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25
Mar
2008

El caso del IVA y una delgada línea: el peso del lobby en cómo se hacen las ciudades chilenas

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flickr.com/photos/beneath_blue_skies/

En las últimas semanas se ha discutido intensamente un proyecto del Gobierno para rebajar la exención tributaria del 65% del IVA que se aplica hoy a la construcción. La discusión y la fuerte presión ejercida por la Cámara Chilena de la Construcción ameritan una revisión, pues ejemplifica la manera como se concilian los intereses, sobre todo de grupos económicos, con la definición de los marcos legales que operan en cómo se construye la ciudad. ¿De qué estamos hablando?

El debate del IVA

“A los señores de la Alianza les preguntaría por qué no estaban tan activos la semana pasada cuando lo que correspondía era sacar recursos que iban a los chilenos más ricos, con casas de 200, de 250 millones de pesos y destinar esos recursos a las pymes. Eché de menos su postura la semana pasada” señaló hoy el Ministro de Hacienda, Andrés Velasco. En otro medio, el Ministro Secretario General de Gobierno, Francisco Vidal, dijo que “la derecha no quería eliminar el IVA de las casas más caras, entonces hace una semana nosotros queríamos rebaja el IVA a cero como franquicia paras las casas de más poder adquisitivo y hoy día están pidiendo bajar un punto, entonces, ¡por favor!”. De esta manera, continúa el intenso debate que en las últimas semanas se encendió en torno a las modificaciones tributarias impulsadas por el gobierno y discutidas en el parlamento.

En el congreso y en otros medios se debatió intensamente la aprobación de una propuesta que busca aplicar un paquete de medidas económicas para rebajar la carga tributaria de los chilenos. Las medidas de reactivación incluían rebajar el impuesto específico a las bencinas, la eliminación del impuesto de Timbres y Estampillas para las Pymes, esto último de manera de rebajar de créditos. El asunto es que, para compensar estás rebajas, el ejecutivo plantó un aumento en los impuestos a la construcción que se traduce reducción de la franquicia tributaria que descuenta un 65% del IVA a la construcción.

La propuesta inicial incluía mantener la franquicia para las viviendas bajo las 2 mil UF. Frente a esto, la Alianza y el Senador DC Hosaín Sabag resistieron defendiendo la misma postura de la Cámara Chilena de la Construcción, que pedía que el beneficio tributario se mantuviera para las casas de hasta 3 mil UF y se estableciera una rebaja estándar de 225 UF para las que van de las 3 mil a 4 mil 500 UF.

En La Nación Domingo del 23 de marzo se lee:

“Tal como quería la CChC, las viviendas de hasta 90 millones quedarán con un beneficio tributario, pese a que la intención inicial de la exención era estimular la construcción de viviendas sociales. “No es lógico que alguien que compra una casa de 90 millones de pesos, reciba hoy 10 millones del Estado y el próximo año reciba 4 millones y medio”, manifiesta el diputado PS Carlos Montes, uno de los impulsores de la modificación.

El Ministerio de Hacienda por su parte busca transformar el actual subsidio a la oferta -las viviendas- en uno a la demanda -la gente-. Según Velasco, con el mecanismo vigente, una persona puede comprar una casa en la costa, otra en Santiago, una en un lago y otra en la nieve, recibiendo todas un cuantioso subsidio fiscal, porque no hay límite y por que no se aplica sólo para la primera vivienda, como ocurre con los otros subsidios que existen en el sector habitacional.”

Respecto al mismo tema, en El Mercurio del 14 de marzo, la editorial declaraba:

“El Gobierno argumenta que necesita compensar la caída de ingresos fiscales por las otras disminuciones de impuestos propuestas; que dicho beneficio recae en el segmento de mayores ingresos, y, en fin, que la sana doctrina indica que los impuestos deben ser parejos para todos y no tener excepciones.

Parece exagerado querer compensar una caída de ingresos fiscales de menos de 200 millones de dólares, cuando el superávit fiscal se proyecta nuevamente sobre ocho por ciento del PIB para este año (entre 13 mil y 15 mil millones de dólares), pero el Gobierno ha dicho que ésos son ingresos extraordinarios, que no cabe considerar como permanentes. Y si bien la población que puede adquirir viviendas por más de dos mil o cuatro mil UF es la de mayores ingresos relativos, siempre es complejo precisar cuál es el límite correcto para definir éstos. Por lo demás, los impuestos a las personas ya son progresivos, de modo que quienes perderían ese beneficio son los que ya pagan más impuestos. Por eso, el más plausible argumento del Gobierno es el que se basa en la necesidad de no otorgar excepciones a las reglas impositivas; y si el IVA grava la compra de bienes, debería gravar a todos los bienes, y no sólo a algunos.”

Lobbistas

Por sobre este debate puntual, en el reportaje mencionado de La Nación Domingo, se analiza el papel de la Cámara Chilena de la Construcción como fuertes negociadores y con una enorme capacidad de ejercer presión cuando corresponde la aprobación o implementación de medidas que afectan al rubro.

Esto se inserta en otro debate, que es la regulación del lobby en chile.

Por Lobby se entiende a “un grupo de presión que, por medio de distintas estrategias, trata de influir en centros de poder ejecutivo o legislativo con el fin de favorecer sus propios intereses o los de aquellos a quienes representa. Los lobbies no suelen participar directa y activamente en política (por lo que no suelen formar su propio partido), pero sí procuran ganarse la complicidad de algún grupo político que pueda terminar aceptando o defendiendo los objetivos de dicho grupo”.

Esta actividad ha cobrado importancia con el desarrollo del régimen democrático en Chile y las negociaciones que implica el funcionamiento del sistema legislativo, especialmente en las discusiones en que se mezclan intereses económicos. En este sentido, existen distintos ejemplos de iniciativas para regularlo, como la de Alejandro Navarro y otros parlamentarios que afirmaron que el “freno a la corrupción requiere de ley que regule el lobby”. Existe un caso en particular que tiene un enorme impacto directo en cómo se construyen nuestras ciudades, precisamente el de la CChC.

En el caso del IVA, la ley se modificó tal como quería la CChC, que es el gremio empresarial más influyente después de la Sofofa; Patricio Herman, presidente de Defendamos la Ciudad, ha declarado que la entidad es “el poder fáctico más poderoso que hay en el país”.

Hace casi seis décadas se organizó esta agrupación gremial, para capitalizar capacidad de negociación en asuntos que afectaban sus intereses. Desde entonces han logrado un nivel de redes que se suma a ser el gremio con el mayor patrimonio: “según los cálculos más conservadores, éste superaría fácilmente los mil millones de dólares. Ninguna otra organización empresarial puede jactarse de manejar cifras similares. Es que bajo el paraguas de Invesco -la matriz de inversión del grupo- se encuentran firmas tan exitosas como la AFP Habitat, la isapre Consalud y los centros Megasalud”.

El lobby de la CChC repite su influencia en la no aprobación o no implementación de distintas iniciativas, como la modificación a la ley de parcelas de agrado, o el 5% de vivienda social integrada que ha sido ampliamente comentada en Plataforma Urbana.

Dice La Nación:

“En el Ministerio de Vivienda tienen paralizada una de las iniciativas más relevantes que la cartera se propuso sacar adelante cuando llegó la ministra Patricia Poblete. Se trata de la norma que busca obligar a los urbanizadores a ceder el 5% de la superficie total que utilizan para la construcción de viviendas sociales, o bien pagar el valor equivalente. El objetivo es fomentar la integración social. En países como Colombia se aplica con un porcentaje de 25%, pero en Chile la CChC se opone al 5%. Quien fuera el gerente de Estudios del gremio hasta el año pasado, el actual decano de Economía de la Universidad de Chile, Felipe Morandé, apenas se anunció la norma, expresó en una columna: “Este proyecto de ley innova para peor. No será eficaz porque es un hecho que la vivienda asistencial puesta en terrenos de alto valor, no resiste con el tiempo la presión del mercado y finalmente los pobres venden y se van”. Desde entonces, los constructores presionaron y presionaron, y hoy Vivienda aún no logra sacar el proyecto. Otra evidencia poderosa de la influencia del gremio.

¿Hay más? Mucho más. El cambio a la ley de urbanismo y construcciones; el intento por modificar ley de parcelas de agrado; la intención de terminar con los abusos que permite el actual sistema de concesiones; y la ley sobre competencias laborales, son sólo algunos de los proyectos que provocan la fiera resistencia de la cámara. “Cuando algún proyecto tiene que ver con las regulaciones del espacio, del negocio inmobiliario y, principalmente, del suelo, ellos se la juegan con todo porque su punto de vista predomine”, dicen en el oficialismo.”

Por lo menos para discutir

Si el tema del lobby es necesario de abordar en cuanto al sistema chileno en general, resulta fundamental en cuanto a la discusión sobre nuestras ciudades. Esto suena obvio cuando tenemos conciencia del peso de los marcos legales y las políticas en la construcción de nuestra realidad urbana, donde vive el 86% de los chilenos. Hay que decir, sin embargo, que cuesta encontrar en este tipo de decisiones, y otras que no hay espacio para comentar, alguna lógica que pretenda generar una capacidad de gobernar y, por lo tanto, poder articular proyectos coherentes para nuestras ciudades.

La reducción de la capacidad de cualquier instrumento de planificación, especialmente para el gobierno de nuestras concentraciones metropolitanas, hace que los marcos normativos legales y de políticas públicas sean lo único que va quedando en los conductos “oficiales” para hacer de la ciudad un proyecto político, un ámbito en el que negociemos y determinemos una vía para hacer posible que todos podamos beneficiarnos de la vida en las ciudades. La oscuridad de la rotunda pasada de máquina de ciertos grupos que defienden sus intereses, en un sistema que a través de la representatividad democrática debiera ser, de alguna manera que ya parece demasiado abstracta y lejana, nuestro instrumento para determinarnos colectivamente, parece obligarnos a creer que ese proyecto ya no tiene como existir. No según los viejos manuales, al menos.

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Andrés dice:
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Los felicito por el punto central que abordan en este artículo. Y es que se trata de un tema de fondo. Las redes de intereses e influencias que existen pero son omitidas en la discusión pública de las leyes. Se requiere valentía y convicción moral para criticar a los entes más poderosos de un sistema. Muy poca prensa o políticos lo hacen. Es deber de los medios más populares como éste reflotar estos antecedentes importantes, que otros omiten.
Ciertamente este artículo es una reflexión más valedera que las frases burdamente pauteadas de algunos senadores: http://www.elfrancotirador.cl/2008/03/22/la-frase-21/

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# Marzo 26, 2008 a las 06:28
 
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Pato dice:
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¿y qué pasó con la charla de Edward Soja?

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# Marzo 26, 2008 a las 08:27
 
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Patricio Ponce Arqueros dice:
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Me sorprenden las palabras del ministro. Según mis cálculos las 4500 UF corresponden a viviendas de alrededor de 90 millones y no de los 200 o 250 que habla. Las viviendas de esos montos pagaban y seguirán pagando el impuesto en su totalidad.

Creo que la discusión eludió un tema importante que no sólo abarca la construcción y mercado inmobiliario, sino que pasa por definir a la “clase media” chilena. Quiénes efectivamente pertenecen(mos) a ese grupo y cuáles son sus características y necesidades.

Rescato un comentario muy acertado de PlataformaAqruitectura:

“Masterbrain
Marzo 24, 2008 – 12:32

Se ahogan en un vaso de agua los arquitectos, al final el proyecto quedó con una línea de corte en 4500 UF, es decir, más del 90% del mercado de viviendas. Las que superen ese valor, deberán ver disminuida su calidad de vida y ya no podrán tener mármol perleado turco y deberán conformarse con el vulgar y barato mármol de carrara. En lugar de tener pisos de Maple duro, sólo podrán aspirar a un vulgar cedro boliviano. Hasta cuándo golpean a la clase media digo yo.”

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# Marzo 26, 2008 a las 08:32
 
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Francisco Díaz P. dice:
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Buen tema, aunque el artículo es esencialmente lo mismo que salió en LND.

La CChC puede estar en todo su derecho de querer influir. Pero el problema del lobby no está ahí, sinó en la calidad e integridad moral de las autoridades “democráticamente elegidas”. Si ellos no se dejaran presionar por los grupos de interés, el problema se zanjaría donde la corrección lo indica, y no por medio de leyes que regulen el Lobby o cosas así. No podemos pensar en leyes que avalen una conducta impropia de un “honorable”, como por ejemplo, dejarse presionar.

Lo que sí encuentro reprochable de la CChC, es la manipulación de la opinión pública que han tratado de hacer. En las noticias del miércoles 19, apareció un dirigente de la CChC diciendo:

“Este proyecto de ley afecta a la clase media, es decir, a la gente que gana 500 mil pesos al mes”

Por favor, ¿cuando alguien que gana 500 mil pesos ha comprado una casa de 90 millones? Para poder comprarla debería endeudarse a 25 años con el 40% de su sueldo. Esgrimir eso como argumento es una falta de respeto hacia la opinión pública, y habla muy mal de los editores periodísticos de los noticiarios, que ni siquiera se dieron el trabajo de calcular que tan “realista” era la sentencia de la CChC.

Al final, cuando necesitan validarse ante la opinión pública, todos apelan a la Clase Media. Por eso estoy de acuerdo con el Pato Ponce en que se debe aclarar que se entiende por clase media. De lo que si estoy seguro, es que alguien que gana 500 mil al mes, es de clase media, y que con ese sueldo no se compra una casa de 90 millones.

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# Marzo 26, 2008 a las 09:01
 
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Pablo P. dice:
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El proyecto original de Hacienda establecía un tope de franquicia de 150UF, lo que calculado como el 65% del 19% de una vivienda en que el impacto del precio del terreno sea poco relevante en el precio final, léase departamentos, empieza a tener efectos desde unas 1400 UF. Según la CChC empieza en UF1230, lo que sería efectivo si los terrenos fueran gratuitos, lo que no es así.

También se puede calcular al revés, como que las viviendas pagan un IVA equivalente al 35% del IVA normal, es decir, un 6,65% del precio de venta.

Lo calculo así:

Un departamento de unas UF1400 en un proyecto grande puede pagar muy poco por terreno, digamos UF 150 (a menudo es menos que eso en un proyecto de alta densidad), lo que da un valor de unas UF1250 afectas a IVA, el 19% de eso son unas UF235, de eso, la franquicia es de un 65%, o sea, unas UF163, lo que excede en UF13 el tope de UF150 de la propuesta original del ejecutivo.

O sea, en la propuesta original de Hacienda los efectos se hacían sentir desde precios muy inferiores a las UF2000.

En el caso de mi mujer y mío, el departamento en que vivimos costó como UF1900, no tengo claro cuánto habrá sido el costo del terreno, pero vamos, ¡que son tres torres con de más 350 departamentos en total!, luego el costo del terreno en el precio de cada departamento debe haber sido realmente muy bajo, digamos UF150 (en realidad debe haber sido menos), por lo que la franquicia debe haber sido de unas UF216, es decir, UF66 por sobre el tope de UF150 de franquicia que establecía el proyecto inicial, dicho en chileno, el departamento hubiera tenido un precio 1.25 millones más alto.

En esa época, hace unos tres años, la que entonces era mi polola ganaba unas 550 lucas mensuales, pero gracias a nuestros ahorros (las cosas que uno hace enamorado…) y al subsidio de renovación urbana (200UF cash) que nos dio el mismo Estado al que le pagamos el IVA (y en el mismo acto), fue posible dar un buen pie.

Por otro lado, tengo amigos que han comprado casas de unas UF5000 y departamentos de UF4000, y me consta que el precio no tiene nada que ver con terminaciones de uno u otro tipo de mármol o piso de madera sólida, la impresión que tengo es que [terreno + obra gruesa + terminaciones] debe ser como el 60% o 70% del costo de un departamento, el otro 40% a 30% me atrevo a decir que es puro margen y está muy fuertemente vinculado a la demanda por esa ubicación particular.

Me ha tocado ver rebajas de precio del orden del 20% del precio de venta a inversionistas institucionales (fondos de inversión o personas naturales rentistas) que compran de a diez departamentos, y les aseguro que ellos no son clase media y se benefician igual de la franquicia, y que incluso con esa rebaja de 20%, la inmobiliaria igual obtiene un margen más que interesante.

Quisiera aclarar que a las constructoras no les afecta directamente, porque el IVA grava al comprador no al vendedor, sino que les afecta por el lado de que el precio final de venta se incrementa, lo que sin duda tendrá impacto en la demanda.

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# Marzo 26, 2008 a las 13:10
 
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Klau dice:
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Es descarada la presion gremial ejercida sobre la autoridad, quién debería velar por los intereses de todos los chilenos, y sin embargo sede y resuelve de manera vergonzosa, pero me pregunto:
-¿Cuantas de nuestras autoridades (o su señora) tienen intereses en empresas imnmobiliarias y constructoras?
-¿acaso la clase media no es un mito, una ilusion para levantar el pelo, que es solo comparable con Macondo?
-casa acredito, auto a credito, supermercado a credito, feria a credito?
- acaso el 5% de suelo para vivienda social no es tan ridículo como el Royalty Minero?

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# Marzo 26, 2008 a las 16:50
 
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tai dice:
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los políticos ni siquiera entienden lo que es una clase

“clase” es un término técnico que se refiere a la ubicación de un grupo de individuos respecto de la cadena de producción. la clase trabajadora es la que se considera “baja” y la clase propietaria “alta”. La clase media se refiere a aquellos que no son ni propietarios ni trabajadores, funcionarios, oficinistas, profesores.
Quizas en el SXIX la asociación entre clases e ingresos era correcta, pero hoy no. Pensando en que existen pequeñas empresas y medianas, y profesionales que ganan sueldos millonarios, alguién de clase media puede ganar más que un pequeño propietario.
LO QUE TODOS LOS POLÍTICOS Y PERIODISTAS Y LOS CHILENOS EN GENERAL ENTENDEMOS POR CLASE ES MÁS BIEN EL CONCEPTO DE ESTRATO que se relaciona nada más que con el ingreso en $$.
Escuchando al Senador pizarro (DC) defender a la clase media profesional (parafraseando) “esa que que gana sueldo de 1 o 2 millones y tiene derecho a comprarse una casa de 60 millones en vez de 63″ se hace evidente la confusión.Determina la clase media correctamente como profesionales, pero en la práctica los identifica con el estrato medio.
Lo mismo pasaba cuando los automovilistas se quejaban por el alza del peaje en la costanera norte, y sacaban a relucir que estaban dañando a la clase media, ¡como si la clase media viviera en Vitacura y ocupara el auto para ir a trabajar!
Grande NICO, que bueno que tocaste el tema

Responder
# Marzo 26, 2008 a las 19:30
 

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