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Hacia un gobierno Metropolitano para nuestras Ciudades.

09
Ene 2009
por Colaborador Invitado
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491051831_pablo_allard.jpgPor Pablo Allard *

De un tiempo a esta parte se escuchan con fuerza clamores por contar con una autoridad urbana, o “alcalde mayor” que pueda resolver la falta de integración, coordinación y planificación de nuestras áreas metropolitanas. Si bien dicho rol en rigor lo debieran ejercer los alcaldes, esto ya es complejo en el gran Valparaíso, donde su área urbana considera municipios tan diversos como Valparaíso, Viña del Mar y Con-Con. Lo mismo con Concepción, Hualpén, San Pedro y Talcahuano.

Si para dichas metrópolis emergentes ya es compleja la administración del territorio, imaginen el gran Santiago, con su treintena de comunas urbanas con las más diversas realidades geográficas, sociales, económicas y políticas. Lo más lógico sería que la figura del Intendente jugara ese rol de gran aglutinador, pero su jurisdicción es a nivel de toda la región y no sólo sus áreas urbanas, lo que se hace crítico en el caso de Concepción y Valparaíso cuyo territorio es ampliamente mayor que el de la Región Metropolitana y considera varias ciudades. Este problema no sólo es exclusivo de las tres áreas metropolitanas que tenemos hoy en el país, ya que pronto se sumarán a esta categoría ciudades como Antofagasta, Puerto Montt, Coquimbo-La Serena y Temuco-Padre las Casas.

Por otro lado las atribuciones del Intendente, en particular en la Región Metropolitana son bastante limitadas, ya que no cuenta con la debida capacidad de planificar, diseñar e implementar planes o proyectos que más bien son feudos de los ministerios sectoriales con sus respectivos servicios, o se fragmentan en miles de proyectitos municipales. Por último, los Intendentes son figuras designadas como cargos de confianza del Presidente de la República, que responden a un Concejo Regional que también es determinado en forma discrecional y bajo la idea de equilibrios políticos. Esto deja la errónea impresión en la ciudadanía que el Intendente -como figura relevante en el medio urbano- juega un rol menor y termina asignando recursos a los municipios, determinando pre-emergencias o simplemente autorizando marchas o partidos de fútbol de alto riesgo.

Para salvar esta falta de coordinación, el Gobierno cuenta con el Comité Interministerial de Ciudad y Territorio, al cual concurren los ministros de aquellas carteras que tienen que ver con el tema urbano como son Vivienda y Urbanismo, Obras Públicas, Transportes y otros. Si bien este cuerpo sesiona en forma regular tanto a nivel central como regional, aún acusa la falta de integración entre ministerios acostumbrados a trabajar por su propia cuenta, como lo muestran los conflictos recientes derivados de la mala integración entre algunas autopistas urbanas y sus barrios aledaños, o para qué decir Transantiago, que dejó en evidencia que la ciudad no se puede ver desde la perspectiva meramente de transporte sino en forma integral. Para salvar este tema, y de paso sacar al ministro Cortázar de Transantiago ya que su pega es ser ministro de transportes y telecomunicaciones para todo Chile, se ha propuesto la figura de una autoridad Metropolitana de Transportes, que pueda al menos, desde la perspectiva del transporte urbano, coordinar a nivel metropolitano las distintas instancias y actores involucrados. Esta iniciativa me parece plausible, dada la urgencia del Transantiago y Biovías, pero surge la duda de qué pasará si poco a poco empiezan a surgir en forma independiente otras autoridades metropolitanas de aguas, energía, medio ambiente o desarrollo urbano. Esta vía, al igual que la creación de un “Alcalde mayor” que ejerza por sobre los municipios urbanos y bajo el intendente, lo único que generaría a mi parecer sería más burocracia y ralentización de los procesos y toma de decisiones.

En este sentido, creo que el mejor camino que nos queda es el de reperfilar y potenciar la figura del Intendente como una autoridad metropolitana cuando sea el caso, que se defina como un cargo técnico, elegido por concurso y no político o designado, de manera que no se convierta en un “petit president” que le haga sombra a quien esté de turno en la Moneda. Que además cuente con un Concejo Regional que sea electo democráticamente o que sea constituido por los propios alcaldes comunales. Que rinda cuenta anual de su gestión y se evalúe su continuidad cada cierto tiempo, y cuente con recursos y la debida capacidad de gestión y ejecución de proyectos, así como la facultad de visar o vetar cualquier proyecto sectorial que afecte el “Plan Estratégico de Desarrollo Metropolitano Integral”, primer producto de su gestión. En fin, no más burocracia ni politiquería sino más gestión y coordinación, con alguien que se haga responsable de pensar estratégicamente el futuro de nuestras ciudades a 20 años plazo. Esto requerirá grandes debates y transformaciones, pero hay que iniciarlo hoy, antes que sea demasiado tarde.

* Pablo Allard.  Arquitecto y Magíster en Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile, 1996. Master en Arquitectura y Diseño Urbano, Universidad de Harvard, 1999. Doctor en Estudios del Diseño, área Urbanismo e Infraestructura, Universidad de Harvard, 2003. Jefe del Proyecto Observatorio de Ciudades UC y miembro fundador de ELEMENTAL.

19 Comentarios »
José Reyes Saldías
Enero 10, 2009 - 19:08

Potenciar al intendente como agente de dirección y coordinación de diferentes ámbitos que afecten el ordenamiento urbano me parece bien. Sin embargo, siempre habrá discusión en cuanto al alcance de sus prerrogativas con respecto a otros órganos del estado (alcades, ministerios, etc).

Eso si, hay otra cosa que quiero comentar. Que haya descoordinación actualmente en parte se debe a que coexisten múltiples objetivos a los que variados órganos del estado intentan alcanzar. Pero es justamente la distinta naturaleza de dichos objetivos lo que hace que estos no sean en su cabalidad coherentes entre sí. Por muy coordinadas que sean las políticas siempre se va a tener que elegir o privilegiar algo por sobre lo otro, y esa elección nunca podrá ser puramente “técnica” sino que ineluctablemente poseerá un carácter político, e ideológico yo diría.

Bueno, eso no más.

angra
Enero 11, 2009 - 1:47

El sistema que rige en Chile es el de [”amiguismo” (relaciones de confianza) mas “estrategias de negocios futuros”]. La gente se asocia con quienes pueden llevar a puerto sus planes o intereses, tras pagar un peaje que puede servir o no a la población, tangencialmente. (Son visibles los casos opuestos).

Si esa persona (o ambas) es (son) una autoridad, instalar una empresa industrial no tiene bloqueos, tampoco comprar terrenos para tener rentabilidades cuando un embalse del MOP justo se deba hacer ahi, o crear sociedades en comandita para otros fines especulativos. Todo legal segun las reglas del juego que ellos mismos se encargaron de escribir, aprobar y decretar. (¿Bien / Mal? Es el deber del ciudadano conocer todas las leyes que lo afectan, aunque sean interminables y en idioma “raro” y oponerse o no).

Luego, somos testigos de la construcción desordenada e invasiva de la ciudad, y nos percatamos que no hay una estructura de diseño.

Lo que propones es que todo este sistema, que da tan buenas rentabilidades a quienes logran subirse a ese carro, se elimine y sea llevado a cabo por alguien incorruptible, con una visión a futuro y que los planes de desarrollo no tengan agendas variables en el tiempo. Perteneces a una generación humana intelectual evolucionada por sobre la actual.

Federico URqueta
Enero 11, 2009 - 14:40

Un Mayor, debe ser elejido por votacion popular, porque los alcaldes de la comunas en su jurisdiccion actuarian como concejales, vigilando y mesurando su actuar, para ser un contrapunto con el Intendente que es una figura desiganada politicamente, porque si incluso fuese elgido meidante concurso, obivemante los jueces serian politicos del gobierno de turno y se elegiria por afinidad poltica mas que por capacidad.

Juan Cervantes
Enero 11, 2009 - 22:42

Bien la columna porque se cae de madura la necesidad de un intendente o alcalde mayor con reales atribuciones. Pero de bajo alcance en tanto soslaya la inexistencia de una separación clara entre el poder político (sumido en el amiguismo, cuoteo, escasa democracia y participación)y la capacidad técnica de planificación de ciudad. El caso más patético son las municipalidades en donde el Secretario Comunal de Planificación es un cargo de confianza política, que cambia según el arbitrio del alcalde de turno y el resultado de las elecciones. El resultado es puro populismo e iniciativas de bajo impacto y proyección.

Debe separarse el rol técnico y de planificación de ciudades del rol politico de manera que se permita una palnificación efectiva que se respete a mediano y largo plazo. La situación actual es insostenible.

Enero 12, 2009 - 12:02

Coincidiendo con el certero análisis del artículo, no comparto la idea de llenar el cargo por concurso público, puesto que finalmente se trataría de alguien que de una u otra manera estaría en calidad de subordinado del gobierno. Lo más indicado es hacer lo que hacen la mayoría de las áreas metropolitanas del mundo, que tienen intendentes (gobernadores) democráticamente elegidos. Si bien esto no garantiza calidad, al menos da la chance que la gente que ocupa el cargo esté obligada a tener al menos algo parecido a una agenda urbana, teniendo un período de gobierno determinado para cumplir con su programa, sin tener la atadura que significa el no saber hasta cuándo se va a estar en el cargo, peso que siempre han sentido los Intendentes en el actual esquema (¿cuántos Intendentes de Santiago ha habido en menos de tres años de gobierno de Michelle Bachelet?)
Por otro lado, no hay que olvidar que la planificación de la ciudad es una tarea tanto política como técnica, razón por la cual quien se encargue de tan crucial labor debe contar antes que nada con gran respaldo ciudadano. Señalar que se debe separar lo técnico de lo político constituye a mi juicio un gran error, puesto que ambas áreas son parte de un todo indivisible. Mal que mal, y aunque nos cueste reconocerlo, detrás de las grandes ciudades generalmente se puede ver la mano de un gran político.
Lo que sí está claro es que las actuales figuras del Intendente y los Consejeros Nacionales están absolutamente sobrepasadas por los hechos, siendo necesaria una gran reforma que transparente y democratice estos cargos.

Enero 12, 2009 - 16:01

Quise decir consejeros regionales

Sermón del día.
Enero 13, 2009 - 5:55

Sería bueno ya qué la gente qué va por una candidatura, por la ciudad o comuna. Qué muestre sú CV, es decir, el pasado y qué exprese del porqué seriá la persona ideonea al puesto. Mostrar el programa qué intenta poner en practica etc. Hay algunos qué quieren ocupar el sitio para echar manos de vienes publicos y transferirlos a sus cuentas personales. Tengan el color político qué tengan es “ESTAFA”!!

Hans Intveen / Arquitecto
Enero 13, 2009 - 18:05

Esta es una discusión antigua, pero más cercana a la retórica que a los hechos. De forma análoga a cuando las leyes se hacen mal y luego nos vemos en la necesidad de crear nuevas leyes para tapar los vacíos dejados por las antiguas, es bastante común que aparezcan (de tarde en tarde) voces pidiendo nuevos cargos en función de que los actuales no están haciendo la pega.

Es como cuando se constata (con razón) que algunos gobernadores tienen un ámbito de competencia extremadamente ambiguo y antes que esforzarse en mejorar las características del cargo, se mira con apetencia la apertura de un nuevo “feudo” en el cual instalarse cómodamente.

Todos sabemos lo que sucede con los nuevos cargos, escasea la excelencia y sorprende la ubicuidad de los partidos. Cualquiera que haya trabajado junto al aparato público, además, sabe que la madeja ya es lo bastante enredada como para agregar un nuevo nivel de complejidad al paisaje. Ministerios que compartimentan la información de manera mezquina, recelosos de otros “feudos”, son parte de los fenómenos que vemos a diario.

En mi opinión, ya existe un lugar… mideplán debiera ser el cerebro del estado, donde se tenga una visión global de los problemas y se asesore con excelencia a los actores del territorio. Donde exista una mesa y un café recién servido para que los que tienen que tomar decisiones relevantes, sepan dónde está cada quién. Debiera ser, en otras palabras, donde se realiza la sinapsis de un estado “red”.

Mejor información, mejores decisiones urbanas.

Enero 14, 2009 - 2:27

“Logramos” crear una discusión bastante interesante aquí. Sólo me gustaría decir que estoy de acuerdo con Pablo Allard en que lo lógico sería que el intendente ejerciera como alcalde mayor, pero que por una cosa de superficie, sobre todo en las regiones de Valparaíso y del Biobío, esto no sería demasiado eficaz. Para solucionarlo, yo no creo que haya que dejar al alcalde mayor entre el jefe edilicio de las comunas y el intendente, como también opinó Pablo, sino que primero, debe crearse una nueva división pollítico-administrativa, para separar las áreas metropolitanas de sus respectivas regiones. Así, el alcalde mayor pasaría a ser “el intendente” de las áreas metropolitanas y el intendente de las regiones no tendría ingerencia en dicha metrópolis, lo que eliminaría la redundancia de cargos.

Javier Vergara Petrescu
Enero 14, 2009 - 20:01

Atingente e importante columna Pablo, muchas gracias.
Lo planteado por Allard, tema que hemos venido desarrollando en Plataforma en diversos post, es fundamental para dar el salto hacia una metrópolis más coherente entre barrios, e inclusiva para todos los ciudadanos. Potenciar una figura como la del Intendente tiene mucho sentido. En casos como el Alcalde de Londres, este tiene amplias atribuciones en temas como el transporte, cartera que se ha desarrollado enormemente implementando medidas tan osadas como la Tarifa por congestion, ampliamente discutida, pero llevada a cabo exitosamente en Londres hasta el año pasado. Un ejemplo de cordinación y decisión politica ejemplar que hace mucha falta replicar en ciudades como Santiago, Valparaiso o Concepción por citar algunos casos locales.
Saludos!
Javier

Virginia Venturino
Enero 19, 2009 - 15:45

Absolutamente de acuerdo que debe haber alguien capaz de coordinar el desastre mayor que es manejar la “urbanidad” del gran Santiago y de las otras grandes urbes que ya son.

Y que debe ser elegido por votación popular, también muy de acuerdo, pero… PERO, este personaje debe rendir cuenta pública una vez al año con la posibilidad real de carcel si como estafas, publicar su patrimonio y exigírsele que sea un profesional, ojalá, afín al tema. No podemos seguir teniendo autoridades que apenas saben leer y escribir y que no tienen la sensibilidad ni las capacidades para hacer bien su trabajo.

Y un consejo detrás, ELEGIDO, con los mismos requisitos, para que hagan de cada lugar, un lugar vivible, seguro, con espacio para todos, áreas verdes usables, buen transporte público, dentro de lo posible…

¡que ilusa, ¿no?!

Daniel Opazo Ortiz
Enero 21, 2009 - 9:44

Primero que todo, felicitaciones por reponer este tema en el debate, el cual revela que se trata de una necesidad que ya no puede ser obviada.

Me parece que para abordar el tema del gobierno de ciudad se deben tratar en paralelo varios temas:

1. Legitimidad política del gobierno de ciudad. Evidentemente, para que una autoridad pudiese tomar decisiones sobre el conjunto de la ciudad debiera ser elegida por voto popular, tener instancias de rendición de cuentas y -muy importante- de participación ciudadana en la deliberación sobre las políticas públicas y las estrategias de desarrollo (para un ejemplo con elementos rescatables, ver The London Conference). Para no hacer más complejo y burocrático el sistema de representación, se me ocurren dos opciones: una es que como dice Pablo, los alcaldes actuasen como consejeros; la otra es que cada 4 años, al elegir alcalde y concejales, se elija en cada comuna un consejero metropolitano. Esto nos lleva directamente al segundo tema:

2. Administración. Es bastante difícil pensar en un reordenamiento político administrativo a corto plazo, al menos en el tema de regiones metropolitanas (hemos visto nacer las regiones de Arica y Los Ríos en un plazo relativamente breve, pero sólo cambiando provincias completas de una región a otra; lo del gobierno metropolitano sería muy diferente), por lo cual el esquema posible es el de la transferencia de competencias desde el gobierno central (modelo que hoy está en pleno desarrollo para los gobiernos regionales, a cargo de la SUBDERE) pero también desde los municipios. Me explico: es necesario que como en Londres (tal cual dice Javier) u otras ciudades más cercanas, el gobierno metropolitano maneje todas las funciones necesarias para poder desarrollar una gestión integral e integradora de la ciudad: planificación del suelo urbano, áreas verdes, normativas especiales para áreas de desarrollo, impuestos territoriales, transporte, vialidad e infraestructura, espacios públicos, etc. Podemos discutir las distintas estrategias y procedimientos para lograr esto, pero el modelo general podría ser el que menciono más arriba.

3. Autonomía de la ciudad.
Este es quizás el punto más difícil, pues en un país con tradición unitaria y además con una concentración de población tan importante en una sola ciudad, no será fácil lograr que el ejecutivo y legislativo otorguen un estatus intermedio de autonomía al gobierno metropolitano. No son sólo temas políticos, sino también de presupuesto y otros, pero es fundamental que la ciudad pueda pensarse a sí misma, en el marco del país y las políticas nacionales, pero con el derecho a decidir, aunque sea en un rango limitado de temas.

4. Gestión
Otro tema crucial. Es preciso imaginar un gobierno metropolitano eficiente en la administración de sus recursos y eficaz en su asignación y ejecución; esto probablemente nos aleja de la actual figura de los GORE tal como hoy funcionan. Se necesitan mayores capacidades técnicas para formular (recuerden la reciente noticia de la región del Maule, donde se dejaron de gastar varios miles de millones de pesos del FNDR por falta de proyectos) y ciertamente para ejecutar, quizás no directamente, los distintos proyectos de desarrollo urbano. También se requiere agilidad para poder responder a dinámicas que muchas veces sobrepasan los ritmos del Estado. Pienso que un modelo posible sería que la autoridad política (jefe de Gobierno + alcaldes o consejeros) se apoyara en un número reducido de empresas públicas encargadas de los distintos temas, coordinadas con el nivel político metropolitano y con las autoridades locales. El primer y mejor ejemplo es obviamente Metro de Santiago, que perfectamente podría coordinar el transporte de superficie (de hecho, al interior de la empresa se comenta esta posibilidad); en otros
ámbitos tenemos ejemplos como Design for London (www.designforlondon.gov.uk) o más cerca, EMPLASA (Empresa Paulista de Planejamento Metropolitano, www.emplasa.sp.gov.br).

En resumen, creo que es hora que este tema se discuta en el espacio público, a través de una serie de seminarios u otro tipo de iniciativa. Te animas Pablo?

Maximiano Atria
Abril 7, 2009 - 10:17

No sé si la figura del Intendente debiera especialmente estar relacionada con temas urbanos. Su rol en el caso de la Región Metropolitana es extraño, porque la relación entre ciudad y región no es la misma que hay en el resto. Quizás habría que pensar en una modificación al sistema de organización territorial que deje regiones y un Distrito Metropolitano o algo así, como hay en Estados Unidos (Washington DC), Argentina (Buenos Aires DF), México (Ciudad de México DF) u otros casos. Así, reducimos burocracia al eliminar al Intendente Metropolitano.

Por otro lado, la discusión del Alcalde Mayor debería enriquecerse de la experiencia comparada. No tiene sentido decir que un alcalde de Santiago sería inviable por su complejidad, si pensamos en la complejidad (aún mayor) de Nueva York o la misma Ciudad de México. Santiago necesita un alcalde único (y no un intendente regional “enchulado”) que trabaje sobre el conjunto urbano, y podemos transformar las comunas actuales en un sistema como los boroughs neoyorkinos, o los arrondisements de París.

Lo que no es sostenible en el tiempo es el sistema que hay hoy en Santiago, donde una comuna como El Bosque no tiene plata para reponer ampolletas en los faroles y Vitacura no sabe qué hacer con los excedentes que tiene. Ahí comienza la segregación.

Una Reforma Municipal, eso es lo que necesita Santiago.

Alcaide de los Mayores
Abril 24, 2009 - 4:56

El amigaso, él amigo de mi amigo, mi concuñado, él suegro talvez? Este es él país del descaro! COÑOS!! El de la foto es un derechista? Cuándo un derechista a apoyado a un “Proleta”, al cotrario, lo ha denigrado y enlodado en el fango! De pronto todo el mundo es ANALFABETO por qué no “cachan una”.

Mauro
Abril 28, 2009 - 11:05

Pésima idea la de un ‘Alcalde Mayor’, demuestra una falta de visión de comunidad y una des-esperanza en la coordinación de los ciudadanos que conforman las organizaciones responsables de ‘hacer mejor ciudad’. Lo que se debe priorizar es incentivar la comunicación entre estos organismos, desarrollando acuerdos macros de coordinación y canales válidos para poder manejar proyectos desde múltiples variables, por ejemplo: técnicos, viales y medio-ambientales. Un ejemplo patético es el que se está desarrollando en Maipú con el mejoramiento vial de Av. Pajaritos desde la plaza hacia el sur, ahí se expropió, se ensanchó la vía, se repavimentó, se cortó todo árbol que los ‘estorbaba’ y como broche de oro se dejó para el final el traslado de la postación eléctrica, bien que ahora la empresa eléctrica está en un dilema con el municipio, de ¿quién se hace responsable por el costo del traslado?. Qué hubiera sido lo ideal: COORDINACIÓN entre los organismos para acordar el traslado a través de tendido subterráneo, eso hubiera descontaminado visualmente, ahorrando todo este tiempo en que aun está entrampados, mejorado la plusvalía del sector. Sé que el costo y la medida hubiera requerido de una postura positiva de todos los entes participantes, pero si no se tiene ese horizonte, seguiremos cometiendo errores por Ignorancia y seudos feudalismos organizacionales. Tema aparte es el de la Tala de árboles en la misma vía, falta de coordinación e insensibilidad municipal.

Maximiano Atria
Abril 28, 2009 - 12:06

La pésima idea es seguir asumiendo que la ciudad se hace coordinando de manera atomizada a cientos de actores con la estructura actual y no contar con una autoridad central que entienda la ciudad como un todo.

Federico Urqueta
Abril 28, 2009 - 14:13

Estamos hablando no ciudades metropolitanas con 3 o mas alcaldias en el radio urbanos y cercanas al medio millon de habitantes por area metropolitana, pretender que con una simple coordinacion se logre algo es inocente, lo mas simple es imitar la legislacion alcaldicia con un alcalde Mayor, para el area metropolitana y los alcaldes de las comunas dentro de esa area actuando como concejales Mayores, y obviamente el puesto seria elegido por la gente, pues entre el acalde y la presidencia solo hay puestos designados a dedo por cuoteo por la presidencia.

La figura del intendente esta muy por ecima de la ciudad, y esta mas cercano a una figura como de gobernador estatal, incluso habi un post sobre aquello aqui en PU

Mauro
Abril 28, 2009 - 15:46

Con la estructura de un ¡Alcalde Mayor’ se está negando la posibilidad de coordinación voluntaria, es decir, se está partiendo de la base que las organizaciones deben ser de cierta forma obligadas a ‘ACORDAR’ decisiones, es decir, una figura equivalente o paralela a un INTENDENTE. Es también BUROCRATIZAR y ENTRABAR más el proceso de acuerdo, ya que habría una ’supra-organización - Alcaldía Mayor’, porque es obvio que dicho alcalde necesitará subalternos para poder funcionar, IMAGINO QUE SE ENTIENDE ESTO COMO AUMENTAR EL ENGRANAJE BUROCRÁTICO, administración extra que sería financiada por parte del presupuesto nacional, no creo que sea privado.

Mayo 18, 2009 - 14:58

Pablo
para que quieres un nuevo cargo (alcalde mayor) supongo que hay varios candidatos y te incluye no?. Para que seguir con lo mismo, un cargo mas a esta fauna.
¿porqué mejor no solucionar con lo que hay?,,creo que ni Marcial Echeñique haceptaría tal trono (aunque se lo merece), porque dejas de lado a aquellos que estan destinados para dicha pega los DIRECTORES DE OBRA de cada comuna, son ellos los encargados de administrar el suelo de cada distrito, por qué entonces no delegarle mas funciones y eliminarles el lazo contractual que tienen con sus alcaldes (sus sueldos)para mayor independencia?
Tenemos un ministerio
Tenemos directores de Obras
Ahora necesitamos hablar claro y dar mas responsabilidad y NO crear cargos nuevos, no te parece muy patuda y simplista tu propuesta?

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