La ciudad de Santiago -al igual que muchas otras metrópolis del mundo- se encuentra dentro de una gran paradoja que tiene que ver con aumentar la extensión de su límite urbano para acoger el crecimiento de su población, o detener dicho crecimiento con el fin de mejorar la calidad del aire y proteger el desarrollo de las actividades agrícolas.
En junio de 2010, el Consejo Regional rechazó la propuesta de modificación N° 100 al Plan Regulador Metropolitano de Santiago, denominada “Actualización extensión urbana y reconversión industrial” (ver más sobre este tema aquí, aquí y aquí). Esta propuesta amplía el límite de la ciudad en cerca de 10.000 ha de las cuales casi 3.000 corresponden a áreas verdes.
Uno de los principales argumentos para sostener el rechazo, fue la imposibilidad de los municipios para financiar el mantenimiento de las nuevas áreas verdes propuestas, una vez que pasen los 5 años que tienen obligatoriamente los privados para asegurar su mantención.
Por otra parte, en el primer Plan de Prevención y Descontaminación Ambiental (PPDA) de Santiago de 1998, se estableció como una medida para contrarrestar las emisiones tóxicas, evitar la expansión de la ciudad con la idea, de que el sistema de transporte fuera más racional y con ello disminuir las emisiones. En el mismo PPDA, se constató que la mala calidad del aire se debía a múltiples factores, tales como la disminución de la cubierta vegetal, la impermeabilización del suelo y cambios en las tasas de reposición de las napas freáticas, pérdida de bosque nativo y erosión.
A su vez, en la memoria explicativa de la modificación N° 100, la Secretaría Regional Ministerial de Vivienda y Urbanismo, establece como uno de sus objetivos centrales el aumento de la disponibilidad de áreas verdes, por lo cual se propone reservar 2.731,7 hectáreas para parques y áreas verdes. Esto significa la plantación de cerca de 200.000 nuevos árboles durante los próximos 20 años.
De estos antecedentes, surge la oportunidad de superar la paradoja, a través de la habilitación de nuevo suelo para el desarrollo urbano, pero aumentando considerablemente la cantidad de áreas verdes y con ello, la calidad del aire de la cuenca.
La pregunta que viene ahora, es si basta con la plantación de más árboles para revertir los impactos del cambio climático y principalmente, del crecimiento descontrolado de la ciudad sobre terrenos de carácter rural.
Entre muchos otros, quiero relevar dos señales del impacto del Cambio Climático en Santiago. El primero tiene que ver con la real falta del recurso agua, para el desarrollo de actividades agrícolas, hecho que se ve agravado en mayor medida por la obsolescencia de la normativa relacionada con los derechos de agua. Este estrés hídrico puede poner en aprietos una propuesta de Plan Metropolitano de Áreas Verdes para la RMS, ya que el agua para el riego, especialmente durante los primeros años de vida de un árbol, resulta fundamental para su desarrollo posterior. El segundo, se relaciona con el aumento de las temperaturas extremas durante los meses de invierno y verano, afectando con ello la salud de la población (enfermedades respiratorias) y la seguridad alimentaria (sequías y encarecimiento de vegetales y hortalizas).
Si consideramos que un árbol maduro, contiene unos 300 kg de carbono y que en una hectárea caben cerca de 400 árboles plantados cada 5 metros, tendríamos una cifra de 120 toneladas de carbono por hectárea. Y si una tonelada de carbono en la madera de un árbol o bosque, equivale a la captura de 3.5 toneladas de CO2 atmosférico, tendríamos que una hectárea plantada con árboles, podría capturar cerca de 420 toneladas de CO2 atmosférico, durante el período de 100 años, es decir, 4.2 toneladas de CO2 anualmente. Cabe señalar, que el promedio mundial de emisiones de CO2 en 2001, fue de 3.9 toneladas por persona (Banco Mundial), por lo que si se desea mantener en equilibrio la cantidad de CO2 emitido y capturado se requeriría al menos, forestar una hectárea por persona anualmente.
Las estimaciones de crecimiento poblacional para los próximos años en la Región Metropolitana de Santiago, indican un promedio de 50.000 nuevos habitantes por año, por lo que se necesitarían 50.000 hectáreas por año para capturar 210.000 toneladas de CO2 sólo para mantener dicho equilibrio.
En este caso, la propuesta del MPRMS 100 permitiría con sus 200.000 árboles reducir sólo 2.100 de las 210.000 toneladas de CO2 que se requeriría capturar anualmente. Incluso, la meta de los 6 millones de árboles planteada por el Presidente Piñera en su programa de gobierno para la Región Metropolitana de Santiago, sólo sumaría 63.000 a la brecha de 210.000 toneladas de CO2 mencionada anteriormente.
Todo este ejercicio, ha servido para graficar la urgencia que hay respecto al control de cambio climático en nuestra región y que para mejorar la calidad del aire, no basta sólo con plantar más árboles, sino promover una serie de acciones complementarias que permitan la reducción de contaminantes: disminución de viajes en transportes que usen combustibles fósiles, mantener controlado el crecimiento en extensión de la ciudad, promover prácticas de eficiencia energética y complementariamente, montar una verdadera maquinaria de plantación de árboles, que tome el problema como una responsabilidad de carácter global e inmediata.






















![Publicación de la semana: Design Like You Give a Damn [2]](http://www.plataformaurbana.cl/wp-content/uploads/2012/05/1337389803_portada_libro.jpg)

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Muy buen artículo; abre la discusión del límite urbano más allá del tema de ciudad densificada o expandida y muestra su complejidad. El ejercicios de cuantificar cuánta arborización se requiere para Santiago, es de mucho interés para poder tomar acciones mejor medidas, sin embargo, el tema que no se debiera dejar de lado -al pensar en forestación de la ciudad- es el del agua, un recurso que no estará disponible siempre a destajo. La idea es actuar considerando todas las aristas del tema de la sustentabilidad, que se pueden afectar, tanto en el presente como a largo plazo. Para eso debemos informarnos.
En Santiago siempre se hacen dramas por el tema del agua, cuando si utilizaran el sentido común, se ahorrarían dinero y un potencial dolor de cabeza.
¿A qué me refiero con sentido común? fácil: Flora local.
No sé si será una especie de complejo, pero los municipios de casi todo el país tienden a plantar en calles, parques y plazas, árboles originarios de otros países, los cuales muchas veces requieren toneladas de agua (como los liquidámbares, que vienen de Norteamérica) o son propensos a enfermarse (plagas), o bien, no crecen en óptimas condiciones porque requieren de un clima ajeno al que se encuentran.
Lo más sencillo es usar flora nativa, ya que “se cuida sola”, como bien dice el carismático arquitecto Federico Sánchez.
Cabe mencionar que tenemos más de 150 especies (entre árboles y arbustos) para elegir a lo largo de todo Chile, desde allí cada municipio debiera elegir los árboles y arbustos pertenecientes a su región para ornamentar sus ciudades.
Es una lata ver cómo las autoridades mandan a talar los árboles nativos que uno ha visto desde chico para reemplazarlos por las típicas palmeras hoja de abanico u otras tonteras. Es triste.
Saludos a Plataforma y sus seguidores.
Excelente ejercicio, sin embargo, si -para dialogar con la economía del mercado- traducimos las áreas veredes en artefactos mitigadores de las emisiones de CO2, no tardaremos en llegar a la conclusión de que no sólo es poco eficiente sino que absolutamente insostenible el pensar que podremos arborizar en proporción suficiente para equilibrar la contaminación urbana. Bajo ese punto de vista, las áreas verdes son artefactos para los que el consumo suelo resulta desproporcionado en función de sus efectos ecológicos. Sólo si integramos al problema de las áreas verdes el factor social, la necesidad estética de habitar el paisaje, de reconstruir el jardín como artefacto cultural y los efectos de ello en la calidad de vida, podremos erguir el verde como necesidad urbana en medio de los intereses del libre mercado. Y bajo este concepto -y observando también el plano que acompaña el artículo- sigue siendo tanto o más urgente que la planificación de las áreas veredes en las áreas de expansión de la ciudad, la reparación de un déficit histórico en las comunas “mediterráneas”. No sólo debe defenderse la periferia del liberalismo mediante la planificación del territorio, sino que alcanzar también los estándares mínimos en el anillo interior, tejido enfermo que acusa la falta de un “Estado de bienestar” en nuestro pasado urbano.
buena reflexión, casi mejor que el articulo. saludos
Muy buen artículo, felicidades. Pienso que también hay que profundizar y analizar los hábitos de vida y consumo de los habitantes de Santiago y cambiar paradigmas toda vez que, según una encuesta de América Economía, los habitantes de la capital chilena resultaron ser los más renuentes en América Latina, después de los de Monterrey, a dejar el automóvil por un transporte público de excelencia pues es símbolo de estatus y eso lo consideraban importante en una época consumista. Es probable que ayudando a cambiar esta actitud y reforzando políticas inteligentes de reforestación se pueda tener un mejor Gran Santiago y un mundo más humano…felicidades de nuevo desde Puebla México.
En la realidad las Áreas Verdes = “Sitio eriazo”, y considero que seguimos poblando de casas y casas la periferia, manteniendo el epicentro laboral, educacional y económico en una sola parte de esta, hasta cuando pensamos en hacer ciudad de una manera tan insostenible, el transantiago no funciona simplemente porque la ciudad va hacia un solo lado en la mañana y hacia el otro en la tarde, ningún sistema de transporte soporta eso tenemos que empezar a diversificar lo que tenemos actualmente y ser equitativos a nivel urbano.
Las inmobiliarias que tanto se llenan los bolsillos en vacas gordas y se retractan en momentos difíciles (terremotos), se les debería por lo menos exigir contribuir con algún modelo economico local que integre el barrio que esta construyendo con lo existente, generando lazos con los barrios vecinos, creando consultorios antes de, no cuando la gente no tiene donde atenderse, zonas comerciales a nivel local, escuelas y tantas cosas que nos hagan de una vez tener dignidad y desarrollo hacia lo esencial y sostenible.
La flora extranjera no es el problema principal, ni de lejos.
El problema está el LA PRIVATIZACIÓN DEL AGUA.
El grupo privado que se adueña del agua hace negocios con grandes industrias y grandes terratenientes, y lo que sobre es para la ciudadanía.
Otro problema grave es el manejo de conceptos ambientales.
Están tratando de imponer, como una especie de moda, el CAMBIO CLIMÁTICO, como si fuera lo más importante desde el punto de vista ecológico, y resulta que no es así.
Santiago tiene un MICROCLIMA; el cambio climático es un fenómeno PLANETARIO, y el hecho de que algunas vecinas compren plantas exóticas no le hará ni cosquillas.
El problema principal es LA CONTAMINACIÓN, ya que somos nosotros mismos los contaminadores.
Santiago está en alerta amarilla, pero no por ningún cambio climático sino por contaminación atmosférica, producida por los vehículos a explosión, las fábricas que rodean la capital, y los insecticidas.
Estos últimos vienen contaminando todo desde hace un siglo, hasta el extremo de que las hortalizas que comemos vienen envenenadas, pero como es un supernegocio las protestas son acalladas por los medios de comunicación.
El señor Al Gore, muy probablemente pagado por los gigantes de la industria química, ha tenido éxito en desviar la atención del público hacia el calentamiento global y sistemáticamente evita todo comentario sobre contaminación de tierras y aguas.
Me pregunto quién va a impedir que el agua siga contaminándose si se rifa a grupos privados.
Por el contrario, creo que fomentarán más contaminación porque hoy por hoy la venta de agua purificada y envasada es otro super negocio, un negocio que no es manejado a nivel de pymes sino por gigantes de las finanzas, gigantes que disponen de muchísimo dinero para influir poderosamente sobre la opinión pública y los medios de comuniación masiva.
Las iniciativas para aumentar las horas de matemáticas en el colegio corresponden a esta misma tendencia, y lo grave es que proponen DISMINUIR a las ciencias sociales y naturales, como si los principales problemas de la ciudadanía se pudieran resolver con geometría analítica o con cálculo integral.
Seguramente vamos a comer Lemniscata de Bernouille.
Las competencias ciudadanas no pueden reducirse al respeto mutuo (que es muy importante desde luego) sino que deben incluir el manejo adecuado del patrimonio natural y cultural en los hogares y en los entornos de convivencia ciudadana.
Saludos.
Sr. Fuentes,
Muy buen articulo, pero creo que hay un error fundamental en la logica del articulo.
El cambio climatico es un fenomeno global y complejo que afecta al planeta de manera integra, por lo que hablar de cambio climatico en Santiago suena un tanto absurdo. A lo que me refiero es que no se va a detener el cambio climatico apreciable en Santiago aunque la ciudad sea la mas ecologica del mundo, o aunque se boten todos los edificios para plantar arboles.
Quizas podriamos hablar del microclima capitalino y los efectos del Smog, pero dudo que un eventual calentamiento de la cuenca sea el unico factor relevante para la disminucion de agua, esto se debe al fenomeno global del calentamiento global.
No cabe duda que plantar mas arboles es mejor para todos, pero lamento coincidir con Ud: Plantar mas arboles en Santiago no va a parar el cambio climatico.
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Interesante perspectiva la del post, aun cuando cuenta con varias imprecisiones (paradoja).
Cabe señalar, además de las ya realizadas, que el crecimiento poblacional proyectado se llevará a cabo de cualquier modo, con aumento del límite o sin éste: la cuestión es adónde se localizará dicha población. Dada la dificultad de generar instancias de densificación, y quedando pendiente en consecuencia la gestación de políticas y la adecuación de instrumentos que la permitan, la opción de corto y mediano plazo resulta necesariamente la expansión. Por otra parte, es un hecho que habiendo crecimiento económico se requiere de más suelo.
El tema, entonces, es cómo se compensa este crecimiento con las áreas verdes proporcionales que requiere esta población (calidad y cantidad, ejecución y mantención), y cómo se aborda la deuda que mantiene Santiago respecto de su población existente, parte de la cual se cubre con los condicionamientos exigidos a los privados de las zonas propuestas de ampliación. Cabe señalar, al respecto, que la propuesta en revisión sí se hace cargo del tema.
Luego, lo que resta es revisar (y entiendo que se ha estado trabajando en ello) cómo operar en las comunas mediterráneas adonde no existe suelo y sí se manifiestan déficits significativos, y (aún sin expresión concreta) cómo se incorporan a los privados que operan al interior de la ciudad por la vía de condicionamientos, del mismo modo, por ejemplo, que en comunas como Lo Barnechea se opera con las mitigaciones viales.
A mí me molesta muchísimo ver que muchos proyectos habitacionales nuevos han salido sin las áreas verdes que esa misma población necesita.
Aún peor: no hay árboles en las calles. Las casas están separadas por pasajes estrechos, con veredas angostas y poco espacio entre la vereda y el pasaje, donde con suerte caben arbustos pequeños. Entiendo que hay que preocuparse porque las raíces de los árboles no dañen el alcantarillado, pero no por eso hay que desforestar todo.
Las plazas son PAVIMENTADAS en gran parte de su extensión, con unos cuántos árboles separados entre sí con un bandejón de pasto alrededor, y baldosas por todos lados, más la típica multicancha.
Esto no pasa sólo en Santiago, también lo he visto en proyectos nuevos en regiones. Ahora último pasé por Valdivia y San Pedro de la Paz, y la falta de áreas verdes en algunas poblaciones nuevas contrasta dramáticamente con la densidad del bosque circundante.
No sé qué clase de justificación tiene esto, pero me imagino que no es simplemente un tema de dinero, sino más bien un diseño perverso, con cierta estética que se contradice con la necesidad de áreas verdes y de sombra.
En la comuna de La Granja, hay una calle llamada “Avenida El Parque” (entre las calles “Las Uvas y el Viento” y “Canto General”, paradero 27½ de Santa Rosa. Efectivamente ahí había un microparque, con árboles grandes y sin pavimentar. Tras la remodelación, quedó pavimentado con baldosas bien bonitas y todo pero se perdieron más o menos la mitad de los árboles que había ahí, mucho del parque quedó expuesto al sol. Yo encuentro que quedó peor que como estaba.
También los nuevos corredores construidos para el Transantiago han sido construidos a costa de la vegetación preexistente. En su lugar, se deja una angosta faja de pasto con algunos arbolitos nuevos. En algunos casos el daño no ha sido mayor ya que no había mucha vegetación antes de la construcción, pero en todos los casos el nuevo escenario es mucho más desértico que el preexistente.
El pavimento de hormigón refleja gran cantidad de la luz del sol, la que a su vez se refleja de vuelta en la atmósfera, produciendo un aumento de la temperatura de la ciudad. Esto es una de las varias causas del fenómeno conocido como “Isla de calor”.
El tema de las areas verdes en loteos nuevos es un problema municipal. Es sabido que muchas no tienen recursos para mantenerlas asiq prefieren juegos, bancas, cunetillas, maicillo y un par de arbolitos.
Si es “sabido” que algunas municipalidades no disponen de recursos para defender sus entornos de convivencia ciudadana, entonces hay que reforzar el presupuesto para el mantenimiento del patrimonio natural y cultural de dichos entornos.
De lo contrario, quedamos expuestos a que continúe la rapiña de espacios públicos para levantar torres de concreto o megacentros comerciales a costillas de la formación ciudadana de nuestros hijos, que jamás la aprenderán de textos sofisticados si no tienen dónde practicarla con sus propios vecinitos, con quienes comparte la problemática cotidiana de su municipio.
La convivencia ciudadana en clubes privados es bonita pero buena sólo para vacaciones y festivos, porque allí los valores de encuentro son la piscina, la cancha de tenis o el restaurante, mientras que en el barrio los ciudadanos se reunen para lo bueno, lo malo y lo feo que les afecta en su calidad de vida.
Pertenecí a un club privado varios años, y pude comprobar que allí el tema de la calidad de vida en los barrios no se toca jamás. El club privado es una experiencia interesante y un excelente remedio contra el stress, además de constituir un sustituto aceptable para quien vive solo, pero la construcción de tejido social allí es prácticamente inexistente; el 99% de los temas de conversación consiste en la moda, las telenovelas y el último disco de chucuchucu.
Mi niñez transcurrió en un barrio (San Juan De Dios) en donde todos apreciábamos cómo este o aquél vecino resolvía algún problema de vivienda, y su logro era una enorme fuente de alegría para todos.
Las amistades forjadas en esas condiciones son indestructibles; y los recuerdos, irreemplazables.
Saludos.
¿Cuándo nuestra ciudad será pensada con mirada de largo plazo?¿Cuándo nuestro mundo académico, nuestras facultades, pelearán los sobrados fundamentos científicos y estudios de todo tipo, sobre la calidad de vida y sustentabilidad de nuestra ciudad?.
Hoy existen de sobra estudios y estudiosos que avalan lo mal encaminado que ha sido llevado el desarrollo urbano en Santiago y la bomba de tiempo que implica una ciudad cada vez más extensa. No hay modelo que aguante dicho monstruo, salvo los intereses económicos de siempre.
Efectivamente, como comentan algunos lectores: con qué agua, con qué sistema de transporte, con qué modelo de sustentabilidad. Es muy probable que se contruyan más áreas verdes, pero de corta vida y calidad depreciable, ya que los municipios NO poseen los recursos para mantener dichos espacios verdes.
Por qué no se gastan las energías en mejorar el casco urbano actual que ya está bastante sobredimensionado. Existe mucho qué hacer al interior de nuestra actual ciudad, existen áreas que se pueden potenciar aún más para desarrollar proyectos inmobiliarios, paisajísticos y recreacionales.
Aún existe una deuda histórica con nuestros espacios públicos, ya que no le hemos sacado el merecido provecho para aumentar nuestra calidad de vida: lo realmente trascendente.
Si no hay calidad de vida: ¿qué sentido tiene hacer ciudad?.
No todo lo puede regular el mercado, aunque a algunos eso le pueda doler. Una cama de dos plazas es para dos, no para 10. Si un estadio, un cine u otro lugar de uso masivo, no tienen más capacidad, simplemente se cierra el ingreso, por mucho que el público demande y demande dichos servicios.
Esta bien, todos tenemos derecho a vivir en Santiago, el tema es a qué costo: sin vida familiar, con eternos trayectos de desplazamientos, sin un servicio de transporte público. No podemos pensar en expandir la ciudad, si no demostramos y sentimos que lo realizado hasta ahora es coherente con un lugar para vivir pensado para las personas, lo demás es parafernalia barata
12:46 PM Feb 21st
Cambio climático en Santiago: oportunidades de los planes de forestación urbana (Plataforma Urbana) http://bit.ly/iji7lt #clima
1:00 PM Feb 22nd
Para mejorar la calidad del aire, no basta sólo con plantar más árboles, sino promover una serie de acciones… http://fb.me/vUMMaGkm
8:17 PM Feb 25th
Contaminación en Stgo: Plantar más árboles es muy necesario, pero complementado con otras acciones http://fb.me/HHwLQ12G
8:18 PM Feb 25th
RT @miparque: Contaminación en Stgo: Plantar más árboles es muy necesario, pero complementado con otras acciones http://fb.me/HHwLQ12G
2:04 PM Abr 3rd
Cambio climático en Santiago: oportunidades de los planes de forestación urbana | Plataforma Urbana http://t.co/n6r5jIo vía @purb
2:06 AM Feb 4th
Cambio climático en Santiago: oportunidades de los planes de forestación urbana http://t.co/maRmNZXu vía @purb #ciudad
2:08 AM Feb 4th
Cambio climático en Santiago: oportunidades de los planes de forestación urbana http://t.co/maRmNZXu vía @purb #ciudad