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20
Nov
2009

¿Hacia una nueva relación Ciudad Puerto? Oportunidades para institucionalizar la planificación de infraestructuras en Chile.

ValpoSeminario DOP2020

Durante los días 12 y 13 de noviembre pasados se realizó la primera parte del Seminario Taller “Integración estratégica de ciudades y puertos”, organizado por la Dirección de Obras Portuarias MOP y EPV en Valparaíso, con tal de instalar nuevamente el debate sobre las posibilidades, aciertos y desaciertos de nuestros procesos de evolución urbano-portuaria. Las exposiciones de los invitados internacionales y nacionales han puesto en relevancia no solo la conocida problemática de una relación compleja entre entes públicos, empresas autónomas del estado y municipios, sino que ha hecho evidente un estancamiento y falta de marcos institucionales que permitan su desarrollo, que intenta consolidar a Chile como plataforma de servicios para la exportación y pretende considerar al turismo como nuevo itinerario para el crecimiento socio-económico.

Recordemos antecedentes que permitan contextualizar esta discusión: Hasta el año 1997 con la nueva Ley de Puertos, el ente público encargado del diseño de obras de infraestructura era la Dirección de Obras Portuarias MOP, situación que mutó hacia un esquema descentralizado, competitivo y concesionable que desligó a esta repartición pública de la participación directa en planificar o ampliar puertos, llevándola a un plano fiscalizador que permitió redireccionar sus políticas hacia problemáticas sociales, como la protección de riberas, la conectividad austral, la pesca artesanal y los espacios recreativos. Sin embargo, después de años de debate, hoy vuelve a detectarse entre los actores la ausencia y necesidad de un ente regulador eficiente y proactivo. Más después del salto.

Para el caso puntual de Valparaíso, ha quedado en evidencia una empresa portuaria que hace esfuerzos por competir a ultranza con tal de ser el primer movilizador de contenedores del país (aunque San Antonio lo supera en volumenes transferidos totales y en capacidades de crecimiento futuro) en cumplimiento de la Ley que así le obliga, con planes de expansión definidos que en general no reconocen con facilidad la problemática urbana inmediata, salvo el nuevo giro hacia el turismo de cruceros y las sutiles iniciativas no excentas de polémica para la recuperación de borde: Muelle Barón, Paseo Wheelright, Paseo Edwards, Puerto Barón, además del clásico embarque desde la Plaza Sotomayor, unico punto de contacto de la ciudad con el mar desde las ultimas grandes obras de modernización portuaria, iniciadas en 1911 y terminadas en 1931.

En el puerto, hoy se barajan alternativas que permitan ampliar las areas de respaldo y profundidades que las nuevas embarcaciones post panamax requieren, a traves de nuevos accesos, zonas logísticas, reforzamiento del ferrocarril y reclamaciones de terrenos al mar, paralelamente al polémico proyecto Puerto Barón que inicia obras el próximo año 2010. Las tres alternativas de crecimiento pueden ordenarse según el impacto que generan sobre la ciudad, desde las menos conflictivas hasta las que ponen en contradicción iniciativas de recuperación de borde implementadas en los últimos años. La primera es la ampliación hacia Playa San Mateo, situada sobre un tramo de Avenida Altamirano sin frente urbano, que logra una ampliación de frentes de atraque sin impactar de modo inmediato sobre la ciudad, pero si llamando la atención de los resguardos medioambientales durante su construcción y operación. El segundo proyecto con mas posibilidades de licitación es la ampliación del espigón Prat hacia el oriente, dentro del área protegida por el Molo y que limita con las obras de Puerto Barón, todo esto frente al área central de la ciudad. El tercero es la ampliación en Yolanda Barón, con una megaplataforma y brazo de abrigo que obligaría a generar un nuevo acceso portuario en Cabritería con altas posibilidades de transformarse en el nuevo terminal de cruceros, en todo el frente que hoy utiliza el Paseo Wheelright y Playa el Rastro, que quedarían inutilizados.

El largo y complejo proceso da hoy nuevas luces luego que el MOP retoma la iniciativa dentro de sus ámbitos de intervención, tal como la ha anunciado con ferrocarriles, permitiendo considerar una nueva agenda que persiga cubrir las falencias actuales, pudiendo ser los siguientes sus primeros tres adelantos:

1. Una Mirada territorial: La ley de puertos que descentralizó Emporchi en diez empresas autónomas logró la competitividad entre ellas, permitiendo un salto que sin dudas ha sido soporte del crecimiento económico del País y a su vez, agilizó la gestión operativa de frentes de atraque, logística del transporte y captación de mercados en una hinterland ampliada. Sin embargo no consideró la lectura territorial y regional de los puertos existentes, especialmente en la concentración en la costa central de Valparaíso-San Antonio, alianza que hoy permitiría fortalecer el sistema portuario de modo que cada localización logre especializarse en su particular ventaja, distribuyendo sus beneficios en conjunto. Esto permite suponer un Valparaíso asentado en el turismo patrimonial, los servicios, los cruceros y la defensa, y un San Antonio en expansión de movimientos de contenedores, graneles y líquidos. Ambos bien conectados en lo físico y lo administrativo, lograrían consolidar el corredor bioceánico central, desarrollar sus especificidades y terminar con una competencia desigual iniciada en 1911 cuando ambos iniciaron obras de abrigo, transformándose en el sistema portuario mas importante del Pacífico Sur.

2. Una Nueva Política Portuaria de Integración: Las exposiciones realizadas por la EPV y el municipio evidencian el divorcio y a la vez la incapacidad de impulsar nuevos procedimientos para la complementación. Mientras el municipio pide una alianza para mitigaciones económicas y salidas al mar para el uso ciudadano, la empresa portuaria propone crecer sin limitaciones ni condiciones impuestas. Además del instrumento planificador que conjugue los intereses se requiere de un marco regulatorio que le dé continuidad, que permita la integracion de actividades validadas en base a procesos amplios y  participativos, con una mirada de largo plazo para que las grandes obras portuarias a diseñar y construir consideren múltiples usos dentro de sus aguas abrigadas, tal como lo hacen los puertos del primer mundo, regulados por una Autoridad Portuaria que planifica y acomoda los intereses sobre el borde marítimo urbano-portuario. A su vez, pueden buscarse a través de este esquema los controles y mecanismos que permitan canalizar una nueva relación municipio-empresa portuaria autónoma del estado, vinculante en los éxitos (y caídas) de una u otra.

3. Un diseño tridimensional acorde a la compatibilización de usos y flujos: Bajo argumentos de costo económico se han desechado intervenciones ya demostradas por la técnica. En palabras de Germán Correa “probablemente el molo de abrigo no hubiera logrado la aprobación de Mideplan” parece pertinente para saber que las decisiones que deben tomarse no son meros maquillajes urbanos. La mirada a largo plazo permitirá dar los próximos pasos futuros para el hundimiento de las vías férreas y autopistas, con tal de lograr continuidades y compatibilizaciones. Junto a esto el Puerto puede ampliar negocios no solo hacia el turismo, sino también hacia el transporte y la conectividad territorial, asegurando flujos y cargas hacia y desde el territorio.

Parece entonces inminente definir la agenda liderada por el estado, que otorgue el movimiento necesario que de inicio a la transformación adecuada de nuestras ciudades portuarias, que cada día desgastan en conflictos perdiendo la oportunidad de generar nuevos espacios de desarrollo y elevar el estándar de vida de sus habitantes y visitantes. Nos enfrentamos desde hace décadas con una serie de barreras que no han permitido el diálogo y que se mantendrán estables solo hasta que un golpe de mazo genere la apertura, inyecte nuevos aires, y nos permita pasar sobre los escombros y prejuicios que queremos y debemos traspasar.

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Un par de alcances… San Antonio tiene un tremendo plan de acrecimiento, pero no tiene los calados de Valparaiso,por lo que debería iniciar una gran faena de dragado con los costos ambientales que esto tiene, además de los recursos que involucra. ese es un punto importante y que acerca la posibilidad de expansión de valparaiso al sur en semejantes costos que la adaptación de Valparaíso a los super cargueros tipo post panamax.
Otro alcance es respecto a aquello que se cita de Correa, y que se indica en el texto, Mideplan tiene una metodología de evaluación de proyectos similar a cualquier evaluación de caracter “inversionista privado” haría, salvo un par de correcciones asociadas al costo social indirecto. Considerando esto, y a la vez teniendo a la vista que tiende a cero un inversionista que piensa en retornos de 100 o 120 años, debemos considerar que es altamente probable que la metodología empleada en la evaluación de proyectos portuarios está errada en horizontes de retornos. Y hay que considerar que un siglo es mucho tiempo, por lo que lo que debe liderar el razonamiento de la inversión pública debe ser más la política de roles futuros de la ciudad (el manoseado “la ciudad que queremos”) y no la de mideplan.

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# Noviembre 21, 2009 a las 11:32
 
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Con tal que el puerto se quede solo en el molo de abrigo eso seria bueno para la ciudad, saltandose el obvio beneficio de ingresos del puerto para la ciudad,

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# Noviembre 22, 2009 a las 20:44
 
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En las discusiones de relación ciudad – puerto y de ampliación de la capacidad portuaria de Chile para el Asía Pacífico, existe un problema de fondo que debe ser resuelto en forma prioritaria: Implementar una Institucionalidad Marítimo – Portuaria que sea representativa de la importancia del sector para el desarrollo del País.

Nuestro país hoy no cuenta con una Ley General de Puertos y una institución sólida para la regulación económica y política portuaria global. La Ley 19.542 vigente tiene por objeto regular y mejorar la eficiencia de 10 Empresas Portuarias del Estado, las cuales movilizan 1/3 del total de carga que se mueven por todos los puertos existentes en Chile públicos y privados.

Por tanto, el problema radica en la base, donde las definiciones de política portuaria y costera no pueden tener miradas de corto plazo como ocurre hoy y menos aun con visión solo de puerto o empresa portuaria, pues las decisiones que se tomen en inversión portuaria y en uso de las costas chilenas tienen efectos de largo plazo en el País, que inciden en las economías locales, regionales y en nuestra posición competitiva en un mundo globalizado.

Daniel Ulloa Iluffí
Director Nacional de Obras Portuarias

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# Noviembre 26, 2009 a las 11:41
 
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Sebastián dice:

Resulta evidente que la piedra de tope para un desarrollo armónico entre el puerto y la ciudad (cualquiera que sea, en Chile al menos), es la escición entre la planificación y objetivos que cada uno persigue.

En contextos como el de Valparaíso, con su valor y fragilidad patrimonial, esta ausencia de integración en la política pública resuena estridentemente desde muchos puntos de vista:

1º La escasa ingerencia de la planificación urbana centralizada (PRI) o localizada (PRC) en la zona portuaria que se regula de manera autónoma sin meditar siquiera el rol urbano que pueda tener en el largo plazo. Es decir, calibrar las posibilidades que en un futuro lejano existen de liberar fragmentos de puerto como áreas de apropiación ciudadana, conquista del borde costero o atracción inmobiliaria (como ejemplo el paseo Barón y el proyecto de mall plaza)

2º El bajo interés de la empresa portuaria en el derrotero futuro de su “suelo productivo”, cuando es o puede ser un destino otro al portuario. Está claro que no es el objetivo de la EPV la especulación sobre el futuro de la ciudad en que se desenvuelve su actividad; sin embargo, dada su influencia almenos podría plantearse algunos escenarios futuros considerando la costa y el borde costero como un “bien nacional” escaso y necesariamente público.

3º La imposibilidad de generar beneficios tributarios directos sobre la ciudad; por ejemplo, entregando parte de la tributación portuaria a la administración municipal para el desarrollo urbano o la protección patrimonial.
Urgente como un mecanismo de compensación y mitigación de los impactos negativos de su operación. Máxime considerando la relevancia de la condición de ciudad-puerto en la declaratoria de Valparaíso como Sitio del Patrimonio Mundial por UNESCO en 2003.

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# Diciembre 1, 2009 a las 17:59
 
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La idea de un porecentaje de utilidades portuarias para la Municipalidad de Valparaíso ya ha sido debatida en estas columnas desde hace varios años, pero la discusión se ha estancado.
El riesgo de no hacer nada es que la muni vuelva a rifar espacios de convivencia ciudadana para pagar la luz, o que rife metros cuadrados de borde costero a privados, con la complicidad de algunos ejecutivos de EPV.

Al parecer el camino a seguir es conformar una comisión que redacte el proyecto de ley (o decreto, o lo que corresponda) por medio de la cual el Gobierno Central apruebe la cuestión.
Propongo que en dicha comisión se incluya un representante de las universidades, de la Cámara de Comercio, de las Organizaciones Ciudadanas, un Concejal (ojalá de los que no se dieron vuelta la chaqueta), un representante de EPV (ojalá ninguno de los implicados en la rifa) y un representante de la Comisión Regional del Uso del Borde Costero – CRUBC (que se están reuniendo cada tres meses, y no avanzan nada porque además los integrantes son demasiados).
Nosotros, los ciudadanos, podríamos aportar ideas de todas las formas, colores y tamaños, y dirigirlas a la Comisión.

La tarea es urgente, porque la privatización en Chile está en fase de estertores y están tratando de privatizar todo lo que puedan antes de que la ciudadanía aterrice y tome cartas en el asunto (para lo cual tendremos que hacer un esfuerzo supremo y suspender por unos días nuestra atención a Bielsa, al matrimonio gay y otras yerbas que nos absorben el seso últimamente).
Los estertores se evidencian en la fiebre privatizadora que está afectando a nuestras carreteras, a las vías más importantes de la capital, a las electrificadoras, a Sanitarias, a la Enap, al Parque Gorostiaga, al Parque Forestal, a la explanada del cerro Cárcel en Pancho, y quién sabe a qué otras cosas (hasta los callejones los están cerrando con rejas).
Al camarón que se duerme se lo lleva la corriente.

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# Enero 6, 2011 a las 09:47
 

3:45 PM Nov 20th

¿Hacia una nueva relación Ciudad Puerto? Oportunidades para institucionalizar la planificación de in.. http://bit.ly/1qwttH
#urbanismo

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