde 1876, es de estilo neoclásico y fue diseñado por el arquitecto francés Paul Lathoud. En primera instancia, el edificio se construyó en 1873 para la Primera Exposición Internacional que mostraría al mundo el desarrollo y modernización del Chile de mediados del siglo XIX. Esto se relaciona directamente con el plan de transformación de la capital que el Intendente don Benjamín Vicuña Mackenna había presentado un año antes. Recién en 1991, a más de un siglo de su construcción, el edificio del Museo de Historia Natural fue nombrado Monumento Nacional.

Esqueleto de ballena en el Salón Central. © Teresita Pérez / Plataforma Urbana

El comienzo de la historia

El Museo de Historia Natural también es conocido como “El museo de la ballena”, desde hace 122 años. Pero ¿cómo este esqueleto de ballena de 15 mts de largo llegó hasta el Salón Central? En 1889 el animal varó en Valparaíso. Desde ahí su esqueleto fue llevado en tren hasta la Estación Central y luego en carreta, por partes, hasta el Museo. Sin duda, esta es la principal atracción y donde el viaje por la historia comienza.

En la primera Sala de los Orígenes, se muestra el origen del Universo con el Big-Bang. Una de las muestras más impresionantes de esta sala es un meteorito de 60 cm aproximadamente que cayó en Tal Tal en 1906. Por su parte, la Sala de la Pre-historia de Chile cuenta con recreaciones de extraños animales que habitaron en Chile durante la Era del Hielo y cómo se extinguieron muchas especies con las glaciaciones.

Sala de los Orígenes. © Teresita Pérez / Plataforma Urbana

Norte y Centro de Chile

Que entre Toconce y Antofagasta hay tuberías de 400 km. de largo que transportan agua duce y que los aymaras y atacameños fueron los primeros en habitar el Río Loa, son algunas de las cosas que se pueden aprender en la Sala Desértica. En la Sala Sub-desértica, se puede ver en un “biorama” (una representación volumétrica) el fenómeno del Desierto Florido que sólo ocurre en nuestro país, en Namibia y en las planicies de China.

La Sala Mediterránea es una de las que causa mayor asombro entre los visitantes, pues allí está la réplica (el original lo conserva el Museo en un laboratorio) de “El Guardián”. Éste es el cuerpo de un niño inca de ocho años que fue encontrado en la cima del cerro El Plomo. La historia cuenta que murió en el ritual Capacocha, donde se le embriagó con alcohol de maíz para ser ofrendado al sol. Más tarde murió de hipotermia. Muchas organizaciones indígenas llegan hasta el Museo para el Inti Raimi -el año nuevo Inca- a celebrar y rendirle culto.

Por su parte, en la Sala Zona de Transición, el tema más relevante es la pérdida de agua dulce. En este sentido, una de las renovaciones que ha hecho el Museo de Historia Natural es complementar el Área de Educación con información que cree conciencia sobre el riesgo que corren los recursos naturales de nuestro país, pues si no son debidamente protegidos en su dimensión ecológica y ambiental, no se podrá asegurar la sustentabilidad para las futuras generaciones.

Réplica de “El guardían”, niño inca. © Teresita Pérez / Plataforma Urbana

Sur de Chile: de los bosques a la Antártica

En 1930, un grupo de colonos que llegaron a la región de Aysén decidieron crear un incendio controlado para despejar algunos terrenos que se estaban repartiendo. El resultado fue un incendio que se descontroló y que duró cinco años, con un humo que llegó hasta el océano Atlántico, sin poder hasta el día de hoy recuperar la flora y fauna perdida. Con este biorama que ejemplifica los desastres del hombre, se da inicio a la exposición de la Sala Bosques Templados, que en Chile son el Bosque Valdiviano, los de la Patagonia y los de Magallanes.

Una de las enseñanzas de esta sala es que una de las riquezas más grandes de Chile es que nuestro país es el único en el planeta que concentra tanta diversidad de climas y ecosistemas del mundo.

Biorama de las consecuencias medioambientales del incendio en Aysén, 1930-1935. © Teresita Pérez / Plataforma Urbana

En la Sala Zona Austral hay una canoa auténtica que los yaganes llamaban “Aiyuso”. Allí parían a sus hijos y apenas cortaban el cordón umbilical los tiraban al agua a ver si sobrevivían. Esta es una técnica de supervivencia que usaban los antiguos pueblos para no desperdiciar los escasos recursos en aquellos que no eran tan fuertes.

En la Antártica nunca es de noche, siempre hay luz. Además, se nos enseña que hace 100 millones de años, la Antártica era un bosque, y por eso se han encontrado allí restos de dinosaurios. El equipo de investigación del Museo viaja todo los años para complementar la información de la Sala Antártica Chilena.

Finalmente, la última sala del recorrido es la Sala Océnano, donde se da a conocer los principales problemas medioambientales de las aguas en el mundo y donde destaca por una gigantografía en la que se proyectan imágenes y sonidos de las ballenas.

Biorama de la Antártica Chilena de noche. © Teresita Pérez / Plataforma Urbana

Trabajo de Investigación y Conservación

Sin duda, la modificación luego del terremoto que más revuelo causó entre los asistentes fueron las dos estaciones de trabajo de Paleontología y Taxidermia que muestran en vivo cómo se descubren los fósiles o cómo se disecan los animales que son expuestos en el Museo. Estos módulos tienen el objetivo de acercar al público a las ciencias y de mostrar que el Museo no sólo se dedica a exponer, sino también a investigar y trabajar en terreno.

Estación de trabajo de Taxidermia. © Teresita Pérez / Plataforma Urbana

Hay que ver: El meteorito que calló en Tal Tal en 1906, Sala de los Orígenes.
Estacionamiento para bicicletas:
No.
Estacionamientos: No.
Disco recomendado para el recorrido: Hijos de la Tierra“, Los Jaivas.
Cajero automático:
No.
Ubicación: Interior de la Quinta Normal, altura de la calle Matucana con Catedral.
Accesos: Por Avenida Matucana.
Metro: Estación Quinta Normal, línea 5.

Horarios: Martes a sábado: 10:00 – 17:30 hrs. Domingos y festivos: 11:00-17:30 hrs. Los días 1 de enero, 1 de mayo, 18 de septiembre y 25 de diciembre, el Museo permanece cerrado al público.
Tarifas: Entrada liberada para todos los visitantes.
Visitas guiadas: Sí.
Fotografías: © Teresita Pérez / Plataforma Urbana
Ver On Line: www.mnhn.cl