Ciudades amnésicas: Construcción del Mall del centro en Concepción, ¿Qué patrimonio nos hereda el retail?

La amnesia es una alteración del funcionamiento de la memoria, provoca un estado en el cual el individuo es incapaz de conservar o recuperar información almacenada con anterioridad. Si pensamos en la ciudad, con sus constantes modificaciones sobre la información existente a fin de poder adaptarse al crecimiento de su población y a los cambios en las conductas de consumo de la misma, resulta lógico que se vea continuamente en la necesidad de encajar y superponer nuevas piezas para así amoldarse a estas nuevas necesidades a satisfacer.

En este constante proceso de renovación, es considerable la cantidad de información valiosa que se ve modificada, o en ocasiones borrada. Cabe preguntarse entonces: ¿qué sucede cuando la renovación de la ciudad supone una perdida constante de aquella información relevante para sus habitantes? , es más ¿y si nuestras ciudades, en el afán por ser globales comenzaran paulatinamente a sufrir de amnesia?.

Pocas ciudades en Chile a excepción de Santiago tienen el privilegio de contar con patrimonio moderno entre sus tramas con la abundancia con que se le encuentra en Concepción. Destruida consecutivamente por los terremotos de 1939 y 1960 se gestaron las condiciones idóneas para reconstruir poniendo en práctica los postulados del movimiento moderno, postulados aprendidos por jóvenes arquitectos llegados desde las primeras escuelas de arquitectura del país. Así, la ciudad de Concepción fue una plana en blanco sobre la cual exponer estas ideas de ciudad, se gesta entonces una identidad urbana asociada a las abundantes obras modernas desarrolladas hasta mediados del siglo XX, cada una de las cuales contribuyó a organizar el espacio urbano a la vez de transformarse en hitos referenciales de un mapa visual que nos detalla la fisonomía de esta ciudad.

Obras como el Plan maestro para el campus de la universidad de Concepción desarrollado por Karl Bruner en 1931, desarrollo que a comienzos de la década del sesenta el arquitecto Emilio Duhart retoma , llegando a materializar varios de los edificios que hoy son emblemáticos tanto para el campus como para Concepción, siendo hoy parte de esa información valiosa que cada ciudad debe mantener.

En este grupo de obras y situado como remate del eje diagonal , conectando el campus de la universidad de Concepción con la plaza de tribunales de la ciudad, el edificio de la Corporación de la vivienda en calle Tucapel, obra de 1961 del arquitecto P. Schoeufeld , es una manifestación lúcida y vigente de la primera etapa del modernismo en Concepción.

Con 12 pisos de altura, este edificio de hormigón armado se plantea como una torre con una placa comercial ubicada en el primer nivel , placa que desarrolla una galería que permite cruzar el edificio en su eje longitudinal. Su condición de elemento aislado en el predio, sumado a la pureza volumétrica y dinamismo en la composición de sus fachadas, elevan a esta obra a la categoría de escultura urbana, transformándose en un elemento icónico y referencial del paisaje construido del centro de Concepción, su emplazamiento y el despeje del predio sobre el cual se emplaza refuerzan esta condición.La galería que alberga la placa comercial del edificio reconoce el rol público y de servicios del lugar en que se encuentra, mientras que su torre residencial, refuerza esta condición pública a través de la composición de sus fachadas; hacia tribunales un lenguaje permeable reforzando con balcones que se proyectan hacia la transitada calle Tucapel .Hacia calle Orompello, donde el uso de suelo es de carácter residencial , la masa del volumen que alberga las circulaciones verticales otorgan el gesto distintivo que reconoce esta realidad , siendo en si un cuadro compositivo hermético interrumpiendo esto a partir de pequeños vanos .

Actualmente, la complejidad de esta obra puede ser apreciada en 360o, siendo vestigio que da cuenta de una de las etapas de desarrollo de la ciudad, pudiendo con libertad ser apreciado íntegramente por quienes visitan la ciudad. El edificio Corvi Tucapel, es una exposición constante de historia urbana a escala monumental.

El nuevo Mall de Concepción tras paralizarse las obras el 2007 por la crisis económica, durante el 2010 y anunciado como gran síntoma de recuperación económica de una ciudad post terremoto, reanuda su avance.

Con el reinicio de las obras, se inicia también la cuenta regresiva del reinar solitario del edificio Tucapel, él que durante años señoreo en esta importante intersección del centro de la ciudad, se termina así una emblemática escultura urbana y con ello, una postal característica de la identidad urbana del Concepción moderno.

Y es que con 112 metros de altura, repartidos entre 5 niveles de locales comerciales mas un hotel y cerca de 800 estacionamientos subterráneos, la envergadura de este proyecto que promete ser el edificio mas alto de la región, cambiará de forma radical la fisonomía presentada actualmente por el entorno del centro de la ciudad. Al aumentar drásticamente la densidad de la manzana que alberga el proyecto y superar con creces las alturas de las edificaciones colindantes, el nuevo proyecto será la niña bonita del barrio, sometiendo a una condición de adornos anecdóticos a sus vecinos, siendo la obra de Schoeufeld la más afectada.

Las repercusiones no tan solo se verán en la forma en que desde la ciudad se aprecia este sector, sino que también repercutirá en la calidad de vida de los residentes del edificio que verán invadidos sus balcones por el enorme proyecto adyacente, eso sin contar con el aumento de flujo vehicular sobre calles ya congestionadas.

Sin poner en duda el reconocimiento de las normativas urbanas vigentes por parte de este mega proyecto, y tampoco el que este cumpla con cada una de ellas, es preciso acotar, que aún cuando cumpla con ellas, estas solo establecen directrices genéricas, sobre las cuales las interpretaciones pueden ser muchas, tantas como intereses en juego exista y no siempre criteriosas a favor de una convivencia armónica con esa ciudad preexistente.

La globalización y su estandarización propuesta, traen consigo beneficios al poner en nuestras ciudades a disposición redes de servicios cada vez mas similares a las encontradas en países desarrollados, sin embargo esta situación, trae de la mano el riesgo de quedarse en algún momento con ciudades genéricas, herederas de una arquitectura homogénea , réplicas aspiracionales de grandes capitales del mundo sin ninguna historia propia que contar.

Cuando el armonizar con lo existente no constituye una prioridad, se corre el riesgo de tener cada vez más ciudades amnésicas.