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Estás en Plataforma Urbana » Análisis Urbano y Territorial » La pregunta equivocada: ¿Usted, quiere Mall?

10
jul
2012

La pregunta equivocada: ¿Usted, quiere Mall?

© Wikimedia Commons

Por Carolina Katz, Arquitecto, Magister en Gestión Urbana

En los últimos meses, hemos sido testigos de discusiones polarizadas sobre lo que dicen los expertos urbanos y lo que quiere la gente para su ciudad. Tanto para en el caso del mall de Castro como para el del Costanera Center, muchos han querido devaluar la opinión de los expertos (arquitectos y urbanistas entre otros) con argumentos que nos demuestran que los habitantes quieren lo contrario. La prueba: ya varios han visitado el mall Costanera Center y los ciudadanos de Castro en un plebiscito local votaron sí al mall.

¡Queridos colegas tenemos un problema!


Como arquitecto urbanista, este hecho me preocupa enormemente pues significa que algo estamos haciendo mal, por ende, es urgente pensemos porque se produce.

Propongo hagamos un juego de roles; primero seré ciudadano, habitante de Castro. “Aquí, llueve todos los días, hace frío y cada vez que quiero comprar algo tengo muchas menos opciones de precio y calidad que mis amigos del continente. Muy por el contrario tengo que resignarme a unas tiendas pasadas de moda y más encima termino todo mojado…un desastre. ¿Quiero un mall techado, calentito, lleno de cosas entretenidas que comprar y comer? SI, si quiero”. Ahora, juguemos que soy experto urbanista, “opinilogo del continente” y veo como la linda postal de Castro, lugar turístico, patrimonial y encantador se ve triturada por la masa desmedida y descuidada de un mall. “¿Quiero un mall de esa magnitud y volumetría en Castro? NO, no quiero.”

¡Habitante y experto, ambos tienen razón!

Y es que el problema no está en la incapacidad de entendernos unos a otros, el problema está en las preguntas equivocadas del tipo “si o no” que obligan a polarizar las posturas. Así, unos y otros parecemos de distintos bandos, y lo peor, excluímos todas las variadas y constructivas posibilidades de los puntos de encuentros entre unos y otros. En Castro (al igual que muchos otros plebiscitos), la pregunta está radicalmente equivocada y llevará a una solución también errada para la ciudad. No sería más inteligente preguntar CÓMO quieren los habitantes de Castro que sea su mall.

La participación ciudadana, política cada vez más usada en otras ciudades del mundo, nos permite en un trabajo conjunto entre habitantes, expertos y autoridades llegar a una solución consensuada que pueda responder de modo adecuado a todos los involucrados, a sus necesidades y anhelos. Ésta es un proceso, no sólo una pregunta. Un trabajo que necesita tiempo, donde todos explicitan sus posturas, dialogan y llegan a un consenso sobre lo qué quieren y cómo lo quieren. Un dialogo donde las posturas no se excluyen, se suman en busca de un bien común al corto y largo plazo. Así, Castro si podría tener un mall para que sus habitantes paseen y compren cómoda y competitivamente. A los expertos, autoridades y arquitectos, les tocaría entonces, buscar la manera de idear una alternativa de escala e imagen adecuada al paisaje chilote. Buenas e innovadoras soluciones, hay, no pongo en duda nuestra capacidad creadora, que no atenten contra el patrimonio de la comunidad chilota, permitiéndoles seguir generando recursos por medio del turismo y estar orgullosos de su ciudad. Final de la historia: ¡Todos felices!

Segundo ejemplo para seguir jugando: vivo o trabajo en Providencia, el comercio se ha venido abajo y las posibilidades de compra son mucho menores que las de otras comunas de Santiago…”¿Quiero un mall en mi barrio? Si, si quiero. ¿Voy a ir al mall recién inaugurado? Si, obvio que voy a ir.” Pero, atención, no perdamos el punto, ninguna de estas afirmaciones, implica que como habitante esté de acuerdo con romper un barrio. Los habitantes están diciendo si al qué (mall o más y mejor comercio) no al cómo. Es más, los habitantes no tuvimos ni una sola oportunidad de opinar sobre el cómo.

Al igual que en el caso de Castro, en Providencia, ciertamente, se podía mejorar la competitividad del comercio con un espacio agradable de paseo y compra. No obstante, para lograrlo no era necesario construir esa mole y sus enormes torres, irruptora del paisaje, aplastante para todo lo que la rodea tanto desde el punto de vista comercial como formal. Por el contrario, una solución consensuada, equilibrada fruto de un adecuado proceso de participación ciudadana, hubiese puesto de acuerdo a habitantes, autoridades y urbanistas (todos ellos también ciudadanos), para poder descubrir entre todos, una mejor solución, una que sepa responder a cómo puede y queremos sea un mall en Providencia.

Los invito a seguir jugando a los diferentes roles ahora desde nuestras posiciones reales de habitante, de autoridad, de experto, y, a pensar que SI nos podemos entender. Dejemos atrás las preguntas equivocadas que sólo excluyen un sinnúmero de opciones valiosas para nuestras ciudades y que no evalúan la real opinión de los habitantes, que les aseguro, es mucho más compleja y enriquecedora. Nuestras ciudades no sólo lo merecen, lo necesitan.

  • JJ

    Excelente reflexión. Por eso que pretender hacer referendums para todo es una soberana miopía, porque se reduce al mundo en toda su complejidad a un simple SÍ/NO.
    Referendums no es igual a participación ciudadana!

  • Juanelo

    Acá el mercado manda, el empresario ofrece, el ciudadano compra, el arquitecto diseña lo que el empresario dice (porque es el que le paga) y los demás arquitectos critican desde la vereda del frente..
    todos participan de alguna u otra forma! el sistema funciona!

    :D

  • Ivan

    Ampliando la muy buena reflexión del urbanista, aprovecho de indicar dos herramientas que nos hacen falta para lograr ese diálogo dentro de la ciudad pero también en otros ámbitos: evaluación ambiental estratégica y planificación territorial basada en valores del territorio. Si nos ponemos de acuerdo en que valores del territorio son los que queremos preservar, es mucho más fácil decidir las caracteristicas aceptables de los proyectos.

  • Karen

    Hidden due to low comment rating. Click here to see.

  • Miguel

    Esta estrategia del mercado es vieja y conocida; el consumidor no sabe lo quiere, el mercado se encarga de decirle qué es lo que quiere. El problema es que al parecer es mejor negocio ser consumidor que ser ciudadado. Una vez más, crecimiento económico por encima de todo. Triste.

  • https://twitter.com/RodBestias Rod

    Perfecto, sólo una pregunta ¿cuándo vendrá la participación ciudadana?? Llevamos años de años siendo aplastados por los intereses corporativos de las mega empresas ¿acaso a ellos les importa la participación ciudadana por sobre sus ganancias millonarias?
    ¿Hasta cuándo vamos a soportar que nos atropellen?

  • Sergio Varela

    Srs. Expertos Urbanistas.
    Soy Santiaguino, hace 21 años que me fuí
    de esa Ciudad enferma de Smog, stress y mala
    onda. Me vine a Chiloé (Castro)y estoy feliz
    por haber decidido aquello.
    Me gusta la naturaleza y la quietud.
    Siempre encontré que Castro no era una
    ciudad ni bonita ni atractiva y que no
    representa ninguna identidad patrimonial.
    Esa fealdad ha ido aumentando. El mall es
    una lata pero ya está hecho y el Chilote
    lo desea con ansias.
    ¿ Por qué no ocupamos esta energía apasio-
    nada en tantas otras locuras ambientales
    que otras actividades aplican destruyendo
    esta Hermosa Isla día a día?

    • pedroH

      Afortunadamente, Sergio, tenemos opiniones distintas sobre Castro.

  • Félix Ferrada

    Excelente artículo Carolina. Complementando con tu idea quisiera citar a Bjarke Ingels (BIG);

    ¨Históricamente el campo de la arquitectura ha sido dominado por dos extremos opuestos. Por un lado, lo avant-garde lleno de ideas locas. Originado desde la filosofía, el misticismo, la fascinación por el potencial de la forma o su visualización digital. Ellos actúan tan independientemente de la realidad, que no logran convertirse en algo más que curiosidades excéntricas. Por otro lado está lo tradicional. Corporaciones muy bien organizadas, que construyen predecibles y aburridas cajas de edificios funcionales. En este campo, la arquitectura parece estar atrapada entre dos lados infértiles: ya sea ingenuamente utópica o increiblemente pragmática. Nosotros creemos que hay un tercer camino enterrado entre estos. O uno difícilmente visible sobre la delgada pero bastante fértil superposición de ambos. Una arquitectura utópica y pragmática a la vez; una que se ocupe de la creación perfecta de lo social, económico y ambiental como un objetivo práctico.¨

  • Solo un Estudiante Novato

    No hay que preguntarse el por qué, es obvio que como ciudadanos queremos “de todo” y “lo mejor”. Tal vez hay que replantearse el cómo y el donde, porque no es culpa del ciudadano/usuario querer un mall bonito en su ciudad. Conste a todo esto que la modernidad que se nos ha impuesto significa todo lo que tienen las grandes urbes; por lo que la vida de un individuo en una ciudad alejada y pequeña puede ser aburrida para ese mismo individuo, y para otro que vive en una ciudad grande y caótica, una ciudad pequeña y tranquila presenta un oasis de serenidad. Ojo que no significa que un lado este correcto o no, sino que es así y que la experiencia de un lado y otro pueden dar puntos de vistas muy distintos. El deber según yo del arquitecto y del urbanista no es negar, por tanto las necesidades (o modernidades x)de un habitante, sino implementar de mejor manera esta necesidad. El Mall de Castro es una necesidad para los habitantes (se supone que uno está a favor de ellos, no en contra) pero implementado de la peor manera. Y el que falla ahí no creo yo que sea el mercado o el usuario, sino el arquitecto/urbanista. Bueno… eso era, un mea culpa. Solo soy un mechón, no sean rudos xd.
    Saludos.

  • http://chupalo.cl Don Ciudadano

    hace falta hacer una ley que consiste por ejemplo: si una empresa del rubro inmobiliario y construcción deberá dar permiso a la municipalidad a traves de cabildos ciudadanos de las juntas de vecinos, las reuñiones de vecinos y empresarios expliquen sus proyectos, maquetas y presentaciones. los vecinos decidirán a través del sufragio de votar SÍ ó NO y en los votos también es opcional fundamentar en el papel.

  • Daniel Yovanovic

    A juzgar por el tono del artículo y de varios comentarios en la columna, parecería que los ciudadanos se la pasan comprando a todas horas.

    Lo único que se debe comprar diariamente es lo del desayuno y los perecibles como el cilantro, el pan, la leche, etc, y eso lo consigue usted en el centro de avituallamiento que todo entorno vecinal debe tener: la tiendita del barrio.

    El verdadero problema es otro.

    En Castro están construyendo un monstruo inmenso como para atender a todo el Cono Sur. En Valparaíso están destruyendo el desarrollo portuario al construir un verdadero avispero de megacentros comerciales en un sector muy reducido (van a poner OTRO MALL junto al Congreso), y por todo el país están llenándonos de malls, muy lindos y elegantes PERO DEMASIADOS.

    ¿Quién va a comprar tantos calcetines?

    La respuesta es: no importa. El verdadero negocio es INMOBILIARIO.
    Los locales, las oficinas, los estacionamientos y los departamentos (si los hay) SE VENDEN a los ingenuos que creen estar haciendo el negocio de sus vidas. Los constructores del mall agarran la platita y aprecue, a construir otro mall en otra parte. ¿En dónde? En Llolleo, en Tejas Verdes, en Curanilahue. No importa, hay giles en todas partes.

    Saludos.

 
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