La Vega Central de Santiago. ¿Cómo potenciar el Patrimonio sin perder identidad?

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Nombre: La Vega Central de Santiago
Dirección: Zona comprendida por las calles, Dávila Baeza al Norte, Avenida La Paz al poniente, Av. Santa María al Sur y Av. Recoleta al Oriente.
Categoría: Zona de Interés Patrimonial.
Año: 1850, Gran Mercado de Abastos. 1912 Vega Central.

El pasado 11 de Abril, ocurrió un lamentable incendio en la Vega Central que consumió 12 de sus locales, siendo una muestra de la condición en que se encuentran algunas dependencias del ex mercado de Abastos.

Si bien la existencia de un Mercado de estas características dentro de la ciudad es capaz de crear zonas de alto atractivo, hoy se hacen necesarios mecanismos que potencien un mejoramiento de estos espacios sin perder los valores y la identidad propia de este sector.

Desde la época de la colonia, los terrenos que se encuentran al norte del Río Mapocho han estado definidos por una vocación fuertemente comercial. Sin embargo varios incendios ocurridos a lo largo de los años, han ido definiendo el rumbo de este sector. En 1850 nace el Mercado de Abastos, el cual sufre 14 años después un incendio devastador, teniendo que ser nuevamente reformulado en años posteriores. Hacia 1912 se funda la Vega Central, pero en 1975 se incendia nuevamente y se construye parte de la configuración que hoy conocemos.

Hoy, este lugar de Santiago cuenta con precario equipamiento a nivel metropolitano, a pesar de la importancia que tiene dentro del imaginario urbano.

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La Vega Central, se ubica en un sector estratégico de la ciudad de Santiago. Se encuentra a solo 7 cuadras de la Plaza de Armas, y enfrenta a elementos urbanos notables como el Mercado Central y La estación Mapocho, y además se presenta como portal norte del centro de Santiago por su cercanía a autopistas y vías estructurantes de la ciudad. Por otro lado, desde el 2004, el barrio cuenta con dos estaciones de Metro cercanas: Patronato y Cerro Blanco.

Sin embargo, a pesar de las notables condiciones de localización y su interesante patrimonio cultural e histórico, el barrio de la Vega Central presenta graves problemas de infraestructura.

Puestos provisorios del mercado Tirso de Molina © Equipo Plataforma Patrimonio

Una actual saturación vehicular, mal estado de las calles (producto del constante paso de camiones), poco cuidado de la limpieza en las áreas comunes, alta densidad de locales con instalaciones de baja calidad, son algunos de los problemas que presenta esta Zona de Interés Patrimonial.

A pesar del valor cultural de La Vega Central, las características morfológicas, y el desorden con el que se han ido llevando a cabo las nuevas actividades al interior de ella, han mermado el desarrollo y consolidación de este sector.

Ante este panorama, se hace necesario repensar el futuro de La Vega, en relación a lineamientos medioambientales, de reciclaje, de refrigeración e higiene, de manera que produzcan un nuevo impulso para una revalorización de este espacio memorable en la ciudad. De esta manera, se pueden evitar las fricciones relacionales de éste con sus espacios cercanos y potenciar al mismo tiempo una mayor y mejor relación con el resto de la ciudad.

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La existencia de un Mercado de estas características, es capaz de crear zonas de alto atractivo tanto para su entorno cercano como para el resto de la ciudad, por lo que es necesario adaptar y potenciar esta zona patrimonial.

Algunos ejemplos que demuestran este esfuerzo de reconversión, son la Vega Chica y la Pérgola de las flores, las cuales están prontas a inaugurar nuevo edificio, que albergara 422 locales entre florerías, mercado de abarrotes y cocinerías. El proyecto rescata el valor del Patrimonio Social, y trata de rememorar las características morfológicas de la Vega, de un espacio abierto y sombreado.

Si bien la memoria, el interés patrimonial y de identidad que posee la Vega son innegables, es necesario un tratamiento que mejore la convivencia con la ciudad en sus bordes. Los proyectos a realizarse deben respetar la identidad y el Patrimonio histórico para que el lugar se vuelva más atractivo y genere mayores actividades, manteniendo a la vez el patrimonio inmueble y cultural.