Un amplio grupo de estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile (FAU) junto a algunos profesores de la misma casa de estudios organizaron los Talleres Libres de Urbanismo. Estas jornadas se realizan los viernes desde las 16:00 hasta las 19.00 horas, en la sala D- 12 de la FAU, ubicada en Marcoleta 250, Metro Universidad Católica. Los Talleres son abiertos a toda la comunidad interesada en generar discusión y aporte prácticos al territorio.
Para el segundo encuentro que se realizará el viernes 16 de octubre el invitado será Sebastián Biondi, poblador de Lo Hermida y representante del Movimiento por la Justicia Social.
El taller surgen luego que en junio de este año se dio a conocer la Propuesta de Plan Regulador Comunal (PRC) para Peñalolén elaborada por URBE, consultores a pedido del municipio. Se considera que el actual PRC es como un “traje que le queda chico” a la comuna. En Chile, la planificación urbana sigue los designios del mercado y “el traje que actualmente está de moda” es un tipo de planificación y crecimiento urbano caracterizado por la expulsión de los pobres hacia la periferia (gentrificación, erradicaciones ) para dar paso a la urbanización por parte de las inmobiliarias bajo la forma de torres de departamentos, barrios cerrados y parcelas de agrado.
Ante esta situación, cabe preguntarse ¿para quiénes se planifica el territorio?. Al parecer el aparente desorden urbano no es más que la cara de un orden capitalista. ¿Qué ocurre con el proceso de participación ciudadana? El proceso ha demostrado que la planificación se diseña en oficinas y se impone a la población en un proceso informativo que se trata de travestir de participación ciudadana.
Para más información: tallerlibrefau@gmail.com












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Uf, recibí tarde la noticia; imposible participar.
De cualquier forma, valga el siguiente comentario: si hablamos de participación, ya estaría bueno que asumiéramos que siempre hay al menos dos caras de la medalla, si no más (vecinos afectados, autoridad local, consultores externos, etc.), que deben entrar en diálogo. Tanto el tono de la convocatoria como la unidimensionalidad del invitado, parecen tendenciosos, y no apuntan a la generación de debate, ¿o acaso el ámbito académico de la U oficiará de contraposición?.
Visto así, notable la iniciativa de abrir el espacio, pero es poco lo que se puede sacar en la perspectiva de una participación entendida como un proceso de negociación, constructivo respecto del desarrollo futuro del territorio comunal, e ilustrativo como experiencia académica.