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28
may
2012

Aparición y nuevas formas de espacio público

Por Angélica de la Barra, Estudiante Arquitectura UC

Centros comerciales, parques de condominios y plataformas virtuales. La discusión sobre el estado del espacio público actual y la aparición de nuevos espacios de uso público pero propiedad privada o incluso de espacios virtuales de uso público, toma fuerza hoy en día dado el incremento de uso en estos últimos años. El futuro del espacio de uso público requiere una definición actualizada de las piezas que lo componen. ¿Son estos nuevos lugares parte de la esfera pública a pesar de su definición legal?

El espacio público es un concepto, posiblemente manoseado por diferentes disciplinas, que a lo largo de la historia se muestra en constante mutación. Quizás esta mutación, más que un cambio en la concepción del espacio público ha sido más bien una ampliación de este concepto, importando espacios que ahora también son marco para la reunión social y la interacción libre entre desconocidos además de presentar accesibilidad irrestricta (o por lo menos dar la sensación de que así es), características que definen principalmente la idea de espacio público.1

Esta evolución constante se enfrenta sin embargo con la definición legal que, aunque se manifiesta lentamente adaptativa a la sociedad en la que se contextualiza, pareciera ser completamente rígida en cuanto a este sujeto. “Desde la perspectiva legal urbana, el territorio está compuesto por calles y plazas de uso público y lotes con edificaciones de uso privado. La ley es tajante.”2

Concepto sociológico y legal, desalineados en cuanto a la definición de qué es espacio público y qué no, abren el debate. La superposición de información entregada por ambas áreas presenta una serie de lugares que dejan duda en cuanto a su clasificación. Algunos nostálgicos defenderán por siempre el espacio de propiedad y de uso público como el único válido negándose a la existencia de las nuevas formas que la sociedad ha puesto sobre la mesa. Sin embargo, esa categoría intermedia toma cada vez más fuerza por el incremento en el uso dado por la población y su consecuente construcción. El debate, la defensa y aceptación de estos nuevos matices de espacio público son inaplazables al ver la relevancia que toma cuando se ponderan las consecuencias que ha tenido su negación sobre todo en cuanto a la dejación en su diseño y planificación. A esto se le suma la incapacidad del clásico espacio público de uso público en responder a todas las necesidades de la sociedad sin estos nuevos complementos.

¿Está el espacio público clásico, obsoleto dada su respuesta insuficiente para responder a los requerimientos de una nueva sociedad? ¿Son estos nuevos espacios potenciables como espacios públicos?

Cierto es que lo privado y lo público, hoy en día no constituyen dos absolutos sino que son dos polos entre los que se presentan diversos matices. En arquitectura, numerosos factores se ponen en juego al momento de proyectar y de analizar una obra u espacio. En el caso del espacio público se hace especialmente complejo dado que presenta, además de niveles de información cruzada de diferentes disciplinas; la complejidad suficiente para analizarlo desde la escala urbana hasta el detalle constructivo.

Grandes temas a escala urbana, como la segregación, social influyen en los niveles de privacidad que presenta un lugar tanto como la elección del pavimento de una plaza en relación al de la vereda. Contrahuella de un escalón y planificación urbana pueden llegar a tener igual incidencia en las sensaciones a escala humana. Es así como la discusión sobre la validez de los espacios privados de uso público, de los virtuales de uso público e incluso de los privados de uso comunitario; como paralelos al espacio legalmente público y de uso público responde, más que a una disciplina o marco legal, a un inconsciente colectivo formado en base a sensaciones. En esto, poco podemos decidir las individualidades.

La masa de usuarios identifica de manera inconsciente cesiones de paso, antejardines con pavimento incluso boulevares de malls como sectores indiferentes a la calle, espacio público definido legalmente como tal. Sobre la definición de espacio público: “Espacios urbanos colectivamente usados, entendido como la red de espacios de dominio público y privado y edificaciones utilizados por la población para su recreación y circulación, sea de manera permanente o regular, estando ligados específicamente uno al otro en el plano peatonal.”3

Existen ciertas bondades que presenta el espacio de propiedad y uso público que son difícilmente reemplazadas con un espacio que no sea de propiedad pública. Esta categoría es el polo de máxima publicidad. Aquí, los enfoques sociales, físicos y legales concuerdan en definir este espacio como público. Ejemplos de ello son calles y plazas donde se observan características que según diversos sociólogos y en base a la normativa vigente de cada localidad, constituyen el espacio público.

Pese a que aún no somos testigos de dichas expresiones sociales en espacios que no sean legalmente públicos, el nivel de libertad de éstos mismos es cuestionable. Queda muy definido en la normativa, que los espacios públicos de dominio público son más bien de dominio de un estado. Nuestro sistema organizativo como sociedad hace que haya representantes de ésta que resguardan el patrimonio colectivo y específicamente, que trabajan en el gobierno haciéndose cargo de la administración de una porción de territorio.

En ese sentido, uno de los rasgos con más historia del espacio público queda limitado a la aprobación de ciertas autoridades. Ni comercio ni manifestaciones de carácter político pueden llevarse a cabo sin pedir permisos a la autoridad correspondiente. Las calles de todas las ciudades, por muy “públicas” que estén definidas, no presentan las libertades de uso propias del concepto antiguo: el “espacio vital y humanizante donde la sociedad se reunía para compartir sus opiniones, evaluar propuestas y elegir la mejor decisión”4 , encuentra mayor cabida en los nuevos espacios virtuales que en la misma calle.

FUENTE: www.google.imagenes.cl. Acción policial reprime a manifestantes en la vía pública.

A todo esto se le suma una creciente “privatización” de elementos elementalmente públicos como calles y pasajes. “La consecuencia universal e ineluctable de esta cruzada por hacer la ciudad segura es la destrucción del espacio público accesible (…) Para reducir el contacto con los indeseables, las políticas de reconstrucción urbana han convertido las alguna vez vitales calles peatonales en alcantarillas de tráfico, y transformado los parques en receptáculos temporarios para quienes no tienen casa”5 Diversas manifestaciones de la destrucción del espacio público de uso público quedan en evidencia en la ciudad contemporánea: calles cerradas con rejas, cámaras de seguridad en cada esquina, calles intransitables peatonalmente y algunas en las que incluso hay que pagar para transitar en automóvil, parques con restricción horaria, entre otros muchos.

En conclusión se puede decir que el espacio público está dando efectivamente una respuesta insuficiente a los requerimientos de la sociedad actual, tanto por su creciente regularización que va en desmedro de las libertades de uso; como por su baja adaptabilidad a la nueva población de usuarios más cómoda y rápida. Centros comerciales, parques de condominios y plataformas virtuales complementan al conservador espacio público en cuanto a la concentración de información ofrecida y a la velocidad con que el usuario puede acceder a esta variedad compleja de oferta. A esto se le suma que la sensación de libertad de uso en uno u en otro no depende de la definición legal sino más bien de las posibilidades de interacción, de expresión de cada individuo así como la sensación de libre acceso y ciertos aspectos de diseño presentes en cada espacio.

Se podría aconsejar entonces que, más que negarse tajantemente a considerar estos nuevos espacios como socialmente públicos, deberíamos hacer una lectura sin prejuicios de lo que demanda la población y el camino que está tomando respecto a este sujeto. Potenciar esta nueva gama de espacios públicos es la decisión más sensata si se tiene como objetivo responder a las necesidades actuales de los ciudadanos. De esta manera, la oportuna regulación de edificaciones tales como malls haría asumir efectivamente el rol que estos nuevos espacios tienen en la sociedad planificando la realidad: cómo articular la diversas piezas que componen el espacio público.

  1. BAHRDT, Hans Paul; “La Moderna Metrópolis. Vida Pública y Privada como formas Básicas de la Sociabilidad Urbana” 1979. []
  2. SCHLACK Elke, Espacio Público. A, ARQ (Stgo) n. 65 Santiago Abril 2007. p 25-27 []
  3. LEÓN BALZA Sergio, Conceptos sobre espacio público, gestión de proyectos y lógica social: reflexiones sobre la experiencia Chilena. EURE (Stgo.) v.24 n 71 Stgo Mayo 1998. []
  4. Cita de Aristóteles en http:// www.unalmed.edu.co []
  5. SALCEDO HANSEN Rodrigo, El espacio público en el debate actual. Una reflexión crítica sobre el urbanismo post-moderno. EURE (Stgo.) v.28 n 84 Santiago Septiembre 2002. []

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  • Daniel Yovanovic

    Como dije en otras columnas, la Carta de Atenas brilla por su ausencia en el acervo de nuestros arquitectos jóvenes.

    Todas las formas citadas por la autora del artículo que encabeza esta columna pueden ser válidas, unas más y otras menos, pero se queda en el tintero la forma más importante de todas, la forma de espacio público que permite el desarrollo de nuestra niñez y juventud JUNTO CON sus vecinos y compañeros de escuela, en una verdadera comvivencia sostenible: LOS TERRENOS EN CADA ENTORNO VECINAL (campos deportivos, auditorios, parques, casetas comunales, etc.)

    Una calle es pública (y lo sigue siendo hasta que la agarra el Transantiago), pero sólo para transitar y, ocasionalmente, para teatro callejero y otras manifestaciones ABSOLUTAMENTE ESPORÁDICAS. Lo mismo sucede con los centros comerciales, teatros, etc.
    Los terrenos de convivencia en los entornos vecinales permiten un encuentro TODOS LOS DÍAS, aunque sea media horita, pero que ACOMPAÑE AL DESARROLLO HUMANO PERMANENTEMENTE.

    Naturalmente, quienes son socios del Tigre Club tienen su deporte y vida social en su club, y tienden a olvidar que la gran mayoría de los ciudadanos no poseemos acciones en ningún club, y tenemos que conformarnos con los clubes de barrio, de colegio y del sitio de trabajo.

    Bienvenidas todas las formas de espacio público, pero por favor, no dejemos por fuera la más importante de todas.

 
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