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COLUMNA
 
17
Dic
2008

Revisitando los Estudios Urbanos Chilenos

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Por Manuel Tironi *

¿Dónde deberían estar, o qué debería suceder con, los estudios urbanos chilenos en los próximos 10 años? Esta pregunta presupone que algo está mal con los estudios urbanos locales. Efectivamente, considero, humildemente, que están algo aletargados. O mejor dicho, que mientras nuestras ciudades experimentan cambios vertiginosos y que la teoría urbana (y social) ha dado saltos tectónicos, nuestros estudios sobre lo urbano siguen estos avances desde la galería. También creo que en los últimos años han ocurrido cambios significativos (así que desde ya mis disculpas a los estudiosos urbanos que no se sientan identificados con lo que viene), pero es necesario reforzarlos y consolidarlos. Hice un listado de 10 cambios que me gustaría ver en esta dirección, pero por respeto con el lector me centraré en tres.

1.    Acercarse a la sociología. O a la antropología, la geografía humana, los estudios culturales o cualquier otra disciplina que los reconecte con la teoría social. Porque a diferencia de lo sucedido con los urban studies Gym Teacher: The Movie divx norteamericanos y (sobre todo) europeos, queda la impresión que la emancipación de los estudios urbanos chilenos del yugo sociológico involucró también un divorcio de éstos con el debate teórico de avanzada.

Ojo, no digo que nuestros estudios urbanos no tengan debates teóricos, sino que éstos tienden a estar desactualizados, a ser algo ingenuos y a caer en el ensimismamiento. El problema estriba en que la teoría es como una lente que te permite “ver” los fenómenos sociales; o sea sin buena teoría (buena = actualizada) los riesgos de empantanarse en problemas de investigación añejos y repetitivos es altísima. Siento, lamentablemente, que ha pasado eso en Chile por mucho tiempo.

The Time Machine hd

La única manera de hacer un upgrade teórico es dejando por un momento de lado la teoría urbana (los Harveys y los Sennetts, las Zukins y las Sassens) que es siempre más blanda y simplificada, y zambullirse a la teoría social dura y pura. Por ejemplo, me atrevo a decir que si los estudios urbanos chilenos no comienzan a sintonizarse con el llamado “giro performativo” en cualquiera de sus versiones -actor-network theory, teoría no-representacional e incluso teoría de la práctica- sus alcances conceptuales y epistemológicos, y por lo tanto su capacidad para dialogar con la comunidad académica global, se verán severamente disminuidos.

2.    Acercarse a la arquitectura. Una confesión. Corría el año 2005. Estaba a punto de terminar mi master en planificación urbana en la universidad de Cornell y tenía todo arreglado para continuar con el doctorado. Hasta que fui a una conferencia de Rem Koolhaas. Ese mismo día decidí que no tenía nada que hacer en un doctorado en planificación urbana, y menos en EE.UU.

¿Qué vi en Koolhaas? Lo mismo que echo de menos en los estudios urbanos chilenos: coraje para encontrar la solución más creativa a través de la mezcla y remezcla de la arquitectura, el diseño, el urbanismo, la sociología y lo que sea; osadía para hacer academia con elementos no-académicos y viceversa. Veo a los estudios urbanos chilenos muy pacatos, vergonzosos de innovar, temerosos de salirse de la rigurosidad científica y/o importancia pública. Veo poco vuelo creativo: nada de mezclas raras, nada de asociaciones peregrinas.

Creo que los estudios urbanos chilenos deberían mirar con más respeto “las formas de hacer” de los arquitectos. O puesto de otro modo, reconocer que las ciencias sociales no son el único ni el mejor modo de ordenar el conocimiento y su proceso de creación. Acercándose al modus operandis de la arquitectura se perderá algo de sistematicidad científica, ¿pero a quién le importa si el resultado es sugerente, efectivo y, lo más importante, desafiante para quien lo propone?

3.    Alejarse del policy-making. Condición sine qua non para lo anterior es que los estudios urbanos dejen de tener ojos sólo para los MINVUs, MOPs y PNUDs del mundo: no todo es política pública en esta vida. Para calmar a los ortodoxos, no estoy diciendo que haya que olvidarse de las políticas públicas, sino que hay otros campos de trabajo por explorar.

¿Y cuál es el problema con las políticas públicas? Pues que por un proceso sociológico que sería muy largo de explicar, las políticas públicas tienden a considerar como legítimo sólo el conocimiento de origen cuantitativo, naturaleza técnica y vocación pragmática. Y esto, a su vez, tiene dos consecuencias. Primero, que constreñidos por los requerimientos de las políticas públicas, los temas de investigación se restringen: temáticas más exploratorias y menos domesticables a la lógica de la métrica no tienen cabida en para el financiamiento público. Y los investigadores, que de algo tienen que vivir, empiezan (muchas veces inconcientemente) a sintonizar sus discursos e investigaciones a estos enmarcamientos restrictivos.

El resultado es un déficit crítico en investigación básica y, sobre todo, en investigación fresca y novedosa. Este es la segunda consecuencia: el avasallamiento de los estudios urbanos a las políticas públicas ha mermado la posibilidad de abrir nuevos campos de investigación, de explorar nuevas vetas teóricas y de innovar en las metodologías, o sea de crear una disciplina dinámica y en constante desarrollo.

Un caso paradigmático que a mi juicio representa los tres puntos anteriores, es la segregación, tema “sagrado” de los estudios urbanos chilenos actuales. Esta línea de investigación ha puesto su foco casi exclusivamente en el diseño y/o en la implementación de políticas públicas. Esto ha logrado sensibilizar a los tomadores de decisiones, algo a todas luces positivo, pero a costos muy elevados. Se sigue buscando “medir” la segregación como hace 10 años, con herramientas predominantemente cuantitativas y de baja complejidad. Y no se ven avances ni debates teóricos significativos, no se vislumbra un intento por cuestionar sistemáticamente, utilizando todo el instrumental analítico disponible, si las definiciones de “barrio”, “familia”, “clase social”, “integración”, “arraigo” o “desigualdad” siguen siendo las mismas en un mundo perforado por las nuevas tecnologías de comunicación, las nuevas formas de construcción identitaria y las nuevas estructuras urbanas.

¿Qué hacer frente a todo esto? Básicamente atrevernos a innovar, o sea ponerse a leer, aprender de otras disciplinas y replantearse supuestos. Y obviamente, no asustarnos cuando veamos a alguien haciéndolo.

* Manuel Tironi. Sociólogo y master en desarrollo urbano de la P. Universidad Católica de Chile, master en City and Regional Planning de Cornell University y candidato a doctor en urbanismo por la Universitat Politècnica de Catalunya. Ha participado en numerosas investigaciones sobre planificación estratégica, industrias creativas, modelos de innovación territorial, regeneración urbana y citymarketing.

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Excelente columna
Y concuerdo completamente con manuel, creo que el urbanismo en chile se basa en parámetros y reglas; como muchas otras disciplinas, pero así tambien como todas, debe transformarse y CREAR no sólo seguir.
La arquitectura debería tomar MÁS presencia en estos ámbitos ( que le pertenecen) para hacer lo que siempre intenta en cada obra construida, ser parte de un entorno urbano, idear mundos.

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# Diciembre 17, 2008 a las 18:58
 
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Si existe algo por lo cual nos caracterizamos en Chile es por la falta de osadía al momento de exponer una idea, en particular si se trata de un engendro teórico particularmente original.

Pánico escénico o simple deseo pragmático de posicionarse (dígase sobrevivir) en dominios ya conocidos, difícil saberlo con exactitud, pero hace bastante tiempo que los estudios urbanos vienen diciendo una y otra vez casi las mismas obviedades, dándose enormes vueltas metodológicas y conceptuales para llegar a conclusiones que se podrían haber obtenido simplemente haciendo el café un poco más cargado (malo para el colon, bueno para la innovación).

La burocracia, antes que un fenómeno aislado, es toda una cultura oceánica en la que estamos inmersos, y cualquier investigación que no sea funcional a sus caprichosas mareas y que no se pueda etiquetar, empaquetar y mandar a algún concurso de fondos, queda absolutamente excluída de todo debate, naufraga como una anécdota al margen.

La verdadad es que se ha ido construyendo, por secretaría, una escuela urbanistica “con empanadas y vino tinto” políticamente correcta, pero autorreferente y con muy poco “roce social” en el campo de las ideas, particularmente a escala global.

Celebro este artículo, aunque el ejemplo de Koolhass, si bien estimulante, no tengo claro que sea el más adecuado, ya que sus propuestas suelen ser tan generosas en creatividad como en ausencia de humanidad, parece más interesado en dirigirse al ciudadano global que a ese anónimo y abrumado personaje que sufre sus edificios.

Bueno, claramente estamos en un mundo distinto al que cobijaba a la escuela de Chicago de Burguess y Park, pero tal parece que uno seguirá escuchando a nuestros criollos “chicago boys” del urbanismo por mucho rato.

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# Diciembre 17, 2008 a las 21:58
 
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parrafo 6
hecho de menos = echo de menos ( verbo echar en vez de hacer)
parrafo 10
a mermado = ha mermado ( verbo hacer)

Saludos por la buena arquitectura y la buena ortografía.

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# Diciembre 18, 2008 a las 08:33
 
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EL problema veo yo es que al contrario de otros paises, donde existen carreras de urbanismo, en pregrado, de cuatro años maximo, o con la modalidad de continuidad de estudios con 4 semestres, el asunto es como en Chile es solamente un Posgrado, el punto de vista del urbanista se basa primordalemnte en la 1º carrera del sujeto, como Manuel tironi es un Sociologo, su opinion esta sesgada, obvimenete sea conciente o incocientemente el le dara prioridad a temas sociologicos, el urbanista tiene que saber de economia, arquitectura, derecho, construccion y sociologia, ramos muy diversos y amplios, ojala que alguna universidad de avispe y crree la carrera, es mas las carreras de socioeconomia si le das un año mas podrian salir buenos urbanistas, o 2 años para que un tecnico en alguna area mencionada pueda salir como urbanista,

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# Diciembre 18, 2008 a las 09:27
 
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Por lo que entiendo del texto, podría decirse que en Chile lo que se enseña y practica es “Planificación Urbana” en vez de “Urbanismo”. En donde el primero, dado unos mecanismos de diseño y evaluación, privilegia la aplicación de criterios cuantificables y universalmente validados.

Pienso que es posible aunar el tema de los estudios culturales con el urbanismo. De ahí saldrían cosas bien interesantes.

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# Diciembre 20, 2008 a las 19:52
 
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Camilo dice:

Bastante relativa la apreciación de Tironi………concuerdo que en el circuito abitual de seminarios es así….pero me ha tocado ver cosas bastante innovadoras en Chile………….q definimos como innovacion en estudios….nuevas metodologías?……..visiones?….no me queda claro lo q se plantea en la columna, faltan ejemplos más claros y generar un “barrido” más o menos extensivo de lo que se hace en Chile en términos de estudios para decir eso…………buen post en todo caso…….primera vez q veo q se plantea un cuestionamiento de este tipo………

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# Diciembre 21, 2008 a las 16:38
 
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Estimados.

Creo firmemente, que todo esto que se expone no sirve de nada. Es un voladero de luces más.
Me refiero a que el urbanismo debe dirigirse hacia el manejo y monitoreo de las economías y jurídicas urbanas directamente, Yo también colaboro pero con cuatro (4) alternativas:

-El rol social del suelo y de su propiedad (urbano y rural – modificación constitucional). La propiedad no debe ser una acto jurídico intocable, si la necesidad y el bien común está en peligro.

-Antiespeculación y antisobreavalúo del suelo, que impide que millones de personas no puedan tener acceso a bienes y servicios básicos. Saben la gran diferencia que habría de precios de los productos, bienes y servicios si los costos de producción no estuvieran asociados a las valorizaciones infladas del suelo por temas de localización, especialmente por la renta que esta genera?.

-El manejo de los valores del suelo y la tributación territorial. Saben la cantidad de millones y millones de Has. que son de propiedad de tan solo el 1% de la población y grandes multinacionales?.

-Recuperación de Plusvalores x inversiones fiscales + Pago de Impuestos (Renta) por la Rentas de Bienes Inmuebles. Saben la cantidad de billones de dolares que los propietarios rentistas internalizan en sus arrendamientos y/o comisiones/intereses x créditos , sin pagar siquiera un centavo?. Osea, la gente más pobre y la clase media con su consumo (IVA) paga por la estabilidad de un sistema hecho a la medida de los rentistas y entidades financieras.

Como arquitecto, agradezco el guiño o halago de que las cosas tienen que ir sobre la arquitectura, pero la arquitectura como arte sabrá ser independiente de cualquier intento de dominio especulativo. Koolhaas es un genio, justamente por su capacidad creativa y de libertad de expresión. Convertirlo en un ‘modelo’, es justamente lo que distorsionaría su esencia.

Sobre la sociología o antropología, es muy interesante pero altamente probable que transforme al rol del urbanismo (el bien común) en algo esteril con respecto a sus implicancias sociales, económicas y ambientales.

Sobre el anti-policy making, es una forma de evadir la verdadera responsabilidad de los urbanistas.

El urbanismo debe conducirse hacia los manejos de la economía urbana jurídica y el desarrollo sustentable, en un mundo en que el 51% de su población vive en ciudades y la mayoría un brutal pobreza, aunque moleste escucharlo.

Urbanismo en pro del bien común y la sustentabilidad transversal socio-económica y ambiental. Resuelto esto es que se generaran todos los fenómenos interpretativos que quieran, por millones, para que los que quieran analizar y hacer todas las especulaciones teóricas y barrocas que quieran, lo hagan.

En este sentido es que el urbanismo está dormido. En evadir su verdadero rol, dentro de un convencimiento que mercado de que el mundo esta bien como está.Este es la verdadera razón, por la cual los urbanistas chilenos estamos dormidos, no a lo que el texto se refiere.

Saludos cordiales a todos.

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# Diciembre 23, 2008 a las 17:47
 
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david dice:

conozco un “ingeniero utópico” que diseño rotondas, parques y otras cosas según sus ideas de un “neo constructivismo orgánico”, entre los años 1953 y 1958.
alguien que enseñaba a los jovenes ingenieros civiles de beaucheff en los sesenta, que la ciudad era un organismo vivo, y mezclaba sus conocimientos de terapia gestaltica, con la teoria de los campos unificados de einstein, y con su busqueda de la energia según el oriental aikido. todo en una sola cosa. en un construct.

en este momento estoy editando sus textos y me gustaria saber como subirlos a algun sitio masivo de discusion.

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# Diciembre 26, 2008 a las 00:48
 
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No estoy de acuerdo con Daniel González S. Creo que son precisamente esos “fenómenos interpretativos” los que pueden guiar un correcto manejo de la economía jurídica y del desarrollo sustentable. Lo que él plantea es sólo una línea de trabajo, pero existen varias y entre sí se complementan.

Me parece que acercarse a la antropología es algo que necesitan muchas disciplinas, no sólo el urbanismo, también la medicina y la economía, por nombras algunas.

En lo que se refiere a las alternativas que propone, estoy en desacuerdo con parte del diagnóstico. Eso de la especulación y sobreevalúo de los suelos tiene bastante de mito ¿Hay alguna estimación de cuánto es ese diferencial? ¿Se ha hecho alguna medición seria de cuánto está sobreevaluado el suelo y que coroborre tal conjetura? No que yo sepa.
Con respecto al tema impositivo, es una forma de gravar la riqueza. Es una alternativa a evaluar, pero cuyo análisis e implicancias la acercan más al terreno de la economía que al urbanismo.

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# Diciembre 26, 2008 a las 18:22
 
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César dice:

Estoy de acuerdo con Tironi en la falta de innovación o nuevas formas de estudiar e intentar explicar los fenómenos urbanos, pero creo que el camino es abrir las ventanas del urbanismo a disciplinas como la ecología, geografía, antropología, física, así me parece se podrían explicar viejos fenómenos con nuevos enfoques.

No creo que Koolhaas sea un ejemplo a citar, a pesar de que por momentos sus análisis resultan frescos no deja de ser un discurso espectacularizado y efectista sobre la ciudad.

SALUDOS

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# Enero 22, 2009 a las 16:28
 
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Zureste dice:

Manuel,

¿Cuáles serían las otras 7?

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# Enero 24, 2009 a las 10:51
 
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Parafraseando a los teòricos de la dependencia, creo que en en urbanismo, como en la sociologìa y en muchas otras disciplinas, vivimos una gran dependencia de lo que se desarrolla teoricamenmte afuera y no es un tema de chauvinismo barato, pero vivimos pendientes del “ùltimo grito de la moda” que viene del extranjero y salvo honrosas excepciones, hemos sido muy pobres en nuestros propios desarrollo teòricos. Se hablaba en los sesenta de la dependencia econòmica, habìa por cierto mucha dependencia ideològica y habrà que hacerse cargo del costo de la dependencia teòrica.

Interesante la nota de Tironi, pero ,ojo con el comentario cuando se refiere a “alejarse del policy-making” y advierte “para calmar a los ortodoxos”. ¿quienes son los ortodoxos? Hoy en la mañana veo a Obama por tv anunciando un nuevo programa de ayuda econòmica del Estado a los privados, en el paìs màs capitalista del mundo y me pregunto ¿que pensaràn los ortodoxos del neoliberalismo? me pregunto de nuevo ¿quienes son los ortodoxos?

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# Febrero 10, 2009 a las 08:27
 
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Muy estimulante la columna de Manuel.

Ahora, creo que no hay que desviarse del título, donde se habla de los “estudios urbanos” chilenos. La manera como entiendo las observaciones de Manuel tienen que ver con ese marco. Distinto -aunque obviamente inmediatamente ligado- es el tema de la práctica del urbanismo en Chile. Ahí son fundamentalmente distintas las “implicancias” de toda esta discusión si se actúa desde el Mercado, el Estado, o una emergente Sociedad Civil que ha comenzado a “promover proyectos” en Santiago dejando de “sólo oponerse”. Por ejemplo, una posible expansión de este tercer actor del desarrollo urbano, en ejemplos como el de Ciudad Viva, constituyen un renovado contexto operativo para que estos “estudios urbanos”, esta “teoría”, puedan informar a una práctica efectiva.
Y es que, personalmente, creo firmemente en la no-autonomía de la academia: en una especie de máxima contaminación mutua entre instancias como la universidad, las políticas públicas, la economía jurídica (como dijeron por ahí), el desarrollo comunitario, la actividad inmobiliaria, la ingeniería de transporte, la edilicia municipal, las ONG, y toda instancia que hoy signifique praxis urbanística. Lejos estamos de aquel Estado del PRIS del 60, que ha sido cuando más fuerza concreta ha tomado la idea del “urbanista” en Chile.

Por eso no nos confundamos. Creo que la cultura urbanística no se funda en las universidades (asunto que pocos parecen entender, y que acá tal vez tendemos a agudizar) sino… ¡¡¡EN LAS CIUDADES!!!… en nuestra capacidad de “des-naturalizar” una realidad que es fundamentalmente hecha por decisiones humanas. La cultura urbanística se funda en la práctica, se verifica en la medida que seamos capaces de diseñar nuestras ciudades como queramos. Lo interesante es que ya no existe un único espacio (finalmente un nicho laboral, a eso me refiero) para la praxis de ese urbanista (el Estado para Parrochia o los que eliminaron todo “diseño” desde 1975), sino que la teoría (los “estudios urbanos”) se podrían aplicar en muchos más nichos productivos en expansión, donde finalmente se puede hacer ciudad (práctica, al fin).

Pero no confundamos los “estudios urbanos” con el “urbanismo”, o la práctica urbanista, verificable en la realidad y no en los suspiros que un Powerpoint levanta en una conferencia, sala de clases, o BLOG (mea culpa). Son como la teoría y la praxis, respectivamente.

Creo que lo dicho por Manuel se aplica, en todo caso, tanto a la Academia como a las prácticas urbanísticas. Pero creo que todo son puro onanismo si finalmente la verificación de cualquier nuevo enfoque (creo sinceramente, de todas maneras, que ya los mini Koolhaas locales son suficientes) no es en la ciudad, donde se ven los gallos. De ahí en adelante hablamos de cómo hacemos ciudad.

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# Febrero 24, 2009 a las 23:53
 
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Con fusión y confusiones

Serìa del todo conveniente que aquellos que hablan de urbanismo y urbanistica tuviesen el titulo correspondiente.

Un magister o un curso de doctorado no asegura un conocimiento acabado de una disciplina compleja y dependiente de una amplia gama de aportes y enfoques científicos y tecnicos que se fusionan con diferentes cuantías, atendiendo a la naturaleza y el carácter del problema a resolver.

Gran parte de los cursos de postgrado existente en este país, han abandonado la planificación y el diseño, siendo ambas entre otras, partes sustanciales del urbanismo y de la urbanística. Y sin embargo, se denominan cursos de urbanismo.

En el plano laboral, el cuadro no es tan diferente ni ajeno a esta situación. Una buena parte de los profesionales que ocupan cargos ejecutivos en el urbanismo, carecen de estudios superiores formales en la materia. Si lo que no se permite para otras profesiones, ¿por qué se acepta para el urbanismo?

Y lo que sucede en el urbanismo tambien puede proyectarse en el ordenamiento territorial. Muchos hablan y proponen proyectos en la materia y pocos saben de qué trata la disciplina.

En el plano legislativo, las leyes que regulan la producción del suelo, carecen de lo más importante para ser consideradas como tales: la definición del régimen jurídico y urbanístico del suelo, sea éste urbano, urbanizable y no urbano.

Es más, algunos reglamentos u ordenanzas que debiesen desarrollar la aplicación de los cuerpos legales, ni siquieran mencionan la palabra suelo.

Recientemente, las ponencias presentadas en un seminario organizado en los terrenos del ex Aeropuerto de Cerrillos sobre Gestión Urbana, confundían gestión con aplicación y ejecución de un proyecto urbano. Entonces, ¿cuál es la utilidad de estos encuentros, cuando equivocan conceptos esenciales?

En fin, el tema es largo y complejo. A pesar de ello, no podemos dejar de mencionar la gran confusión que existe en el plano teórico, legal y práctico en nuestro urbanismo y nuestra urbanística. Dos asuntos distintos y tantas veces confundidos.

Jonás Figueroa Salas

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# Marzo 7, 2009 a las 22:34
 
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Manuel M. dice:

Sinceramente creo que tironi tiene una opinión sesgada y acorde a los intereses de su disciplina, en particular, de su propia posición en la academia. Lo de la sociología es evidente: él es sociólogo. Lo de la arquitectura: estudió arquitectura unos años antes de sincerarse consigo mismo y abandonar el barco, sin embargo le sirvió para hacerse un hueco en el área de la sociología urbana. Por último, lo de alejarse del policy-making: responde a la necesidad de restarle importancia al papel esencial que tienen las políticas públicas en los estudios urbanos, un lenguaje que para tironi es enteramente extraño, y en el que (a su pesar) los economistas son los expertos.
Termino diciendo que eso de dar recomendaciones sobre cómo deberían llevarse a cabo las investigaciones futuras en una disciplina ajena, personalmente lo considero indicador de una arrogancia enorme. Adjunto un link con los comentarios de un destacado historiador chileno (Jocelyn-Holt) respecto a las investigaciones que ha realizado tironi en su propia área de experticia.
http://www.cepchile.cl/dms/lang_1/doc_4684.html

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# Julio 15, 2011 a las 13:54
 

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