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16
mar
2011

Edificio histórico Luis Cousiño deja atrás su pasado de “La Ratonera”

Manteniendo su fachada tradicional de proa, en su interior se construyeron áreas para carreras universitarias y un centro de gestión de turismo y patrimonio.

HERNÁN CISTERNAS
(El Mercurio – 16/03/2011)

VALPARAÍSO.- Luego de arrastrar por años el estigma de ser el símbolo del deterioro de la arquitectura y del abandono de Valparaíso, que le hizo ganar el apodo de “La Ratonera”, se encuentra en sus etapas finales la recuperación del edificio Luis Cousiño, inmueble que a partir del próximo mes será sede de carreras universitarias y de un centro de gestión turística y patrimonial.

Tras una inversión de 10 millones de dólares, la Fundación DUOC recuperó la fachada del inmueble, que data de 1881, y construyó en su interior 5 mil metros cuadrados de una moderna edificación en el centro de la ciudad.

El tradicional edificio Luis Cousiño, que tiene el reconocimiento oficial de Monumento Histórico, se ubica en la punta de diamante que forman las calles Blanco y Errázuriz, a la altura de Pasaje Ross.

En sus orígenes la obra fue levantada en terrenos ganados al mar, para el funcionamiento -a fines del siglo XIX- de las oficinas de la Compañía Explotadora Carbonífera de Lota y Coronel, siguiendo las instrucciones de Luis Cousiño, hijo del empresario Matías Cousiño.

Con el paso del tiempo, no obstante soportar terremotos y salidas de mar, el edificio comenzó a ser ocupado por diversas empresas y organismos, sufriendo permanentes deterioros por falta de mantención.

Hace quince años, en el lugar se pretendió construir una torre de edificios, pero el intento fracasó ante la oposición de residentes del cerro Concepción, porque la obra perturbaría la vista privilegiada que tienen los vecinos desde esa colina.

Fue en esas circunstancias que se tramitó y aprobó la declaración de monumento nacional.

Luego de más de una década de abandono, lo que se agudizó con varios incendios provocados por vagabundos, el terreno y los muros exteriores fueron adquiridos por la Fundación DUOC para un proyecto educacional y turístico.

Durante el proceso de recuperación de la fachada, ésta corrió riesgos como consecuencia del terremoto del 27 de febrero del año pasado, lo que obligó a reforzar sus paredes y los pilares del subsuelo. Durante un tiempo largo se restauraron los muros exteriores, sus elementos ornamentales y molduras para conservar su estilo.

Las obras culminarán dentro de los próximos 15 días y el edificio será inaugurado a mediados de abril.

Los cinco pisos del edificio Luis Cousiño se destinarán a dependencias académicas; habrá además un teatro con capacidad para 270 personas; un centro de convenciones, seminarios y congresos; un restaurante-escuela, una cineteca regional y salas de exposiciones, entre otras secciones.

A partir de abril, alrededor de 2 mil estudiantes circularán diariamente por sus dependencias, donde funcionarán las carreras de Turismo, Hotelería, Gastronomía, Ecoturismo, Restauración Patrimonial y Dibujo Arquitectónico.

Como parte del Centro de Gestión del Turismo, Patrimonio y Cultura, la Fundación DUOC habilitará en el lugar un área de información turística a nivel internacional.

RECUPERACIÓN PATRIMONIAL

Una inversión de 10 millones de dólares requirió la restauración del inmueble, ubicado en pleno centro de Valparaíso.

  • Daniel Yovanovic

    lunes 27 de abril – 2015
    Tal vez con menor inversión, por el excelente estado en que se encontraba el edificio, se hubiera podido hacer algo similar en la antigua sede de la Compañia Chilena de Tabacos.
    Hubiera servido para una facultad de ingeniería, mejor que el edificio de Hucke, porque sus pisos eran de mayor altura, como para albergar maquinaria pesada. Sus materiales de construcción eran a prueba de incendios y en la terraza había servicio médico.
    Su diseño arquitectónico era también digno de ser considerado como icono de la época de desarrollo industrial de Valparaíso.
    Su demolición fue como un castigo para Pancho.

    El teatro Valparaíso era otro icono, lo mismo que el Balneario Recreo. Sólo nos falta que destruyan la Biblioteca Severin y el Hotel Lebell.

    Un llamado de alerta a la ciudadanía para proteger nuestro patrimonio, y no con marchas, que jamás logran nada, sino con debates, aquí en estos espacios, y en eventos de carácter académico, tales como mesas redondas, paneles, seminarios, foros y similares, con memorias y todo, y difundir los resultados.
    Saludos.

 
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