
imagen: www.flickr.com/photos/lumiago
La Unión Europea se moviliza desde la premisa que la cultura es la herramienta perfecta para fortalecer y crear cohesión social. La Capitalidad Europea de la Cultura es un título anual conferido a una o dos ciudades por parte de la comisión y el parlamento europeo, realzando la riqueza, diversidad y rasgos culturales con el fin de generar un mayor intercambio de conocimiento y experiencias entre los ciudadanos de la comunidad europea. La competitividad entre las distintas ciudades dentro de España para adquirir el título del 2016 se ha exacerbado a tal nivel que ya es visible un proceso frenético de transformaciones locales en relación a la nueva imagen que han comenzado a proyectar. En su Plan Estratégico, Burgos Ciudad 21 se ha hecho cargo de reconstruir su estructura cultural para adquirir el título. Manifestaciones artísticas callejeras y ciudadanas como el record Guinness con su baile del meneíto masivo en la Plaza Mayor, registran mutaciones en cuanto a la modalidad colectiva de vivir la ciudad.
Esta vez, la descripción de un Plan Estratégico a partir de la esfera cultural y la competencia como nuevo eje para guiar el desarrollo urbano.
Plan Estratégico: Burgos Ciudad 21
La estructura organizativa del Plan Estratégico de Burgos no se escapa de lo convencional: el ayuntamiento creó una Asamblea de la Asociación especializada, encabezada por el alcalde junto con un comité de dirección, uno de seguimiento y un equipo gestor.
La Asociación del Plan Estratégico de Burgos, para jugar en esta “Liga de Campeones” (como suele referenciar el presidente de la asociación), estudió los distintos escenarios de inversión para alcanzar la capitalidad europea el año 2016: el rango fluctúa entre los 40 y 55 millones de euros. De esta sumatoria, la programación cultural absorbe el 70% del total del presupuesto, mientras el resto de las partidas recogen gastos de personal, administración, marketing y evaluación.
La Capitalidad Europea de la Cultura
Los criterios para elegir al ganador se basan principalmente en el carácter sustentable de las medidas estratégicas en un plazo extendido. El programa cultural a desarrollar debe reflejar dos contenidos principales: la dimensión europea (intensificando la relación entre los agentes culturales con el afán de destacar la riqueza, diversidad y aspectos comunes de la comunidad europea) y la ciudad junto con sus ciudadanos (estimular la participación activa de los habitantes). Burgos se disputa el título como capital del 2016 con más de una decena de ciudades españolas, como Cáceres, Córdoba, Cuenca y Málaga, quienes ya se encuentran engranando su potencial cultural.
Burgos Capital Europea 2016![]()
La estrategia de Burgos busca configurar una carta de presentación de la ciudad a partir de sus tres íconos que son reconocidos Patrimonios de la Humanidad: la Catedral, el Camino de Santiago y los yacimientos de Atapuerca, junto a hitos proyectados, como el Complejo de la Evolución Humana. En una segunda capa, se busca que el espacio local sea capaz de sostener manifestaciones artísticas que expresen valores tanto burgaleses como europeos con una preponderante participación de sus habitantes. Esto se refleja, por ejemplo, en la actividad re
alizada este año en la Plaza Mayor para batir el record Guinness de la mayor cantidad de parejas bailando una coreografía, por lo que se reunieron sobre 1200 personas en la Plaza Mayor para bailar el ‘Meneito’ en la ocasión del ‘Reto 2016′ [ver imagen]. Su importancia se hace manifiesta una vez que gestos artísticos de orgullo colectivo y local son capaces de traspasar sus fronteras a una dimensión europea. Siguiendo
esta misma línea, aparecen en las calles particularidades como los típicos gigantones y gigantillos e incluso un gran abrazo de los ciudadanos a la catedral.
Este, entre otros ejemplos, han vestido a la ciudad con los números del 2016. Apostando a que la participación es el capital de la cultura, por lo que el orgullo colectivo es esencial para construir una nueva imagen para la capitalidad.
Como ya se havisto en artículos anteriores que siguen la línea de los Planes Estratégicos, las distintas ciudades han cristalizado una visión definida para proyectar una serie de lineamientos de acción. Medellín lo ha alcanzado a través de su potencial social, Manchester de su barrio céntrico y Birmingham a partir de una innovadora campaña de sustentabilidad. El Plan Estratégico de Burgos ha encontrado en su eje cultural, la oportunidad de alcanzar la Capitalidad de la mano de una reestructuración física y funcional de su ciudad.
fuente imágenes:
- Meneito cultural: www.flickr.com/photos/neo_1
- Abrazo a la Catedral: Ricardo Ordoñez



















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Me parece muy interesante y a la vez muy significativo dos aspectos que llevo observando en la línea que se ha abierto de analizar los planes estratégicos de ciudades de otros países y sus papeles cara a la sociedad propia de la ciudad y de imagen exterior como vía para el desarrollo de la urbe.
No deja de destacar para mí, primero, que las ciudades que se sumergen en estos caminos, aportan, por un lado, planes viables y arriesgados (el dinero destinado por Burgos para su potenciación como ciudad cultural, supera al presupuesto destinado por Chile -hablamos de una ciudad pequeña y un país entero- para potenciar su imagen exterior, lo cual me parece muy significativo) y que se basan siempre, al menos en apariencia, en tres ejes esenciales: la ciudadanía, el aspecto cultural (y deportivo, según el caso) y la imagen exterior a través de la potenciación de la propia ciudad (salvo el errado caso de Valencia).
Por otro lado, también me llama la atención la escasa participación que esto provoca en los usuarios chilenos de este interesantísimo blog. Me lleva a preguntarme si no estarán los chilenos demasiado ocupados mirando su propio país, que no les permite ver al exterior y, de ahí, extraer buenas ideas para la propia Chile.
Creo que Chile, si quiere tener un papel interesante (estaría bien poder decir, como dicen otros países “un papel prominente y destacado”) en el ámbito global e internacional, debería comenzar a mirar al exterior, a ver casos que ya se han dado y que se están dando, para poder analizar su sitaución interior, y, de ahí, poder extraer las conclusiones necesarias para dar el paso a modernizarse, armonizarse y destacar a nivel más allá de nuestras fronteras.
Por ejemplo, ¿qué ciudad chilena está elaborando un plan estratégico abierto, transparente, que implique a toda la ciudadanía y que se base en caminos eficientes de comunicación, interactuación ciudadana, artes y deportes?
Burgos es una ciudad considerablemente pequeña dentro de España, de escasa importancia a muchos niveles, aún así, es capaz de sacar adelante un proyecto ambicioso y querer dar el salto al nivel internacional. Lo mismo ha pasado con Zaragoza a través de su expo internacional que, con su clausura, han llegado a decir sus autoridades “Zaragoza ha cambiado para siempre, esto es un antes y un después; ahora tenemos un papel preeminente”. Ahora es moderna.
(Creo que Plataforma Urbana no ha escrito ningún artículo sobre la Expo de Zaragoza, que no deja de ser un hito internacional y que ha sido una grandísima epopéyica actuación sobre la urbanización de una ciudad que, en unos meses, la ha cambiado completamente, incluyendo ferrocarril, espacios públicos, implicación ciudadana y sede de pabellones internacionales, Chile, como siempre, a parte).
En fin, creo que sería interesante una reflexión sobre cómo está Chile para encarar su desarrollo interno y luego el externo (mucho más que analizar cómo se puede desarrollar cara al exterior) y que tampoco es mala idea echar un vistazo al exterior y ver cómo se están desarrollando otras ciudades a lo largo y ancho del globo.
Dominique Machine nos está exponiendo unos interesantísimos artículos que todos ellos son perfectamente aplicables al caso chileno, y, sin embargo, veo escasa participación en ellos.
Creo que otra buena pregunta sería: ¿Cómo podemos aplicar a Chile medidas que están funcionando en otros países?
Un saludo a todos.