Aeropuerto de Schiphol en Amsterdam, primero en incorporar espacios verdes

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En las ciudades de hoy en día, en un mundo virtualmente interconectado a través de las tecnologías de la comunicación, y físicamente alzanzable a través de los viajes aéreos, el aeropuerto se convierte muchas veces en un espacio protagónico de la vida de las personas. Asimismo, la presencia de terminal aérea en una ciudad puede, por ejemplo, marcar el nivel de importancia que ésta tiene a nivel local e internacional, destacándola como un destino frecuente y concurrido.

En Amsterdam, en el Aeropuerto de Schiphol, decidieron crear un espacio le otorga un valor sustentable a esta instalación que frecuentemente sólo significa un portal de tránsito entre un país y otro.

En un ala en el primer piso de la terminal aérea, junto con la creación de estos espacios verdes de descanso, se abrió un café de alimentos orgánicos y naturales, y servicios interactivos y sustentables, como un cargador de celulares que funciona con la energía que le proporciona una bicicleta estática que pueden utilizar los pasajeros.

En una de las alas interiores del aeropuerto se habilitó un espacio con árboles vivos, entre ellos un ejemplar de 130 años que fue trasladado al lugar, y cuya copa sobresale hacia el techo. Además se acondicionaron las butacas para espera, a fin de crear una ambiente armónico con las especies vegetales que se instalaron.

Se creó también un ambiente que permite la llegada de los rayos del sol al interior, y una terraza habilitada con asientos y mesas, en un entorno de áreas verdes. La idea de la administración del aeropuerto era ofrecer una experiencia similar a la que ofrecen los parques urbanos de las ciudades europeas, con lugares para descansar y compartir al aire libre.