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Vista del Lago Fagnano – ©Eugenio Garcés Feliú
Días atrás se abrió oficialmente la primera parte de la Ruta que terminaría de conectar por completo la Isla de Tierra del Fuego por su parte chilena. En estos días en que en nuestras ciudades nos vemos inundados de obras de infraestructura de última generación, cuesta imaginarse que hay lugares que aún permanecen vírgenes e inexplorados por el hombre.
Uno de ellos es la Cordillera de Darwin, que producto de trabajo del CMT1 será quizás una de las rutas más bellas de nuestro país gracias a su gran atractivo natural y parajes dignos de más de una postal.
Sin embargo abrir la ruta por estos lugares no es fácil. Con temperaturas de -20°C y días en que la abundante vegetación y compleja geografía permitían avanzar sólo 3 metros diarios, hay veces que el resultado paisajístico no es el ideal.
La ruta Vicuña-Endegaia conecta el último punto accesible por tierra en el lado chileno de la isla, con la bahía Endegaia, por la cual se accesdería a Puerto Williams y Ushuahia, las últimas ciudades de América del Sur. Son 138 kilómetros en total de los cuales los primeros 67 ya están terminados y 48.5 ya están accesibles. El segundo tramo -71 kilómetros restantes- se terminarían entre el 2010 y 2015, con lo que la conexión entre el norte y sur de la isla, a través de la cordillera de Darwin por fin se completaría.
Personalemente tuve la oportunidad de recorrer parte de estos 48 kilómetros, hasta los miradores que permiten contemplar el Lago Fagnano, y es un viaje que difícilmente se puede olvidar, dado el sobrecogimiento que generan estos parajes. Es un recorrido fascinante para aquellos que buscan desconectarse por completo del ajetreo propio de nuestras ciudades y volver a sentir la naturaleza en todo su esplendor.
El costo de abrir rutas en estos parajes es que muchas veces el resultado -producto de la geografía y adversas condiciones- dista de ser lo que uno esperaría de una ruta turística única en el mundo. Se debieron construir 7 puentes, talar innumerables árboles y realizar en muchas ocasiones profundos cortes de terreno que impactan fuertemente con el paisaje.
Es por ello que el estudio de impacto ambiental para la segunda etapa -aprobado recientemente- incorpora el concepto de “belleza escénica” -como lo señaló la Corema de Magallanes- principalemente con el fin de mantener la belleza de estos parajes y reducir al mínimo las intervenciones que atenten contra el cuidado de estos parajes.
La nueva ruta permitirá recorrer parajes accesibles antes sólo a caballo y donde la intrevención humana es prácticamente nula.
Con todo hay que priorizar: ¿conectividad o cuidado de nuestros parajes? ¿Es posible mantener ambas?
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Restos de lenga // Extracción de áridos - ©Eugenio Garcés Feliú
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Cortes en cerros colindantes al Lago Fagnano - ©Eugenio Garcés Feliú
- Cuerpo Militar del Trabajo [↩]










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He visto el trabajo del CMT en persona, contaré lo ocurrido:
Eran obras de la de ruta Tagua-Tagua a Llanada grande. De unos matorales aledaños a lo movimientos de tierra de la obra arrancó un huillín, especie en peligro de extinción, perturbado por la faena. De inmediato un regimiento (no exagero, un regimiento) de bonachones y brutales conscriptos se lanzó a su captura. -¡Mira esos se comen a las gallinas, hay que matarlo!. Corrian torpemente tras él hasta que el animal encontró una laguna donde esconderse.
Respiré aliviado, logró escapar. Pues no. al verlo ir bajo un tronco en el agua decidieron darse una ayudita con su enorme retroexcavadora para sacar el tronco completo.
Nunca se volvió a ver al hullín, esperemos que haya escapado en la soltura que le ofrece el agua, aunque su lugar fue devastado.
No quiero menospreciar el aporte del CMT, pero me quedó claro que es dificil pedir a estas personas un mínimo de conciencia con el ambiente, sencillamente son ellos en su “guerra” contra lo “inexplorado”.